Martes, 19 de junio de 2007
EL PA?S DE LOS MENDIGOS

Los nuevos decretos, del gobierno controla masas, en los medios de comunicaci?n comenzaron a cambiar: ?debemos terminar de vender el pa?s? - se dijeron- ?Es todo lo que queda?. Depredado, ultrajado, violado. La gran diosa con su pobre alma de petr?leo, tiene basura hasta en las axilas. As? la suciedad fue prohibida, y los mendigos, drogadictos, y huelepegas, fueron forajidos proscriptos, y huyeron como anta?o a las monta?as azules, al pie de las v?as del tren, Fueron expulsados del pa?s de las morsas, pero como ni Guatemala, ni Honduras, mucho menos Nicaragua, los quer?a, comenzaron a ser rastreados como ilegales, y mor?an en la frontera, a manos de buenos ciudadanos, que se divert?an cazando y matando seres humanos, como moscas.
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Salimos de los bosques desnudos, al oto?o que afilaba sus garras. La noche se extend?a como Icaro en los sue?os, y por el sendero cruj?an ramitas y hojas rojas, como brazas en la penumbra. El sonido del lobo flotaba en el r?o, los cuchillos y las lanzas de oxidiana, nos esperaban en la boca de la cueva, y m?s abajo en su garganta de piedra, el murci?lago sorb?a floricunda, trasmutando la miel en azufre. y como un impala se acerca temeroso a beber del lago, con el reflejo de la luna envenenada, nos entregamos a las org?as de los sapos, y de las hadas malvadas que habitan los cementerios, y cuando al fin divisamos al chaman, vuelto un macho cabrio negro, como ofrenda viviente a Plut?n, se esculpieron en mi mente, toros alados, y leones con cabezas de hombres, y as? aconteci? que recibimos del cielo, incienso y muerdago, en la caverna del viento, donde los escorpiones y las orqu?deas, alimentan al diablo, con sue?os. Ca? de bruces y despert? al lado del abismo, a un costado de la vial actea.
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Descendimos hacia el r?o, mientras la luna emerg?a roja, con todos sus tent?culos, ya en le lecho recorrimos sus filosas salientes, donde los signos de constelaciones y estrellas p?treas, fulguraban en nuestra conciencia c?smica, mientras los bosques de cipr?s en las colinas susurraban hechizos, y el mirto de nuestras coronas refulg?a con una embriaguez demon?aca, y as? llegamos hasta el oc?ano, al apareamiento de las anguilas, como inmensas cabezas de medusas, y comenzamos a cazarlas, pero solo a las reinas y los pr?ncipes rojos, los t?manos y les rajamos el cr?neo, donde extrajimos unas piedrecillas rojas, como rub?es. El anciano chaman los coloco en un c?scara dura, y las arrojo al fuego, hubo un destello y pareci? la nave extraterrestre.
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JESUS GABRIEL ALVARADO
Publicado por ChemaRubioV @ 20:49
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