miércoles, 19 de diciembre de 2007
EL AMERICANO CASTELAR

El chisme de hoy… Carlos Eduardo Castelar “Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas”--Proverbio árabe A mi padre José Adán Castelar y a mi hermano Roberto Quesada, por iluminarnos con sus libros. No seré bueno para decir esto sin parecer chismoso, pero quizás sí podría ser el indicado. Me he dado cuenta que la experiencia en la vida es buena pero no lo es todo; los seres humanos cambian el semblante frente a la vida que arrastra el tiempo, pero la persona interiormente sigue siendo la misma. Los años marcan la diferencia en las distintas etapas de la vida, a veces para beneficio de unos el hecho de superarse y ser mejores; sin embargo, muchas personas se superan académicamente pero no intelectualmente y ello conlleva a tener profesionales sin formación humana y aunque hayan logrado obtener un título, un cargo o un estatus diferente, algunos no han cambiado en nada con los años y sin intención alguna de hacerlo. Con propiedad puedo afirmar y no porque “yo miro hacia abajo, porque estoy elevado” como decía Nietzsche; sino que veo la mediocridad que entretiene a muchas personas y que les alimenta su ego y su falsa moral escondida, como los “chismes” que en la mayor parte de los casos son narrados en versiones corregidas y aumentadas y con intenciones malignas y destructivas y que sólo reflejan una pobreza interior imposible de ocultarse. Influye notablemente la falta de exigencia del medio que haga avergonzarse a los chismosos por el temor de ser descubierto su complejo de inferioridad (lo ignoran) y que necesitan sobresalir mostrando un comportamiento pueril que no abona en nada al desarrollo de esta pobre Nación. Lo preocupante no es que se cuenten “chismes” sino que la gran mayoría de chismosos no tienen ningún bagaje cultural y ese valioso tiempo dedicado a lo insignificante es pérdida para este país que necesita de todos sus hijos para crecer. Para el caso, conozco una jueza que llama muy a menudo a las partes, por lo general a fiscales para contarles el último “chisme”, mientras que afuera muchas personas esperan por una sentencia de meses sin fallar, eso no es productivo y sólo denota la poca seriedad empleada para administrar justicia; y por otra parte en una reunión que estuve hace un par de días, una de las más antiguas fiscales de esta ciudad con respecto a los chismes manifestó que “no alimentan, pero entretienen” pensé en decirle que habían otros entretenimientos más beneficiosos y productivos; lo pensé mucho, ahora se lo digo. (Admito que al contar esto también estoy siendo chismoso, pero contra los chismosos). Está claro que si no perteneces a ese numeroso ejército de chismosos, tendrás que ser blanco de sus estériles apreciaciones y si no estás bien acorazado contra ellos, probablemente te dejen fuera de contienda antes que te enteres. No obstante, no todos los chismes son venenosos, hay chismes necesarios y cotidianos dentro de los círculos sociales y según el diccionario de la Real Academia Española el chisme es: “Noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna”. Del lado positivo, según algunas investigaciones, el chisme estimula la producción de endorfinas, el sistema inmune y libera el estrés y tiene tres funciones que ayudan a la mente: genera redes, logra influencias y afianza alianzas sociales; no son malos los chismes siempre y cuando no sean dichos con la intención venenosa de deteriorar la imagen de los demás, ya que podría inclusive constituir delito. Realmente que existen obligaciones y tareas que cumplir mucho más importantes que hacer comentarios verdaderos o falsos con la única intención de crear intrigas entre unas personas y otras o pretender denigrar a otros mediante el chisme; sobre todo porque en cualquier círculo social, laboral o de estudios, el chisme trae como consecuencia la desintegración total de la amistad y de las buenas relaciones entre las personas. Como una de tantas cosas provechosas que se pueden hacer, por ejemplo, por qué no leer un buen libro y luego comentarlo; si se acostumbrara a leer, se tendrían verdaderos temas de conversación, mejorarían notablemente su moral, sus relaciones con los demás, su autoestima y su productividad laboral serían formidables y sin necesidad ni tiempo de señalar a los demás.


La Ceiba, Honduras, 17 diciembre.

Tags: CASTELAR, AMERICANO, CEIBA, HONDURAS, CHISME, ADAN

Publicado por Chemarubiov a las 20:44 | ARTICULO | 0 Comentarios | Enviar
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