¡Qué pinta dos!
Ninguno ama a su patria porque es grande, sino porque es suya-- Mi artículo del lunes anterior publicado, como siempre, originalmente en Tiempo y en la publicación virtual Red de Desarrollo Sostenible, ha desatado, en esta segunda, tremenda polémica sobre la Patria, si querer o no a Honduras, de los diferentes colores en que se ve dependiendo de quién la vea, de los tonos que van desde oscuros pasando por grises y llegando a brillantes, en fin, ese es el dilema: ¿Tenemos o no Patria? Mi intención con mi artículo primero, sobre todo, era destacar la presencia de seis nuevos pintores hondureños que expusieron, no hace mucho, en Nueva York. Pero por esas cosas del escribir más con el cerebro y el corazón que con la yema de los dedos, sin que me pareciese nada extraño, quizá por la costumbre que tengo de hacerlo, exalté con optimismo el hecho de que en Honduras no todo es negativo y que tenemos muchas cosas de las que presumir y puede aspirarse a un mejor futuro para nuestra tierra. Insisto en que creo que los hondureños pintamos muy bien, que no es lo mismo que estemos pintados. Esto es ‘pinta dos’, o como diría un extranjerizado por allí: Pinta two, en otras palabras: la segunda parte del artículo del lunes anterior. Me tomo la licencia de citar los correos que creo apropiados ya que han sido enviados públicamente. Quien inició este debate, si así pudiese llamársele, fue César Indiano. Más allá de sus razones, que pueden ir desde un real desencanto con Honduras, o quizá tenga mucha razón en lo que expresa, también podría tratarse de una frustración perenne o simplemente audacia para aprovechar un artículo mío que da una buena circunstancia para hacerse publicidad y allí mismo dar a leer sus escritos (cosa que me parece válida en este mundo moderno en el que quien no está enseñado, aprende a comercializarse). Me dice Indiano, en correo dirigido a mí y al público en general:
Hola Roberto... Me asombra cómo te mantienes enamorado de esta pocilga de País
en días atrás un niño murió arrastrado por una alcantarilla y varias toneladas de basura y no quiero seguir... ¿Quién crees que se quedaría en este país si un día todos pudiéramos irnos para cualquier parte? te juro que nadie, y cuando leo tus escritos con una actitud resignadamente positiva hacia este cachimbo de indios mal educados e ilusionados...Me quedo boquiabierto y pienso que desde la distancia el país parece un lindo paisaje. Un paisaje que en definitiva nadie está obligado a colorear... Antes de que yo pudiese decir esta boca es mía, ya había aparecido Irma Hadée Santamaría a refutar a Indiano: Este país tiene las características que nosotros, sus habitantes hemos construido, no uno, ni dos, ni tres, sino todos sus habitantes somos responsables de lo que en él pasa. Obviamente los políticos y gobernantes tienen también su cuota, y muy alta, de responsabilidad. Desde mi perspectiva no puede verse todo como si el mundo fuera un mundo de fantasía y color, en perfecta armonía y satisfactorio para todos y todas. También existen los diferentes tonos de gris, si no fuera así no habría trabajo que hacer y la vida sería terriblemente aburrida. Siento no poder irme al extremo de pensar que la vida es el basurero que usted plantea. Como se ve, he quedado fuera del escenario y yo como Ud., lector, lectora, de momento quedemos de espectadores, después podremos, de quererlo, participar. Seguidamente apareció Julio César Pineda A., quien dice: No te juzgo, varias personas reniegan de su origen y los hay muchos inconformes por haber nacido en Honduras. Pero te equivocas al decir que nadie quedaría en Honduras si se presentara una oportunidad de ir a vivir a otro país. Debes recordar que un hombre sin patria es como un niño sin madre. Creo que existen razones para criticar aquellas cosas que no andan bien, nadie puede negar que existen muchos mal nacidos en nuestro país, que viven del sudor de otra gente, que explotan y regalan los recursos de Honduras pero eso, no te da derecho a renegar de tu origen ni de tu raza. Deberías leer lo que escribe Miguel de Arriba, que entiendo no es hondureño y por algunas situaciones no ha sido tratado muy bien en nuestro país, pero, se percibe que han nacido en él buenas intenciones para Honduras. Y en ese sentido, hondureños como el doctor Moncada (un científico) y sin ir lejos, Roberto Quesada, de quien antes yo percibía que él transpiraba cierta soberbia, me parece que son dignos representantes de nuestro país en el extranjero. Creo que necesitas reflexionar un poco. A esto se agregó la periodista Iris Mencía, apuntando: surge desafiante quien de pocilga califica el terruño, podríamos ignorarle y dejarle pasar como se deja hacer y pasar casi todo en nuestra Honduras, sin embargo, personas que así piensen abundan sólo que no lo manifiestan, en fin, invitaría a este personaje cuyo nombre prefiero no mencionar a abandonar el país, a vivir confinado, a que esta tierra no le cubra en el día de su muerte... Y no paró allí sino que esta discusión le inspiró un patriótico poema que no reproducimos aquí para evitarnos una demanda por derechos de autor, digo, de autora. Pero no todo ni todos está ni están contra Indiano, por aquí aparece Marlon Ochoa para quien todo se reduce a la falta de sentido del humor: Resulta que a mí sí me gusta el sarcasmo y el humor de Indiano, algo que en muchas latitudes ya se perdió Creo que encontró un estilo en la forma de ser hondureño, que de seguro que con el tiempo y el aprendizaje irá puliendo, perodíganme, ¿quién no se identifica con alguna situación que nos pinta? Creo que hay que tener un poco de sentido del humor y eso es todo. Y así, a favor y en contra de mi artículo Honduras que pinta, al igual que ha sucedido con el comentario de Indiano, se va extendiendo esta discusión. Por mi parte creo que puede ser que estemos bastante atrasados, que hay mucho por hacer pero nada invita a cruzarse de brazos ni a denigrar la patria. La patria, como diría Borges, somos todos. Esta controversia seguramente que va a continuar, y siempre habrá polos opuestos, bandos de pesimistas y optimistas, pero ya sólo el hecho de estarlo conversando suena alentador. Por supuesto, uno es uno y sus circunstancias, por tanto nadie puede cambiarle su ideal sobre cierta situación porque eso obedece a lo que quien lo dice está viviendo y/o padeciendo. De allí aquello que dijo el economista inglés Henry George: ¿Cómo se puede decir a un hombre que tiene una patria cuando no tiene derecho a una pulgada de su suelo?. Dos de mis amigos opinaron así: Billy Peña me escribe: Me gustó mucho el artículo de ayer, estás promoviendo lo nuestro pero te diré algo sin ánimo alguno de molestarte, a los hondureños no les interesa la patria...para nada. Es lamentable. Yo veo el nacionalismo de los mexicanos, panameños (porque viví entre ellos, 11 años en Panamá y 6 en México) y eso da gusto. Aquí no nos interesa nada lo nuestro. Pero a Billy, también sin ánimo de molestar, hay que entenderlo, el día que me escribió este correo caía tal tormenta sobre La Lima que ya el Chamelecón estaba rugiendo y así no se vale. Por su parte Moisés Canelas, nuestro gran cantante, simplemente anotó: ¡Qué pinta de artículo!!!
ROBERTO QUESADA Nueva York, NY, 19 Octubre 2007.
Tags: patria, honduras, roberto quesada, debate centroamericano