Oigo cómo se ensanchan tus rodillas,
cómo se agitan en un estribillo
de diminutas y ácidas palmeras.
Y veo cómo se percatan, pisan
desconsoladamente; cómo van
a sortear el tacto del vacío,
cómo compiten por la misma sangre,
iguales y febriles, soportando
el pertinaz aliento de sus huellas.
Eres la voz aún no construida
que un día entenderá que me equivoco,
Sancho tan Sancho, tan incomparable.
Ven. Ven a practicar la vida. Ven
conmigo a teorizar sobre la muerte.
Aaron Garcia Peña
Pubicado por primera vez en la revista POESIA Y MANTA
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