Mi?rcoles, 26 de septiembre de 2007
Fragmentos del libro :EL PESO DEL MUNDO


Levantarse y caminar, ?qu? felicidad!
A pesar de todo, siguen los presentimientos y alusiones a un esqueleto de dolor dentro de m?, dentro de mi suave y casi insensible borrachera.

Vamos, qu?date un rato m?s, dije sonriendo, tengo un poco de miedo

?Ojal? de una vez por todas, como ahora, el miedo a la muerte, amenazante y ensordecedor, se convierta en un tranquilo dolor corporal! (Ya ni me escucho a m? mismo.)


Durante mucho tiempo de mi vida rechac? con toda mi alma el mundo exterior y ahora que creo estar abierto a ?l, el mundo exterior ataca mi cuerpo.
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Lo que me pareci? un maligno chisporroteo mec?nico entre la gente del parque, resultaron ser unos carritos para beb?s.

El fr?o tel?fono.


Me doy cuenta de que en los momentos de p?nico mortal tengo las patas levantadas como un conejo, saco el trasero, una especie de homosexual.

Incluso al subir un cierre pensar que ?se va a ser el golpe de muerte.



Pasa un ?mnibus, con el cielo amarillo de la tarde en el vidrio trasero: Tampoco eso me dice nada ahora

Despu?s lav? toda la vajilla para que no quedara nada sucio. (Escribo sobre m? en el pasado.)

Quiz? el p?nico mortal durante el cual todo me golpea de muerte un grano de arroz pegado en el fondo de la olla, el chillido de un corcho me cure de mi falta de control. Sin embargo, hace un ratito, cuando estaba ese matrimonio de idiotas y yo pensaba que deb?a deshacerme escuchando lo que dec?an, aprehendiendo lo que ellos son, mi estado fue peor: cre? poder huir de m? mismo percibiendo a los otros o alguna otra cosa, y me di cuenta de que era eso lo que me enfermaba

Y, sin embargo, estuve todo el d?a luchando silenciosamente, con atenci?n y astucia, contra la muerte

El presidente de la rep?blica, hablando en la televisi?n, est? intimidado y tiene los rasgos de las caricaturas que siempre hacen sobre ?l; a veces, antes de decir una palabra, hace en el aire movimientos equivocados con la lengua, hasta que por fin encuentra el principio correcto de la palabra. (El presidente nunca va a aceptar que franceses disparen contra franceses.)

La idea de que para mi salvaci?n tendr?a que ver, en lugar de toda esa gente, simplemente un plato volador.

Cuando se termina la televisi?n a medianoche, estoy de nuevo en peligro. (Me volv? a re?r con los chistes.)

En el momento m?s terrible quise comprar un diario para simular un d?a normal.



Mi incapacidad para dejar que me ayuden: es tambi?n una especie de frialdad, de indiferencia

Y este que se est? cambiando, ?ste sigo siendo yo

Alguien me llam? por tel?fono para visitarme al d?a siguiente y no s? por qu? le dije que insistiera con el timbre

25 de marzo

Me despert? con p?nico en la oscuridad y sal? a la calle, apenas un sobretodo y el piyama; un p?jaro silba como cuando un due?o llama a su perro

Peque?o y estrecho mundo del asustado

Caminaba r?pido por la calle, pas? un ?mnibus y descubr? en la oscuridad a algunos pasajeros. El ?mnibus todav?a no ten?a las luces de adentro encendidas

Como salvaci?n, adecuarse a otro dolor

Gatos sobre los montones de basura

Desde un s?tano ruge la calefacci?n

Si alguna luz est? encendida, casi seguro que es en las buhardillas

Nubes de humo salen de una chimenea, aunque todav?a es noche profunda

Pilas de diarios mojados junto a las paradas de ?mnibus, vac?as e iluminadas

De pronto, aunque pasan muy pocos autos, la sensaci?n de que se ha desatado el infierno (anotaciones del p?nico)

La lluvia en los ojos, fr?a y reconfortante

Durante la extracci?n de sangre: las sombras de la sangre que gotea

Crujido de papel junto a un enfermo

Despu?s de una larga ?indescriptibilidad? por fin consegu? volver a percibir mis pensamientos (anotar lo m?s m?nimo enseguida, para saber qu? es lo que me ha calmado)

Por primera vez en mucho tiempo, mientras com?a uvas y escup?a las semillas en la mano, parado frente a la pileta de la cocina, pude pensar en un futuro (de noche)

26 de marzo

Estiraron encima de m? la s?bana sobre la cual estaba acostado

Estar acostado en la ambulancia en contra de la direcci?n de marcha, en un embotellamiento en la autopista; el sol brillaba muy fuerte y yo para nada ten?a la necesidad de estar acostado, ellos me obligaron. En el hospital: cuando le pregunt? a la doctora si quiz? podr?a salir ma?ana, ella respondi?: ?Eso no est? descartado?

Ya he vuelto a hablar conmigo, aunque s?lo interiormente: ?una buena se?al?

Aqu? todos le cuentan su historia a la doctora y ella podr? decir que conoce la vida en todas sus facetas, pero uno tiene la sensaci?n de que ella conoce la vida s?lo en la peque?a y ?nica faceta que, como m?dica, puede tener

Leyendo Bajo la rueda: escribir para darle a la juventud la dignidad que se le niega en la vida

El ?nico instante de tranquilidad, de silencio, durante el horario de visitas, le es concedido a mi compa?ero de habitaci?n cuando la esposa se despide de su esposo enfermo con dos besos en las mejillas... mejor dicho, un momento despu?s

27 de marzo

La fuerza de la ternura que de pronto disuelve la resistencia en que consiste mi yo

La doctora le pregunt? al viejo enfermo (tres infartos de coraz?n) la fecha de nacimiento y cuando ?l respondi?, en agosto, ella estall? en un suave y fingido entusiasmo: ??Oh, justo en mitad de las vacaciones!? Me di cuenta de que para todas las historias ella ten?a preparadas las mismas preguntas y observaciones: que hab?a que buscar en uno la causa de la enfermedad, que a ella tambi?n las cosas le iban as?, etc. ?Con qu? rebosante ausencia nos miraba y se quedaba con nosotros! A menudo, aparentando gran inter?s y atenci?n, preguntaba lo mismo dos veces. ?Hab?a olvidado no s?lo la respuesta sino tambi?n su propia pregunta! Su mente estaba en otro lado con expresiones y gestos de estar con nosotros. (En realidad me gustar?a probar al menos una vez a esta mujer, para ?mi placer privado?.) Hace un ratito vino y dijo mientras hac?a un gesto tranquilizador con la mano: ??Conserven la calma! ?No hagan monta?as de sus problemas! ?No se queden atrapados en el t?nel! (Y su reemplazante nos observa a los ojos con una mirada igual de larga y vac?a.)

Sent? que la doctora antes de irse me iba a dar la mano y sostuve mis manos contra la corriente de aire para que no sudaran

Esa cosa que durante la noche saltaba bajo mi cama, como si estuviera dentro del colch?n; y cuando me tir? en otra cama, sin saber si se trataba de una pesadilla, volvi? a saltar algo, como atrapado, algo salvaje, con claustrofobia. Y dos d?as despu?s encontr? una rata agonizante respirando sin hacer ruido sobre el rojo piso pl?stico de la cocina; la barr? con la escoba de mano y la pala y la tir? en una bolsa de pl?stico; despu?s puse la bolsa en el patio junto a la basura

Los m?dicos dicen a menudo ?un poquito?, ?un poquitito?: ?Volvi? a escupir hoy un poquito de sangre?. ?Su presi?n sangu?nea subi? un poquitito?

Todas estas personas desconocidas, todo este ajetreo ruidoso... de hecho tranquilizan ?un poquito?

O usan eufemismos como: ?El an?lisis naturalmente no es un paseo? y tautolog?as: ?L?h?pital c?est l?h?pital?
Sentirse de nuevo se?or de s? y del propio cuerpo: ?sentimiento se?orial!

De pronto la idea de que cuando me abandone la opresi?n en el pecho tambi?n me abandonar? el sentimiento de estar vivo



Miedo mortal: no poder sentir ninguna de las cosas que uno ve, porque uno ya no tiene humor



Cuando el doctor dijo que yo deb?a volver a la sala de reanimaci?n, el paciente de al lado puso enseguida en mi mesita un diario que le hab?a prestado

Casi espero con ganas el momento en que me saquen sangre



El anciano, despu?s de su tercer infarto, acompa?a todo lo que cuenta, incluso las bromas, con un movimiento que consiste en dejar caer con resignaci?n sus brazos o manos.

Asesinado por la realidad ortodoxa.


La luz intermitente del cardi?grafo y la luz intermitente de los aviones que aterrizan delante de la ventana.
Publicado por ChemaRubioV @ 17:37
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