Jueves, 21 de junio de 2007
Auroras cansadas, se anclaron

Mientras pasaban las caravanas de sal

Convertidas en olas

Borrando las huellas por donde corrimos

Oliendo a profundidades marinas.


Los ojos, en donde corolas destellos

Fueron opio azul en la inmesidad,

Encontraron su amuleto en la voz

Del agua fundiendose con la arena.

Y destrozaron infiernos de hielo

Que golpeaban firmamentos de rosas

Impregnadas por grandes agujas de sangre.


Nos quedamos con el horizonte

Porque ah� donde se hacen los sue��

Y dejamos que solo la oscuridad fuera testigo

Del eterno romance entre el mar y la tierra.



ALEXANDRA ESTUPINIAN

Tags: el salvador, poesia, centroamerica, españa.madrid

Publicado por ChemaRubioV @ 20:08  | POESIA
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