Viernes, 12 de octubre de 2007
Rese?a biogr?fica

Poeta espa?ol nacido en Sevilla en 1898.
Su infancia transcurri? en M?laga, y aunque desde los trece a?os se traslad? con su familia a Madrid, el mar dej? una profunda huella en su poes?a. Fue profesor de Derecho Mercantil y miembro de la Real Academia Espa?ola desde 1949. Es uno de los grandes valores de la poes?a del siglo XX.
Su primer libro, ??mbito?, fue publicado en 1928, al que siguieron, ?Espadas como labios? en 1932, ?Pasi?n de la tierra? en 1935, ?Sombra del para?so? en 1944, ?Mundo a solas? en 1950, ?Nacimiento ?ltimo? en 1953, ?Historia del coraz?n? en 1954, ?Poemas de la consumaci?n? en 1968, ?Di?logos del conocimiento? en 1974 y p?stumamente ?En gran noche? en 1991.
En 1934 fue Premio Nacional de Literatura y en 1977 recibi? el Premio Nobel de Literatura.
Falleci? en Madrid en 1984.






CANCI?N A UNA MUCHACHA MUERTA

Dime, dime el secreto de tu coraz?n virgen,
dime el secreto de tu cuerpo bajo tierra,
quiero saber por qu? ahora eres un agua,
esas orillas frescas donde unos pies desnudos
se ba?an con espuma.

Dime por qu? sobre tu pelo suelto,
sobre tu dulce hierba acariciada,
cae, resbala, acaricia, se va
un sol ardiente o reposado que te toca
como un viento que lleva s?lo un p?jaro o mano.

Dime por qu? tu coraz?n como una selva diminuta
espera bajo tierra los imposibles p?jaros,
esa canci?n total que por encima de los ojos
hacen los sue?os cuando pasan sin ruido.

Oh t?, canci?n que a un cuerpo muerto o vivo,
que a un ser hermoso que bajo el suelo duerme,
cantas color de piedra, color de beso o labio,
cantas como si el n?car durmiera o respirara.

Esa cintura, ese d?bil volumen de un pecho triste,
ese rizo voluble que ignora el viento,
esos ojos por donde s?lo boga el silencio,
esos dientes que son de marfil resguardado,
ese aire que no mueve unas hojas no verdes.

?Oh t?, cielo riente que pasas como nube;
oh p?jaro feliz que sobre un hombro r?es;
fuente que, chorro fresco, te enredas con la luna;
c?sped blando que pisan unos pies adorados!





EL POETA SE ACUERDA DE SU VIDA

Perdonadme: he dormido.
Y dormir no es vivir. Paz a los hombres.
Vivir no es suspirar o presentir palabras que a?n nos vivan.
?Vivir en ellas? Las palabras mueren.
Bellas son al sonar, mas nunca duran.
As? esta noche clara. Ayer cuando la aurora
o cuando el d?a cumplido estira el rayo
final, ya en tu rostro acaso.
Con tu pincel de luz cierra tus ojos.
Duerme.
La noche es larga, pero ya ha pasado.







LOS BESOS

No te olvides, temprana, de los besos un d?a.
De los besos alados que a tu boca llegaron.
Un instante pusieron su plumaje encendido
sobre el puro dibujo que se rinde entreabierto.

Te rozaron los dientes. T? sentiste su bulto,
en tu boca latiendo su celeste plumaje.
Ah, redondo tu labio palpitaba de dicha.
?Qui?n no besa esos p?jaros cuando llegan, escapan?

Entreabierta tu boca vi tus dientes blanqu?simos.
Ah, los picos delgados entre labios se hunden.
Ah, picaron celestes, mientras dulce sentiste
que tu cuerpo ligero, muy ligero, se ergu?a.

?Cu?n graciosa, cu?n fina, cu?n esbelta reinabas!
Luz o p?jaros llegan, besos puros, plumajes.
Y oscurecen tu rostro con sus alas calientes,
que te rozan, revuelan, mientras ciega t? brillas.

No lo olvides. Felices, mira, van, ahora escapan.
Mira: vuelan, ascienden, el azul los adopta.
Suben altos, dorados. Van calientes, ardiendo.
Gimen, cantan, esplenden. En el cielo deliran.




TORMENTO DEL AMOR

Te am?, te am?, por tus ojos, tus labios, tu garganta, tu voz,
tu coraz?n encendido en violencia.
Te am? como a mi furia, mi destino furioso,
mi cerraz?n sin alba, mi luna machacada.

Eras hermosa. Ten?as ojos grandes.
Palomas grandes, veloces garras, altas ?guilas potent?simas...
Ten?as esa plenitud por un cielo rutilante
donde el fragor de los mundos no es un beso en tu boca.

Pero te am? como la luna ama la sangre,
como la luna busca la sangre de las venas,
como la luna suplanta a la sangre y recorre furiosa
las venas encendidas de amarillas pasiones.

No s? lo que es la muerte, si se besa la boca.
No s? lo que es morir. Yo no muero. Yo canto.
Canto muerto y podrido como un hueso brillante,
radiante ante la luna como un cristal pur?simo.

Canto como la carne, como la dura piedra.
Canto tus dientes feroces sin palabras.
Canto su sola sombra, su trist?sima sombra
sobre la dulce tierra donde un c?sped se amansa.

Nadie llora. No mires este rostro
donde las l?grimas no viven, no respiran.
No mires esta piedra, esta llama de hierro,
este cuerpo que resuena como una torre met?lica.

Ten?as cabellera, dulces rizos, miradas y mejillas.
Ten?as brazos, y no r?os sin l?mite.
Ten?as tu forma, tu frontera preciosa, tu dulce margen
de carne estremecida.
Era tu coraz?n como alada bandera.

?Pero tu sangre no, tu vida no, tu maldad no!
?Qui?n soy yo que suplica a la luna mi muerte?
?Qui?n soy yo que resiste los vientos, que siente las
heridas de sus fren?ticos cuchillos,
que le mojen su dibujo de m?rmol
como una dura estatua ensangrentada por la tormenta?

?Qui?n soy yo que no escucho entre los truenos,
ni mi brazo de hueso con signo de rel?mpago,
ni la lluvia sangrienta que ti?e la yerba que ha nacido
entre mis pies mordidos por un r?o de dientes?

?Qui?n soy, qui?n eres, qui?n te sabe?
?A qui?n amo, oh t?, hermosa mortal,
amante reluciente, pecho radiante;
?a qui?n o a qui?n amo, a qu? sombra, a qu? carne,
a qu? podridos huesos que como flores me embriagan?

Tags: muchacha muerta, tormento de amor, premio novel, poesia, academico, madrid

Comentarios