Mi?rcoles, 12 de septiembre de 2007
Ram?n Mar?a del Valle-Incl?n
Sonata de oto?o (fragmento)

" Llegu? hasta su alcoba, que estaba abierta. All? la oscuridad era misteriosa, perfumada y tibia, como si guardase el secreto galante de nuestras citas. ?Qu? tr?gico secreto deb?a guardar entonces! Cauteloso y prudente dej? el cuerpo de Concha tendido en su lecho y me alej? sin ruido, En la puerta qued? irresoluto y suspirante. Dudaba s? volver atr?s para poner en aquellos labios helados el beso postrero: resist? la tentaci?n. Fue como el escr?pulo de un m?stico. Tem? que hubiese algo de sacr?lego en aquella melancol?a que entonces me embargaba. La tibia fragancia de su alcoba encend?a en m?, como una tortura, la voluptuosa memoria de los sentidos. "

El Poder de la Palabra
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VALLE INCL?N A TRAV?S DE... Luis Bu?uel

por Josefa Baul?

(T.I.V.)





En su juventud, el famoso director de cine espa?ol, Luis Bu?uel (Calanda, Teruel, 1900 - Ciudad de M?xico, 1983) frecuent? intensamente los ambientes intelectuales madrile?os acompa?ado de Salvador Dal? y Federico Garc?a Lorca y de otros cuyos nombres evocan toda una ?poca y una explosi?n de arte y literatura. La Residencia de Estudiantes, el Ateneo, el Caf? de Gij?n... eran el lugar de encuentro y de referencia puesto que all? acud?an tambi?n muchos de los artistas consagrados. No todos los viejos maestros eran aceptados por igual por aquellos amigos que un?an a su talento la insolencia de la juventud. A Juan Ram?n Jim?nez, dos irreverentes Bu?uel y Dal? lo hicieron destinatario de un telegrama que se burlaba cruelmente de su Platero. Pero all? estaba tambi?n Valle-Incl?n; y a Valle los "putrefactos", como de autodenominaban Bu?uel y Dal?, y los amigos de los "putrefactos", Lorca y Alberti entre ellos, le mostraron siempre su admirado respeto. Pep?n Bello, memoria viviente que sobrevivi? a los principales protagonistas de aquellos d?as, recordaba a Valle a prop?sito de un torero extra?o, inteligente y mujeriego: Juan Belmonte.

?Valle tambi?n fue su amigo y se ten?an respeto y admiraci?n?- evoca Bello.- ?Otro gran tipo Valle-Incl?n, de ?se no hac?amos burla. Nos impresionaba, tambi?n nos gustaba su fama de intemperante, de dar bastonazos, de montar la bronca en un teatro. Un d?a me lo present?, en La Granja del Henar, Melchor Fern?ndez Almagro. Yo tendr?a menos de veinte a?os y ?l, al o?r mi apellido, me pregunt?: ?Eso de Bello es muy gallego, no? Yo le respond? que s?, que mi familia paterna proced?a de Muros. Me pareci? el m?s amable de los seres?.

Adem?s de las amistades y los lugares de tertulia, son otros los puntos coincidentes entre las personalidades art?sticas de Valle-Incl?n y Bu?uel. Los cr?ticos han visto en la obra de ?ste una versi?n en celuloide de ese tratamiento esperp?ntico de la realidad espa?ola que inaugur? aqu?l en su teatro y su novel?stica. V?ase y l?ase al respecto The esperpento tradition in the works of Ram?n del Valle Incl?n and Luis Bu?uel, de Diane M. Almeida (Lewiston, Nueva York, Mellen Press, 2000).

Un concepto radicalmente nuevo de la representaci?n visual arrancaba en las primeras d?cadas de los a?os veinte y entre genios nada bobos andaba el juego o, mejor que el juego, el invento de lo cinematogr?fico. Sabida es la admiraci?n de Valle por el reci?n nacido s?ptimo arte del que presagiaba el desarrollo y las posibilidades. En Mi ?ltimo suspiro (Plaza & Jan?s, Barcelona, 1982) cuenta Bu?uel c?mo don Ram?n estuvo cerca de participar en un gui?n sobre la vida de Goya. Corr?a 1927, el pintor por excelencia de la Espa?a negra y su sinraz?n cumpl?a aquel a?o ciento desde su muerte y las instituciones proyectaban, entre otros, un homenaje en forma de pel?cula. Bu?uel, reci?n llegado de Par?s donde hab?a dado sus primeros pasos cinematogr?ficos con Jean Epstein, se interes? por el tema hasta que supo que Valle-Incl?n ya hab?a tomado cartas en el asunto:

En aquellos momentos, yo era sin duda el ?nico espa?ol, de los que se hab?an ido de Espa?a, que ten?a nociones de cine. Fue sin duda por esta raz?n que, con ocasi?n del centenario de la muerte de Goya, el comit? Goya de Zaragoza me propuso que escribiera y realizara una pel?cula sobre la vida del escritor aragon?s, desde su nacimiento hasta su muerte. Yo hice un gui?n completo, ayudado por los consejos t?cnicos de Marie Epstein, hermana de Jean. Despu?s hice una visita a Valle-Incl?n, en el C?rculo de Bellas Artes, donde me enter? que ?l tambi?n preparaba una pel?cula sobre la vida de Goya. Yo me dispon?a a inclinarme respetuosamente ante el maestro cuando ?ste se retir?, no sin darme algunos consejos. A la postre el proyecto fue abandonado por falta de dinero. Hoy puedo decirlo: afortunadamente. [Mi ?ltimo suspiro, p.102]

En la actualidad, podemos leer una sinopsis de ese proyecto gracias al excelente trabajo de documentaci?n de Agust?n S?nchez Vidal publicado con el t?tulo de Luis Bu?uel. Obra Literaria (Ediciones de Heraldo de Arag?n, Zaragoza, 1982). Se trata de una adaptaci?n de la idea inicial; la que, en 1937, Bu?uel presentara a los estudios Paramount. Tampoco aquella vez el film ver?a la luz.

Centr?monos, sin embargo, en la cita entre Valle y Bu?uel en el C?rculo de Bellas Artes. El director de Calanda record? a?os despu?s, al filo de una entrevista concedida a Tom?s P?rez Turrent y Jos? de la Colina, las palabras de Valle: ?Puez penzaba hacer Goya, pero el hombre de zine ez usted, y le zedo el pazo? (Bu?uel por Bu?uel, Madrid, Plot, 1999). Es de nuevo S?nchez Vidal el que mejor documenta el encuentro: ?l es quien menciona a Garc?a Lorca como el que inform? a Bu?uel del proyecto y se?ala la presencia de Rivas Cherif durante la conversaci?n. En ella Valle, con su particular?simo sentido de la historia, le insisti? mucho a Bu?uel en que no olvidase reflejar en su gui?n que Goya qued? sordo de unas fiebres contra?das al arreglar el eje de la carreta de la Duquesa de Alba. Un episodio que, efectivamente, el cineasta convierte casi en uno de los motivos centrales de su sinopsis. La versi?n de 1937 recuerda en sus detalles la ambientaci?n y el tono de alg?n cap?tulo de El ruedo ib?rico. Adem?s de pensar que Bu?uel era injusto consigo mismo al preferir que el proyecto no prosperara, para S?nchez Vidal, aquel acercamiento al universo valleinclaniano hubo de fructificar m?s tarde, y quiz? de forma inconsciente, en films como El fantasma de la libertad.

Hubo m?s ocasi?n de adaptar a Gald?s que a Valle durante la dilatada carrera cinematogr?fica de Luis Bu?uel, pero ambos autores marcan con profunda huella la imaginer?a del de Calanda. ?l afirm?, en m?s de una ocasi?n, que el exceso de lenguaje literario, el virtuosismo de ciertos autores admirados como Garc?a Lorca o el propio Valle le dificultaban la adaptaci?n cinematogr?fica: ?Valle-Incl?n es extraordinario de lenguaje, con sus neologismos, sus valleinclanismos. Es muy literario en el mejor sentido de la palabra?. O tambi?n, insistiendo en el tema del lenguaje y refrendando las palabras que le?amos antes de Pep?n Bello: ?Admir?bamos a algunos: Ortega, Unamuno, Valle-Incl?n. Lo admirable de Valle-Incl?n es el lenguaje: arca?smos, neologismos, mexicanismos, valleinclanismos. Su teatro, a parte del lenguaje, no lo considero interesante. Entonces nos gustaban mucho sus esperpentos. Otros escritores, como Baroja, nos interesaban menos. Ya entonces est?bamos muy influidos por los franceses y busc?bamos otros horizontes. ?ramos, ?perd?n!, vanguardistas?. (Bu?uel por Bu?uel, Madrid, Plot, 1999).

Posiblemente solo con el paso del tiempo y la maduraci?n de la propia obra, aquellos alocados vanguardistas supieron apreciar al maestro Valle en lo que val?a, pero sin duda su aspecto y car?cter les divert?a y causaba sensaci?n. Y m?s que posiblemente esa reacci?n entre los j?venes no desagradara al escritor gallego; al fin y al cabo la transgresi?n hab?a sido su lenguaje mucho antes de que Bu?uel decidiera hacerle objeto de su surrealista admiraci?n:

Una noche, Gim?nez Caballero, el director de La Gaceta literaria, ofreci? un banquete a Valle-Incl?n. Asistieron una treintena de personas, entre ellas Alberti e Hinojosa. A los postres nos pidieron que dij?ramos unas palabras. Yo me levant? le primero y dije:
-La otra noche, mientras dorm?a, sent? unas cosquillas, encend? la luz y vi que por todo el cuerpo me corr?an Valle-Inclanes peque?itos.
Alberti e Hinojosa dijeron cosas tan graciosas como ?sta, que fueron escuchadas en silencio y sin la menor protesta por los dem?s comensales. Al d?a siguiente me encontr? casualmente con Valle-Incl?n en la calle de Alcal?. ?l levant? su gran sombrero negro y me salud?, tan tranquilo, como si nada. [Mi ?ltimo suspiro, p. 141]

S?nchez Vidal asegura que este acto de ?terrorismo cultural? del imprevisible Bu?uel no impidi? la cordial entrevista de 1927. Afortunadamente.


Este articulo esta tomado de la revista EL PASAJERO

Tags: sonata de otoño, luis buñuel, valle inclan, josefa baulo.el pasajero

Publicado por ChemaRubioV @ 18:43  | ARTICULO
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Viernes, 15 de mayo de 2009 | 1:52
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