Viernes, 14 de septiembre de 2007
LA CASA VERDE (1966)


La Casa Verde es una compleja novela, trenza de historias distintas que se desarrollan a lo largo de a?os en dos escenarios simult?neos: la ciudad de Piura y concretamente uno de sus barrios, la Mangacher?a, suburbio al borde del desierto sobre el que implacablemente llueve arena todas las noches y que poco a poco se ha ido integrando en la ciudad en crecimiento, y una zona de la Amazon?a poblada de gentes primitivas, aventureras y caucheros. Las distintas historias: la de Fush?a, bucanero fugitivo, se?or de los ind?genas, dome?ador de un mundo salvaje, que nos es contada a lo largo de su viaje con el viejo Aquilino, la de los Inconquistables, personajes ep?nimos de la picaresca piurana y de Don Anselmo, m?tico fundador de los placeres de la ciudad o triste y pintoresco ta?edor de arpa en los prost?bulos como un personaje de Kavafis, la de la Selv?tica y el sargento Lituma y la de las gentes de Santa Mar?a de Nieva, en el alto Mara??n, son cruzadas perpendicularmente por las de otros personajes que intervienen en unas y otras, la de Jum el aguaruna in?tilmente rebelde, la del pr?ctico Nieves, la de las Madres de la Misi?n de Santa Mar?a... y el relato se mueve en tiempos distintos y en planos de distinta realidad, desde el inmediato acontecer hasta el remoto recuerdo y qui?n sabe si la pura imaginaci?n, la fabulaci?n de los personajes. Pero una diversidad de t?cnicas y una gran agilidad de procedimientos consiguen una alucinante totalizaci?n, una cohesi?n sin resquicios de lo ocntado. La Casa Verde es una novela seguramente m?s ambiciosa en todos los aspectos que La ciudad y los perros.





Me llevaron a inventar esta historia los recuerdos de una choza prostibularia, pintada de verde, que coloreaba el arenal de Piura el a?o 1946, y la deslumbrante Amazonia de aventureros, soldados, aguarunas, huambisas y shapras, misioneros y traficantes de caucho y pieles que conoc? en 1958, en un viaje de unas semanas por el Alto Mara??n.
Pero, probablemente, la deuda mayor que contraje al escribirla fue con William Faulkner, en cuyos libros descubr? las hechicer?as de la forma en la ficci?n, la sinfon?a de puntos de vista, ambig?edades, matices, tonalidades y perspectivas de que una astuta construcci?n y un estilo cuidado pod?an dotar a una historia.

Escrib? esta novela en Par?s, entre 1962 y 1965, sufriendo y gozando como un lun?tico, en un hotelito del Barrio Latino el H?tel Wetter y en una buhardilla de la rue de Tournon, que colindaba con el piso donde hab?a vivido el gran G?rard Philipe, a quien el inquilino que me antecedi?, el cr?tico de arte argentino Dami?n Bay?n, oy? muchos d?as ensayar, horas de horas, un solo parlamento de El Cid de Corneille.

Londres, septiembre de 1998

Tags: la casa verde, ARTICULO, santa maria de nieva, selva, 1966

Publicado por ChemaRubioV @ 16:39  | ENSAYO
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