Lunes, 10 de septiembre de 2007
Poeta espa?ol nacido en Madrid en 1922.
Es uno de los poetas de la ?Generaci?n del medio siglo? cuya poes?a contiene rasgos sociales basados en su experiencia como ?Ni?o de la guerra?. Est? considerado como uno de los grandes poetas contempor?neos de habla hispana. Su obra abarca temas sociales y de compromiso con el hombre, el paso del tiempo y el recuerdo, como puede observarse en su bello ?Cuaderno de Nueva York? y ?Alegr?a?, dos de sus publicaciones m?s importantes.
Durante la guerra civil se dedic? a actividades clandestinas que motivaron su encarcelamiento en 1939. Despu?s de ser liberado en 1942, se desempe?? en diversos oficios durante varios a?os, hasta radicarse en Madrid, donde inici? entonces una larga carrera como escritor, jalonada por numerosos premios y distinciones entre los que se destacan:
Premio Adonais 1947, Premio Nacional de Literatura 1953, Premio Nacional de la Cr?tica 1957, Premio March de Poes?a 1959, Premio Pr?ncipe de Asturias 1981, Premio Nacional de las Letras Espa?olas 1990, Premio Reina Sof?a 1995, Premio Europeo de Literatura Aristei?n 1999, Premio Cervantes de las Letras 1999, Doctor Honoris Causa de la Universidad Internacional Men?ndez y Pelayo 1995, Miembro de la Real Academia de la Lengua desde 1999. En 2002 fue nombrado doctor "Honoris causa" por la Universidad de Tur?n. En 2002 el Ayuntamiento de Madrid le concedi? la Medalla de Oro de la ciudad.
Falleci? en diciembre 21 de 2002.

VIDA

A Paula Romero

Despu?s de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un d?a lo fue todo.
Despu?s de nada, o despu?s de todo
supe que todo no era m?s que nada.

Grito ??Todo!?, y el eco dice ??Nada!?
Grito ??Nada!?, y el eco dice ??Todo!?
Ahora s? que la nada lo era todo.
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusi?n lo que cre?a todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qu? m?s da que la nada fuera nada
si m?s nada ser?, despu?s de todo,
despu?s de tanto todo para nada.

De "Cuaderno de Nueva York" 1998

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TEOR?A Y ALUCINACI?N DE DOUBLIN

I. Teor?a

Un instante vac?o
de acci?n puede poblarse solamente
de nostalgia o de vino.
Hay quien lo llena de palabras vivas,
de poes?a (acci?n
de espectros, vino con remordimiento).

Cuando la vida se detiene,
se escribe lo pasado o lo imposible
para que los dem?s vivan aquello
que ya vivi? (o que no vivi?) el poeta.
?l no puede dar vino,
nostalgia a los dem?s: s?lo palabras.
Si les pudiese dar acci?n...

La poes?a es como el viento,
o como el fuego, o como el mar.
Hace vibrar ?rboles, ropas,
abrasa espigas, hojas secas,
acuna en su oleaje los objetos
que duermen en la playa.
La poes?a es como el viento,
o como el fuego, o como el mar:
da apariencia de vida
a lo inm?vil, a lo paralizado.
Y el le?o que arde,
las conchas que las olas traen o llevan,
el papel que arrebata el viento,
destellan una vida moment?nea
entre dos inmovilidades.

Pero los que est?n vivos,
los henchidos de acci?n,
los palpitantes de nostalgia o vino,
esos... felices, bienaventurados,
porque no necesitan las palabras,
como el caballo corre, aunque no sople el viento,
y vuela la gaviota, aunque est? seco el mar,
y el hombre llora, y canta,
proyecta y edifica, aun sin el fuego.

II. Alucinaci?n

Me acuerdo de los ?rboles de Dubl?n.

(Imaginar y recordar
se superponen y confunden;
pueblan, entrelazados, un instante
vac?o con id?ntica emoci?n.
Imaginar y recordar...)

Me acuerdo de los ?rboles de Dubl?n...
Alguien los vive y los recuerdo yo.
De los ?rboles caen hojas doradas
sobre el asfalto de Madrid.
Crujen bajo mis pies, sobre mis hombros,
acarician mis manos,
quisieran exprimirme el coraz?n.
No s? si lo consiguen...

Imaginar y recordar...
Hay un momento que no es m?o,
no s? si en el pasado, en el futuro,
si en lo imposible... Y lo acaricio, lo hago
presente, ardiente, con la poes?a.

No s? si lo recuerdo o lo imagino.
(Imaginar y recordar me llenan
el instante vac?o.)
Me asomo a la ventana.
Fuera no es Dubl?n lo que veo,
sino Madrid. Y, dentro, un hombre
sin nostalgia, sin vino, sin acci?n,
golpeando la puerta.

Es un espectro
que persigue a otro espectro del pasado:
el espectro del viento, de la mar,
del fuego -ya sab?is de qu? hablo-, espectro
que pueda hacer que cante, hacer que vibre
su coraz?n, para sentirse vivo.

De "Libro de las alucinaciones" 1964


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SEGUNDO AMOR

No quiero que desgranes tu pasado en mis manos,
porque s?lo el presente ofrece carne viva.
Ser?a, recordar, sentir dolores de otros
doliendo en nuestras vidas.

Serenidad. Se siente el oto?o en el alma
caer, con la tristeza de su raz?n cumplida.
A qu? mirar adentro, a la espalda, pensar
en la luz que declina.

Quisiera preguntarte; pero yo me someto.
Contengo la pregunta con la mano en la herida.
No quiero que desgranes tu pasado, que tornes
a lo que no se olvida.

De "Libro de las alucinaciones" 1964

Tags: pepe hierro, alucinaciones, cuaderno de nueva york, poesia y vida

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