Jueves, 13 de septiembre de 2007
Cantares...

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca persequ? la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canci?n;
yo amo los mundos sutiles,
ingr?vidos y gentiles,
como pompas de jab?n.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
s?bitamente y quebrarse...

Nunca persegu? la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada m?s;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atr?s
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Hace alg?n tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oy? la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Muri? el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un pa?s vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso.





Retrato

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte a?os en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Ma?ara ni un Bradom?n he sido
?ya conoc?is mi torpe ali?o indumentario?;
mas recib? la flecha que me asign? Cupido
y am? cuanto ellas pueden tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, m?s que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna est?tica
cort? las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosm?tica
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desde?o las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

?Soy cl?sico o rom?ntico? No s?. Dejar quisiera
mi verso como deja el capit?n su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
?quien habla solo espera hablar a Dios un d?a?;
mi soliloquio es pl?tica con este buen amigo
que me ense?? el secreto de la filantrop?a.

Y al cabo, nada os debo; deb?isme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansi?n que habit?,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el d?a del ?ltimo viaje
y est? a partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontrar?is a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.



La saeta

Dijo una voz popular:
Qui?n me presta una escalera
para subir al madero
para quitarle los clavos
a Jes?s el Nazareno?

Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos
siempre con sangre en las manos
siempre por desenclavar.
Cantar del pueblo andaluz
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz.

Cantar de la tierra m?a
que echa flores
al Jes?s de la agon?a
y es la fe de mis mayores
!Oh, no eres t? mi cantar
no puedo cantar, ni quiero
a este Jes?s del madero
sino al que anduvo en la mar!.




Antonio Machado


Nace en Sevilla, el 26 de julio de 1875. Su nombre completo es Antonio Cipriano Jos? Mar?a Machado Ruiz.

En 1883 se muda con su familia a Madrid, donde estudia en la Instituci?n Libre de Ense?anza. Desde su adolescencia comienza a sentir gran inclinaci?n por el teatro, la pintura, el periodismo y las corridas de toros.

En su habitual concurrencia a Bibliotecas, sobre todo la Nacional, comienza su admiraci?n por Lope de Vega.

En 1895, junto a su hermano, colabora con el peri?dico La Caricatura, que ese a?o hace su aparici?n.

Ante los problemas de Espa?a (p?rdida de sus posesiones en Cuba y guerra con Estados Unidos) los hermanos Machado parten a Par?s, donde trabajan como traductores en la casa Gamier. Conocen a Rub?n Dar?o, que es corresponsal del diario La Naci?n de Buenos Aires, y a Oscar Wilde, recibiendo de parte de ambos buenas cr?ticas a sus poemas.

Luego de ser Canciller en el Consulado de Guatemala, regresa a Madrid, y publica Soledades. En ese a?o (1903), aparece la revista Helios, de gran calidad literaria, pero que desaparece en poco tiempo.

En 1907 es designado catedr?tico en Soria, ense?ando franc?s, y ese mismo a?o publica Soledades, Galer?as y otros poemas.

En 1909, a los 34 a?os, se casa con Leonor Izquierdo Cuevas, de tan solo 16 a?os, hija de la due?a de la pensi?n en la que se hospeda.

En 1911, obtuvo una beca de la Junta de Ampliaci?n de Estudios, para perfeccionarse en lengua y literatura francesas.

En 1912, public? Campos de Castilla, con enorme ?xito. Sin embargo, tanta prosperidad se quebr? el 1 de agosto de 1912, con la muerte de su esposa, luego de una dura enfermedad, en la que Antonio estuvo a su lado para consolarla y cuidarla. La angustia que le provoca este hecho, lo obliga a trasladarse a Baeza (Andaluc?a), donde ense?a, lee filosof?a y estudia griego, con el objeto de perfeccionar sus conocimientos filos?ficos, obteniendo la Licenciatura en Filosof?a en la Universidad de Madrid.

En 1917, publica Poes?as Escogidas y Poes?as Completas, y en 1924, Nuevas Canciones.
En 1926 aparecen obras teatrales escritas por los dos hermanos: Antonio y Manuel.
En 1927, el primero es elegido miembro de n?mero de la Real Academia Espa?ola.
En 1931 se traslada a Madrid, para ocupar la c?tedra de franc?s en uno de los Institutos de Segunda Ense?anza, de reciente creaci?n. Colabora con el diario El Sol, donde publica las ense?anzas y aventuras de su personaje Mairena.

En 1936, habitando en Madrid, junto a su madre y su hermano, sobreviene la Guerra Civil. Manuel se encuentra temporalmente de visita en Burgos, pero ya no volver? a ver a los suyos.
Antonio y su madre deben evacuar la ciudad y viajan a Barcelona, luego a Valencia y desde all?, a Rocafort. En esa ?poca publica su ?ltimo libro: La Guerra.
Escapando de ese infierno, huye junto a su madre hacia Francia, pero ambos enferman.

El poeta muere el 23 de febrero de 1939, y su madre tres d?as m?s tarde.

Antonio Machado es parte de la Generaci?n del 98, y como tal, es contemplativo y so?ador. Es callado, retra?do, acongojado ante el paso inexorable del tiempo y preocupado por el destino de Espa?a.
Unamuno lo describe as?: El hombre m?s descuidado de cuerpo y m?s limpio de alma de cuantos conozco.

Admirador de B?cquer, al que llam? poeta l?rico, sin ret?rica, su romanticismo est? imbuido por el escepticismo y el desenga?o, persiguiendo una actitud de paz y olvido. Sus fuentes de inspiraci?n son: el amor, el dolor, la guerra, la fugacidad de la existencia y la preocupaci?n por su querida Espa?a.

Tags: cantares, saeta, retrato, antonio machado, sevilla, segovia

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