S?bado, 11 de agosto de 2007
Lento poema de los mares*
Para Zipacn? de Le?n




Yo quisiera escribir un poema del mar,
Un lento, largo poema de los mares,
De todos los mares del mundo,
De los que conozco y de lo que me quedan por conocer,
Porque han estado m?s lejos de mis manos y mis pies,
Y del tiempo que me ha tocado vivir.
Yo quisiera escribir un poema del mar de mi tierra,
Y de todos los mares de todas las tierras,
Del planeta que gira en la pecera de cristal del espacio,
Pez redondo rodeado de s? mismo hasta el aire,
Navegando en el lento mar del espacio.
Yo recuerdo una noche,
Y estoy tan lejos de m? mismo que a?n me queda una noche
Yo recuerdo una noche hecha del tejido de s? misma hasta el aire,
Donde el mar resplandece de plancton como habitado
Por astros innumerables y diminutos,
Suspendidos sobre la superficie de las aguas
En el horizonte del aire.
Cada gota est? habitada por un peque?o dios luminoso,
O por muchos millones de dioses luminosos.
Levanto cien en mi mano,
Y me siento vecino de las estrellas
Bajo la inmensa luna de verano,
Y para el viento.
Es el viento del tr?pico de la noche,
Donde los pensamientos navegan como peces.
Yo recuerdo esa maravillosa noche de verano junto al mar de mi tierra,
Donde hablaban los astros del cielo profundo del agua,
Mientras mov?an las palmeras sus cabelleras pensativas.
Yo recuerdo esa noche como un inagotable tesoro de los mares,
Que no escondi? pirata alguno en el agua,
Sino Dios, en la infinita levedad de las fuertes olas.
Cada gota palpitaba de lentos planetas desnudos,
Que har?an las costas de la soledad,
Ricos de s? mismos y conscientes, doblemente altos
Por nacer de los profundo,
Instalando con fuerza y continencia su poder?o
Sobre las olas del mar de la noche.
Tengo en las manos lluvias
Y una nube de lluvia,
Y recuerdo otros mares otras olas otros ?rboles,
Las graves costas grises y fr?as
Donde naufragan olas grises
Bajo el chillido de los p?jaros,
Que habitan en islotes de piedras,
Donde apenas crece la hierba.
Y recuerdo una tarde
Que me duele en lo m?s hondo del duro coraz?n,
Y que recuerdas t?, Christine,
Y que recordar?a a?n Patrick, si viviera.
En las costas de Francia,
Entramos a un acuario que el guardi?n ha abandonado,
Olvidando cerrar la puerta y apagar las luces de las peceras,
Que brillan en la penumbra.
Nosotros circulamos en la penumbra acu?tica
Entre peces que vienen de todos los mares del mundo,
Y estamos solos en su augusta presencia.
Un dorado pez mandar?n que viene de la China
Hace ondular su larga y delgada cola transparente,
Mientras la anguila el?ctrica descansa como una pila acu?tica,
Y cada pez es una f?rmula de plata y jade y azafr?n
Y oro rubio y azul cobalto,
En la penumbra de una tarde de un cuarto de una
Ciudad que ya no recuerdo,
Junto al mar mediterr?neo.
Vuelta, mar de los sue?os.
Yo te veo instalando dunas de arena gris donde
Donde crecen peque?as plantas espinosas,
Muy al Norte y muy al Sur del planeta,
Ah? donde hace fr?o.
Y yo te veo, mar gris donde navega la memoria de
De innumerables navegantes,
Que se olvidaron de ti porque ya yacen en el fondo de ti,
Con sus cr?neos habitados por l?quenes por cabellera,
Mientras circulan peces diminutos por las cuencas vac?as de sus ojos.
Yo muchas veces quise ser uno de ellos,
Y estar ya para siempre olvidado de m? mismo y el aire
En el fondo de ti,
Gran mar azul,
Recogido en tus aguas como se recogen los monjes
En silencio y en la soledad.
Yo he amado tu infinita grandeza, mar
Que entre todo lo que habita la tierra,
Es lo que m?s se parece a la eternidad.
Dicen que el mar es una forma de los cielos.
Creo tambi?n que es una forma de los sue?os,
Y, pues venimos de ?l,
Tambi?n a ?l debemos volver,
Como se vuelve a Siempre
Cuando se han apagado los relojes.
Es muy tarde.
Estoy lejos de las olas,
La noche me recoge,
Y en la mente navegan los mares que he vivido,
Mientras navegan peces con nombres en lat?n
En mares tan lejanos como el olvido.
Vuela en la noche negra una estrella que cae al agua
Y desea aprender de nuevo a ser un pez,
Y el mar, que late hondo,
La acepta como un pan ca?do de la luna.*
El poema pertenece al libro: El se?or de la casa del tiempo,
Serviprensa, Guatemala, 1988.

Laberinto del Torogoz .

Ver m?s en: www.artepoetica.net

Tags: HUGO LINDO, AMERICA CENTRAL, EL SALVADOR, TOGOROZ, PAJARO

Publicado por ChemaRubioV @ 18:59  | POESIA
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