Martes, 18 de diciembre de 2007
HISTORIA DE LA SEXUALIDAD


LA VOLUNTAD DE SABER

DE

MICHEL FOUCAULT


INTRODUCCI?N

Si hay un autor catalogado cl?sicamente como estructuralista que merezca hoy especial atenci?n es Michel Foucault, pues lejos de una actitud reduccionista e ingenua atribuible a otros coet?neos como Levi Strauss o el c?rculo de Praga en general (que recuerdan a la estrecha comprensi?n de la realidad del primer c?rculo de Viena), Foucault piensa en el estructuralismo no como en una descripci?n de sistemas ontol?gicamente existentes, sino como una elaboraci?n de estructuras de comprensi?n satisfactorias al menos, as? del mismo modo que la ley de la gravedad no es sino un constructo ?til e irreal, en el mismo nivel se encuentran los conceptos y categor?as que se elaboran para la comprensi?n de cuestiones sociales, hist?ricas, antropol?gicas..., humanas en general. Esta es sin duda la ?nica postura posible tras las sucesivas e implacables cr?ticas que desde Kant se han venido haciendo a la metaf?sica que incapaz de alcanzar sus pretensiones de resolver el sentido ?ltimo del ser (el ser siempre supera a la idea) de una manera definitiva, ha tenido que conformarse con descripciones m?s o menos justificadoras de la realidad.
De todos modos, esta defensa que hago del pensamiento de Foucault y el de cualquier otro agn?stico del sentido en las postrimer?as de la ilustraci?n, no es ni mucho menos para dejar tranquilo a nadie, y es que cada vez creo m?s con Nietzsche que este es el destino ineludible al que el pensamiento del hombre se ha visto arrastrado por sus propias leyes ( como dice Nietzsche su imperativo de verdad ) anul?ndose tras alcanzar la c?spide de su intento en la metaf?sica de la modernidad, as? como inevitable resoluci?n del bello proceso de la descomposici?n, como la Super Nova que ilumina en su Armaged?n todo el espacio silencioso, creciendo en los ?ltimos instantes hasta arrastrar con sus coletazos ag?nicos a los espectadores hipnotizados por tan hermoso crep?sculo, que s?lo puede resolverse en la definitiva implosi?n...y a partir de entonces s?lo un peque?o y denso agujero negro flotando a la deriva, un pozo seco que se traga cualquier esperanza de luz en sus entra?as, monumento recordatorio del destino de cualquier arrogante Prometeo. Desde estos presupuestos la labor descriptiva del estructuralismo agn?stico es el preludio del fin (o el fin mismo) del sue?o de la modernidad y quiz?s adem?s (desde Heidegger) el comienzo de una nueva ?poca.

-NOTA BIBLIOGR?FICA :La edici?n utilizada para este trabajo corresponde a la traducida por Ulises Gui?azu para la editorial Siglo XXI, en su octava edici?n :noviembre de 1995.


RESUMEN CR?TICO
En este primer volumen de su Historia de la sexualidad Foucault hace adem?s de un an?lisis geneal?gico del dispositivo de la sexualidad, una exposici?n profunda y definitiva del que es su concepto por antonomasia, el de ?el poder, nos centraremos en esta cuesti?n en particular en alg?n momento pero sobre todo en su aplicaci?n al caso concreto de la sexualidad.
Uno de los intentos primordiales del libro ser? la superaci?n de la hip?tesis represiva que trat? de explicar la compleja situaci?n del tema de la sexualidad en los ?ltimos siglos, esta hip?tesis era defendida por compa?eros intelectuales de Foucault, pr?ximos a la revuelta de mayo del sesenta y ocho, habitualmente de inspiraci?n freudo-marxista. Foucault criticar? este pensamiento que se hace especialmente paradigm?tico ( casi caricaturesco) en el caso de Reich, y opondr? a la suya una hip?tesis que trata de comprender no s?lo el complejo entramado de las relaciones de poder en el dominio de la sexualidad, sino adem?s las teorizaciones que apuntan a la represi?n como motor del proceso y a sus principales inspiradores ,Freud y Marx, como parte del dispositivo de la sexualidad que Foucault estudia en su evoluci?n desde la ?poca victoriana, momento que se suele pensar siempre como comienzo de una represi?n tematizada.
?Censura respecto al sexo ? M?s bien se ha construido un artefacto para producir discursos sobre el sexo, siempre m?s discursos, susceptibles de funcionar y surtir efecto en su econom?a misma.(32). Esta es la tesis fundamental del libro, jam?s en la historia se hab?a acumulado tal cantidad de discursos a cerca del sexo,...discursos diversos pero todos, cada uno a su manera , coactivos(43), esta inocente voluntad de saber que subtitula el libro y que es car?cter b?sico de la actitud ilustrada queda desenmascarada por Foucault como verdadero ejercicio de poder y dominaci?n : cuando el saber penetra un ?mbito aun virgen para el an?lisis y la comprensi?n (como era el sexo como secreto bien guardado ), genera un nuevo sistema de relaciones que se disparan y se autodefinen al margen del sujeto cognoscente, siguiendo su propio dinamismo que es la l?gica (il?gica) del poder. Esta teor?a foucaultiana es deudora sin duda del ?ltimo Heidegger, el que en De camino al habla define el c?rculo hermene?tico y se?ala al lenguaje como verdadero sujeto del discurso, as? la famosa frase de no hablamos el lenguaje sino que ?l nos habla, ?l habla a trav?s nuestro, se inaugura desde aqu? una nueva teor?a de la comprensi?n, mucho m?s explicativa que la rom?ntica, que se basaba en principios cuasi m?sticos, en la comprensi?n de la alteridad en s? por intuici?n reveladora (detr?s de esta visi?n esta la configuraci?n epistemol?gica de la ilustraci?n sujeto-objeto, como dos polos independientes totalmente...los problemas llegan en la cuesti?n de las ciencias hist?ricas o humanidades en que tal alienaci?n no es posible), Heidegger por su parte propone explicar la comprensi?n desde la apropiaci?n de una realidad primeramente indefinida por un lenguaje, y es condici?n de esta comprensi?n la distancia : el lenguaje no puede conocer sus propios prejuicios o presupuestos pues son lo que le permiten comprender que no es en definitiva sino la reducci?n de lo referido a ?stos. Foucault paralelamente explica la aparici?n de la sexualidad por la tematizaci?n que el lenguaje de la modernidad (el gestell heideggeriano) hace de la realidad del sexo. El discurso sin embargo no lo debemos pensar como el estrictamente escrito o puesto en palabra oral, el propio mutismo, las cosas que se rehusa decir o se prohiben nombrar, la discreci?n que se requiere entre determinados locutores, son menos el l?mite absoluto del discurso que elementos que funcionan junto a las cosas dichas, con ellas y a ellas vinculadas en estrategias de conjunto(37).
La relaci?n saber-poder es b?sica en el planteamiento de Foucault, se puede decir que es su descubrimiento fundamental, as?, partiendo de la inspiraci?n heideggeriana y nietzscheana (sobre todo), coloca el saber de la modernidad que es estrictamente discursivo, en un ?mbito que escapa a la voluntad del sujeto y se gu?a por las leyes del complejo entramado de poder que lo constituyen : ...la verdad no es libre por naturaleza, ni siervo el error, sino que su producci?n est? toda entera atravesada por relaciones de poder(76). La confesi?n es un ejemplo ; su verdad est? garantizada por la pertenencia esencial en el discurso entre quien habla y aquello de lo que habla, el sujeto que trata de definir un ?mbito que le ata?e queda constituido por su propio discurso en una direcci?n que el no puede elegir ni comprender hasta que los mecanismos de poder que le definieron se disipan y puede definirse desde los nuevos mecanismo de poder que le constituyen en un segundo momento, la distancia es condici?n de posibilidad de la comprensi?n de los mecanismos inconscientes ,los presupuestos en los que las estructuras de poder nos definen. De este modo en un atrevido p?rrafo del libro hace caer la atenci?n del lector sobre el papel fundamental que en la constituci?n del INDIVIDUO, como presupuesto no problematizado desde el que se debe pensar, as? se ha empezado desde las sexualidades m?s perif?ricas abarcando cada vez m?s todo el espectro social :...esta nueva caza de sexualidades perif?ricas produce una incorporaci?n de las perversiones y una nueva especificaci?n de los individuos(56). La estrategia se encarna de este modo en la realidad hist?rica de la sociedad burguesa de los tres ?ltimos siglos (pongamos la revoluci?n francesa como fecha t?pica del comienzo de la edad moderna), la sociedad burguesa, ha sido ante todo la sociedad de la perversi?n, ha sido la primera en tematizar escrupulosamente, tratar comprensivamente y prevenir las consecuencias, descubiertas como fatales por ella misma, de la degeneraci?n de la conducta sexual (adulterio, onanismo, sodom?a...). Esta persecuci?n no se hace en un primer momento en el ?mbito leg?timo de la sexualidad, el de la alianza matrimonial, sino que se comienza por controlar y definir las periferias alegales (la sexualidad infantil, la de los locos...) :La mec?nica del poder que persigue a toda esa disparidad no pretende suprimirla sino d?ndole una realidad anal?tica, visible y permanente(57). A partir de aqu? el desarrollo del dispositivo de la sexualidad ir? transform?ndose poco a poco en protagonista social, pero eso lo trataremos m?s tarde ya que supone el desarrollo de la tesis completa de Foucault.
Antes de empezar a tratar directamente el tema fundamental que ser? la superaci?n de la hip?tesis represiva y la explicaci?n de la evoluci?n de los discursos sobre el sexo en los tres ?ltimos siglos (en los que se incluyen los que defienden la hip?tesis represiva), examinaremos en profundidad el t?rmino clave de Foucault que es el de PODER, t?rmino de herencia nietzscheana (la voluntad de poder), que tematizado de forma m?s espec?fica y le?do en t?rminos estructuralistas resulta deducible de la l?gica de las estructuras impersonales que se entrechocan en el espacio de lo social. Dice en una inspirada frase Foucault se trata de pensar al sexo sin la ley y al poder sin el rey(111)...hay que ser nominalista, sin duda : el poder no es una instituci?n, y no es una estructura, no es cierta potencia de la que algunos estar?an dotados : es el nombre que se presta a una situaci?n estrat?gica compleja en una sociedad dada(113). El poder no est? en todas partes, no es que lo englobe todo, sino que viene de todas partes. La l?gica de las conductas se podr?a definir, como ya hizo Lyotard como agon?stica general, as? pensando en t?rminos heracliteanos, la guerra como padre de todas las cosas, aunque no debemos ser ingenuos y pensar en t?rminos Hobbesianos, sino desde las nuevas instancias impersonales que deciden los paradigmas epocales, s?lo desde aqu? tiene sentido la frase que ahora si se puede aceptar de la pol?tica es la guerra continuada desde otros medios. A pesar de la impersonalidad de las relaciones de poder estas son a la vez intencionales y no subjetivas(115),s?lo por ello son inteligibles, desde los nuevos t?rminos las categor?as de inteligibilidad o voluntad no se tienen por que ce?ir a lo personal : no se trata de buscar qui?n posee el poder y a quien le falta...sino el esquema de las modificaciones que las relaciones de fuerza, por su propio juego, implican(120), as?, se trata como ya hemos dicho de pensar el poder sin rey. Foucault adem?s define el poder siempre en relaci?n de interioridad y a si mismo las resistencias que se le oponen (donde hay poder hay siempre resistencia, es siempre un juego de agon?stica) como opuestas desde dentro.
Si la sexualidad se constituy? como dominio por conocer, tal cosa sucedi? a partir de relaciones de poder que la instituyeron como objeto posible (119), como ya hab?amos ido anunciando a lo largo del trabajo las relaciones de poder en su forma discursiva a la vez que definir constituyen nuevos ?mbitos atravesados de nuevas leyes en realidad, se trata m?s bien de la producci?n misma de la sexualidad, a la que no hay que concebir como una especie dad de naturaleza que el poder intenta reducir, o como un dominio oscuro que el saber intentar?a, poco a poco, descubrir. Es el nombre que se puede dar a un dispositivo Hist?rico(129), esto casa perfectamente tanto como la teor?a de Nietzsche de la cultura como mito con nacimiento, desarrollo y muerte, como con el ser de Heidegger que acontece epocalmente en un advenimiento apropiador y se oculta de nuevo hasta un nuevo estello.
La l?gica de este discurso ha hecho pasar de definir el sexo como algo perverso a combatir, por su peligrosidad (fuente de degeneraci?n racial : f?sica e intelectual desde la ?poca victoriana), a definirnos y explicar nuestra conducta desde una l?gica de la concupiscencia (Freud) pero de cualquier modo la sexualidad se ha erigido como monopolio de nuestra atenci?n en los tres ?ltimos siglos. La hip?tesis represiva es de todo insostenible, si sostenemos la postura de que la tematizaci?n y legislaci?n del sexo es parte de una explotaci?n del proletariado por parte de la burgues?a empresarial, reprimiendo este instinto vital con el ?nico fin de maximizar del rendimiento, nos es del todo imposible explicar la realidad hist?rica del proceso, pues desde tales presupuestos nos parece dif?cil imaginar que la implantaci?n de los nuevos modos de control y terapia se aplicasen en primer momento a una burgues?a que era la ?nica clase capaz de costearse tales servicios. En un brillante an?lisis geneal?gico Foucault descubre que lejos de las caracterizaciones t?picas del marxismo (religi?n te?rica del ?mbito universitario de mayo del sesenta y ocho en el que este pensador se form?) no se podr?a definir la ideolog?a de la burgues?a, madre del capitalismo, como espiritualista, as? en contra de las explicaciones de orden religioso-moral que se suelen dar al fen?meno de la represi?n sexual, la clase adinerada se mov?a en una prevenci?n de las enfermedades y degeneraci?n de la descendencia que eran el fruto de la perversi?n sexual, el principal motor de la contienda contra el sexo de la sociedad victoriana era un inter?s fundamentalmente VITAL , la extensi?n de los mecanismos preventivos a las clases m?s humildes s?lo se hizo necesaria despu?s, frente al peligro de contagios y epidemias. La hip?tesis represiva explica que desde un primer capitalismo en que se reprim?a la capacidad sexual en aras de una sublimaci?n productiva para la explotaci?n, se pasa a un capitalismo tard?o en el que la explotaci?n no exige las condiciones del siglo XIX as? se pasa a una ...canalizaci?n m?ltiple en los circuitos controlados de la econom?a : una desublimaci?n sobrerrepresiva. El an?lisis de Foucault, en su contra, explica todo el proceso a partir de una creciente tematizaci?n discursiva de un ?mbito que es constituido en este, el mecanismo de la modernidad, como sexualidad ; la interacci?n de este proceso de dominaci?n con sus resistencias (anclajes del pasado en creciente retirada) y la progresiva integraci?n de estos mecanismos de poder en el ?mbito social explican el acontecer hist?rico de los tres ?ltimos siglos, la sexualidad se va convirtiendo en el punto de atenci?n central de todos los discursos en una creciente afirmaci?n del CUERPO humano sobre la cada vez m?s desacreditada y olvidada alma (que es el ?mbito del secreto, de lo verificable y controlable p?blicamente), el hombre acaba siendo definido a partir de Freud por un entramado inconsciente de deseos reprimidos La historia del dispositivo de sexualidad, tal como se desarroll? desde la edad cl?sica, puede valer como genealog?a del psicoan?lisis(158), as?, lo que desde te?ricos como Reich era la ruptura y el preludio de la superaci?n de un orden represivo esclavizador de una humanidad imaginada, se convierte en Foucault en la c?spide, o al menos el ?ltimo de loa momentos por ahora, de una l?gica que integra en su estrategia cualquier ingenuo intento de cr?tica ...la posibilidad misma de ?xito estaba vinculada al hecho de que se desplegaba siempre dentro del dispositivo de sexualidad y no fuera o contra ?l(159), un dispositivo que parece conducir a lograr someternos a esta AUSTERA MONARQU?A DEL SEXO


CONCLUSI?N

Querr?a empezar por un elogio del an?lisis de Foucault y por la impresionante capacidad explicativa del dispositivo de la sexualidad tal como lo ha tematizado, dentro de su discurso sobre el poder y creo que no debo a?adir al respecto de esto nada m?s pues creo que en el resto del trabajo, especialmente en la introducci?n, expreso ampliamente mis coincidencias con Foucault, sobre todo con el marco general en que se inscribe, y su val?a sobradamente demostrada. En segundo lugar quer?a a?adir una conclusi?n no s?lo a este trabajo, sino tambi?n al de Camus, pues de la lectura conjunta de las dos obras he extra?do una visi?n global profundamente enlazada y reconciliable entre los dos autores, pues si resulta extra?o iluminar un pensador existencialista y otro estructuralista desde la misma luz comprensiva (dado que a priori sus puntos de partida parecen estar en las ant?podas, as? la libertad absoluta de que parten los existencialistas m?s radicales (Sartre, el propio Camus de alg?n modo) frente a la predeterminaci?n cuasi leibniziana que defienden los estructuralistas m?s ortodoxos (Althusser, Levi Strauss)), sin embargo creo que puedo entender el pensamiento de Camus y el de Foucault en un mismo horizonte, iluminados, ya priori, por una luz com?n : el pensamiento de Nietzsche.
Podr?a resumir mi interpretaci?n conciliadora (que nos es por tratar de acercar posturas, sino por la evidencia de sus doctrinas, y creo que no discrepar?an ellos mismos en lo fundamental de mis afirmaciones) diciendo que el pensamiento de Camus es el polo vivencial (personal-existencial) de la teor?a epistemol?gico-social de Foucault y viceversa, un mismo trasfondo ontol?gico recoge ambos puntos de vista, y digo en verdad trasfondo ontol?gico a pesar de la negativa de Camus a cualquier metaf?sica comprensiva del sentido del ser, as?, como yo lo he bautizado, agnosticismo del sentido, pues la decisi?n que implica no decidir es ya decisi?n, toma de postura sino de lo que es s? de lo que se puede y no se puede decir. En Foucault encontramos un desarrollo de esquemas de comprensi?n, que en un primer momento podemos presuponer con pretensiones ontol?gicas, pero a poco que recorramos su obra(y especialmente en las palabras y las cosas , nos disuadir? desde su propio discurso de tales sospechas : la creaci?n te?rica de Foucault no s?lo huye de toda metaf?sica sino que consecuentemente desprecia cualquier pretensi?n normativa, sus constructos son meros aparatos comprensivos que no pretenden ir m?s all? de esta comprensi?n que es de nuevo caer en la cuenta del fraude que se esconde detr?s de todo mito prometeico, de una deconstrucci?n o genealog?a, como prefieren ?l y Nietzsche llamarlo, de las estructuras que han llevado a la modernidad al lamentable estado en que se encuentra (por sus propias leyes inconscientes). Desde esta conclusi?n cabe la pregunta ?donde cabe la libertad absurda de la que habla Camus ?, la respuesta es sencilla pues est? implicada en la propia noci?n de agnosticismo metaf?sico de la que partimos. La libertad ontol?gica es un t?rmino contradictorio como se demuestra en el an?lisis geneal?gico que Camus hace del t?rmino (contradicci?n implicada en toda metaf?sica por el hecho de serlo), la libertad que me queda es el correlato de la sensaci?n psicol?gica de libertad en el campo absurdo ahora del sentido, ya el propio Kant desmantel? los conceptos de libertad y determinaci?n c?smica (ontol?gica) con sus antinomias de la raz?n , por lo que tiene ahora tan poco sentido hablar de un universo abierto a la voluntad del hombre como de uno cerrado, la libertad debe quedar en el lugar del que nunca debi? salir, el campo prepredicativo, intuitivo, vivencial (que no psicol?gico, que ya es una abstracci?n) en el que Camus se instala.
Debo confesar que no he le?do el tercer volumen de la historia de la sexualidad, pero de labios de expertos en la materia he cre?do entender un ?ltimo giro en la obra de Foucault, que e acerca m?s al punto de vista Camusiano, as? es una mirada hacia la ?tica entendida en el sentido niettzscheano, otra vez, de transformar la propia vida en obra de arte que se va configurando y que s?lo queda culminada con el acabador definitivo, as? el sentido de la vida infundamentado trascendentalmente y realizado en la pr?ctica, en la costumbre, quiz? en la esperanza o quiz? en la cobard?a ; parece claramente que lo principal en el cielo y en la tierra es obedecer largo tiempo y en una misma direcci?n : a la larga resulta de ello algo por lo que vale la pena vivir en esta tierra, como por ejemplo la virtud, el arte, la m?sica, la danza, la raz?n, el esp?ritu, algo que transfigura, algo refinado, loco o divino. (F. Nietzsche).

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Publicado por ChemaRubioV @ 20:57  | ENSAYO
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