La lluvia arreciaba por momentos.
El aguardiente, los puros y la piedra sagrada
Esperaban, que tres blancos y un maya, se arrodillaran ante la figura de Pascual Abaj dicen que dejara a su muerte.
La ceremonia acabó
como un canto en nubes voladas
y de repente Salió el sol.
Todos los días
eran uno solo.
Nada era imposible
y todo estaba por llegar.
Momostenango tan cerca como siempre
los mundos de Pariente en internet
los Max guatemaltecos abren Atlánticos Caballos,
y Nacho novela lo que no dice tambien escribe .
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