Jueves, 11 de octubre de 2007
DECLINACIONES DEL MON?LOGO



I
Estoy sola,
muy sola,
entre mi cintura y mi vestido,
sola entre mi voz entera,
con una carga de ?ngeles menudos
como esas caricias
que se desploman solas en los dedos.
Entre mi pelo, a la deriva,
un remero azul,
confundido,
busca un ni?o de arena.
Sosteniendo sus tribus de olores
con un hilo p?lido,
contra un perfil de rosa,
en el rinc?n m?s quieto de mis p?rpados
trece peregrinos se agolpan.

II
Arque?ndome ligeramente
sobre mi coraz?n de piedra en flor
para verlo,
para calzarme sus arterias y mi voz
en un momento dado
en que alguien venga,
y me llame...
pero ahora que no me llame nadie,
que no quepo en la voz de nadie,
que no me llamen,
porque estoy bajando al fondo de mi peque?ez,
a la ra?z complacida de mi sombra,
porque ahora estoy bajando al ag?nico
tacto de un minero, con su media flor al hombro,
y una gran letra de te quiero al cinto.
Y bajo m?s,
a las inmediaciones del aire
que aligerado espera las letras de su nombre
para nacer perfecto y habitable.
Bajo,
desciendo mucho m?s,
?qui?n me encontrar??
Me calzo mis arterias
(qu? gran prisa tengo),
me calzo mis arterias y mi voz,
me pongo mi coraz?n de piedra en flor,
para que en un momento dado
alguien venga,
y me llame,
y no est? yo
ligeramente arqueada sobre mi coraz?n, para verlo.
y no tenga yo que irme y dejar mi gran voz,
y mi alto coraz?n de piedra en flor.

Tags: poesia, odio, costa rica, monologo, soledad, piedra en flor

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