sábado, 22 de septiembre de 2007
El indio no es el que mira usted

en el catálogo de turismo,

cargando bultos

o llevándole comida a la mesa.

Tampoco el que ve desde la ventanilla

y pide monedas haciendo malabares,

ni el que habla una lengua muy otra

y resiste fríos nocturnos.

No, el indio está adentro,

y a veces se le sale, acéptelo,

aunque lo entierre en apellidos,

aunque lo socave bien

y niegue su manchita de infancia,

ahí está, acéptelo.

Y si aparece esa agua rancia,

voraz, el aguardiente que inflama,

ya verá que se le sale,

el indio empuja con su fuerza de siglos,

emerge ardoroso y se le sale,

con lo guardado,

con lo que dura doliendo.

No, no es otro,

el indio soy yo,

a ver, repita conmigo.

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Marca de agua

Lenta es la luz

cuando quiere alumbrar

los pozos de lo olvidado.

A Brodsky lo encerraron

por huevón/

por parasitismo social

y nadie supo entonces

nadie sabe ahora/

que muchos más quedaron

saludando muros eternamente.

Hay quienes esperan/

hay los que confían

en que sus huesos se abracen/

se froten y clamen por ellos.

Lenta es la luz y la luz es

la confirmación del abismo.

Estéril soñar con poetas apolíneos

que caminen/ lloren/ canten

con una marca de agua en el alma.

Inútil todo

y las bombas que amenazan

caer como cae la lluvia.

31

Addenda: Alcohol

El alcohol resbala, lo digo así.

Dígolo porque caigo.

(No resbalo: caigo).

Digo que el alcohol es puro,

va a las heridas

y es recibido con dolor alegre.

Adentro fluye, camina,

se lleva lo recordado al olvido

y los olvidos renacen

de las venas donde dormían.

El alcohol resbala por dentro

y uno cae por fuera.

Es sangre en la sangre

y queda ardiéndolo todo.

Tags: SINCOPES, ANTOLOGIA, TESTANMENTO FUTURO, GUATEMALA

Publicado por Chemarubiov @ 19:13  | POESIA
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