Lunes, 10 de diciembre de 2007
Alberto Qui??nez. Nace en San Salvador, El Salvador; en el a?o de 1987. Miembro del taller de la Casa del Escritor, desde 2004.Algunos escritos de su poes?a han sido publicados en el Suplemento Tres Mil del peri?dico Colatino. Particip? en el V Festival Internacional de Poes?a de El Salvador. Actualmente estudia Licenciatura en Econom?a en la Universidad de El Salvador. La mayor parte de su trabajo permanece in?dito.



SIN TITULO
Tus labios quemaron a la muerte en la ceniza quemada de mis hambres

pero tu cuerpo de luz reci?n nacida entre las manos de Dios cre? la sombra.

Ahora es innecesario herirse.

Golpear infantilmente la puerta de las desgracias.

No hay tragedia,

s?lo la contradicci?n nos salva de lo que somos.





SIN TITULO

S?lo fuimos un boceto de piel y de equivocaciones.

Nada nos salva del error de quedarse.

Ni tus labios salvar?an esta grieta que soy.

Ya nada nos queda. Olvida.

Piensa en la posibilidad de amar tanto.

Yo hice un templo con el adoqu?n de los gritos.



SIN TITULO

Canto, busco, necesito tus caderas

porque la noche llaga con su canto de sirena,

y sostiene en su mano una ola que no golpea, que no moja.

Que no se mueve y s?lo mira y simplemente espera.

Que hace da?o sin tocar y siendo nada.

Ola ciega que descubre el p?ramo que mancha tu coraz?n de hielo.

Ciega ola terrible que despinta mis pupilas,

que se lleva los labios de mi rosa, la de los mil p?talos,

la que ayer lloraba, la que no se hend?a.

Ola s?lo de sal, cuyo hueco

es tambi?n lo que no dices cuando hablas.

Marea que s?lo lleva en s? el movimiento de lo inerte.

Quieta ola que con su lengua trae

mi cuerpo olvidado hasta esta orilla que no existe.

Esta pared interminable que se mueve en el tiempo,

que rompi? el eje del mundo y sus u?eros,

que secreta el habla de las marionetas ahogadas en tu voz.

Y cierra las puertas, la noche, que no deja o?r el grito de mi l?mpara encendida.

Y es as? de simple su mirada que podr?a ser la sombra de mi sombra.

Y es que no crece la hierba.

Es que no encontrar?a la palabra que nos libre,

la palabra que diga lo que no seremos.

Por eso muerdo el filo del cuchillo, la espina de esta rosa innombrable.

Por eso quiero destruir los hilos del alba.

Por eso busco tus caderas.

Por eso llamo a tu puerta perdida.

S? que volveremos a vernos, cara a cara, volveremos a enfrentarnos.

Aunque el olor de tu piel me vuelva sue?o.

Aunque en mi sue?o tu piel no est? tan lejos.

Tags: EL SALVADOR, POESIA, CASA, ESCRITOR, COLATINO, INTERNACIONAL

Publicado por ChemaRubioV @ 22:12  | POESIA
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