Ayer tuve un sueño. Y desperte.
Me encontraba en La Fuente del Berro, en Madrid , con un frío que invitaba a no salir de casa , pero yo por entonces solo pensaba en la poesía y Pushkin era el poeta . Quien lo habia vivido todo , y habia muerto joven, como demandan los cánones del héroe .
Durante varios inviernos estar a solas junto a esa estatua , significaba para mi, estar solo en mi palacio de aire. De vez en cuando algun curioso pasaba por alli , y se adentraba esperando encontrar alguna nada, que le saciara el apetito de curiosidad. Otras veces era asaltado por algun vagabundo, pidiendo un cigarrillo, o volaba el faisan que vive alli , y se levantaba del suelo sin previo aviso por encima de mi cabeza y me pegaba un susto de muerte , antes de aterrizar en el tejado de la casa .
Recuerdo un Sábado de Enero de 1995, en que llegó una chica con una cámara fotográfica colgada del cuello, y preguntó a la vez que levantaba una bolsa de plastico , muy sencilla , de esas que dan cuando compras algo de segunda mano :
- ¿ Estos libros son tuyos ?
- Sí
- ¿ Podría dejarlos en el suelo ? ¡ Quiero hacer una foto!
- ¡ Sí Claro! Contesté , sin dar demasiada trascendencia ni a la mujer, ni al hecho de estar acompañado por primera vez , junto a la estatua que representaba, a un hombre alto, vestido con levita y camisa de encaje, su brazo izquierdo en apoya -codos, y el brazo derecho abrazando delicadamente el primero. La estatua estaba subida sobre un pedestal, y entre ambos media lo q ue dos hombres, subido uno encima del otro .
Yo fumaba sumido en mis pensamientos, y mis ojos daban vueltas alrededor del atrio de la casa. Miraba los restos de materia , las huellas de otros nadies que habían pasado por allí , filtros de cigarrillos, el cerco de una pequeña lumbre donde algún fuego sirvió para dar calor a unas manos, o para hacer una lamentable comida. No pasaron muchos minutos, cuando la joven me hablo desde abajo :
-¿ Te importaría posar ?
- ¿Como?¿ Y para qué?
- Creo que puede ser una fotografía interesante.
-Bueno, dije yo, e igual me dije a mi mismo.
Hablamos un rato, ella vivía en Paris, y yo le pregunté si había estudiado en la Facultad de Ciencias de la Información.
Lo que más tarde me confirmo.
Pasó el tiempo , y me encontré en casa una carta con una diapositiva. En ella, aparecía , un hombre de pie, al lado del pedestal bajo la mirada indiferente de Pushkin .El hombre llevaba un abrigo gris que le llegaba a los tobillos,la cabeza rapada, y una perilla como de un Lenin poco refinado.
No recuerdo como se llamaba la fotógrafa, pero ese dia fue la primera vez que me vi retratado con el poeta, que en su retiro madrileño desde el año 1991 , fue intercambiado por Cervantes que tuvo mejor suerte al esatr en una avenida centrica de Moscu.
Ayer tuve un sueño. Y desperte.
Aun seguia intacta la blancura de la página . Solo un estribillo.
La fuerza de un estribillo constante , horadaba mi cabeza .
Unos versos inmortales , que en el silencio de mi mundo ,
me acercaban a la otra esquina de Europa, esa gran
desconocida. Durante años y años aislada del resto
del continente, hablo de Rusia:
La tierra del abedul
cuajado de nieve como un cuerpo clavado bajo
las lagrimas del invierno.
Y de alli procedian los versos arrebatados del poeta.
Apenas una estrofa que se me quedó a vivir en la boca.
A mis deseos he sobrevivido
y no amo ya mis sueños
¿ Llegará pronto la muerte?
( 1821)
¿ Como se podia sentir asi un joven con 21 años de edad?
Quizas porque se habia quedado alojada la verde y larga espina de la rosa, adentro de la carne entre los huesos. Porque siempre llega ,
indefectiblemente después de las dulzuras del amor y el ensueño , el agrio fruto de la realidad y la fragmentación de los cuerpos.
Tres mujeres de la familia de su amigo Raievstky, se negaron , una por una a comprometer sus vidas con el poeta , que les sirvio para sus juegos de carne y deseo, pero al que nunca tomaron en serio para el resto de sus vidas .Quiza por su tez morena, o su temperamento temerario con la jerarquia dominante.
Alguien que era capaz de escribir versos que corrian de mano en mano , y de boca a boca eran recitados desde todos los rincones de la rusia zarista:
" Quiero cantar a la Libertad
y acabar con la peste tiránica...
Estais por encima del pueblo
pero la ley está sobre vosotros"
Pushkin no podia ser buen esposo, al menos nunca podria llevar tranquilidad a la nueva familia.
Pushkin , herido de muerte en su amor propio, huyo de las fiestas y los banquetes que los amigos organizaron tantas veces por él , y se fue a refugiar en el silencio y la soledad, en la musica atormentada que solo el oia, porque solo su corazon sabia tocar las cuerdas de la muerte.
En esos momentos fue cuando escribio El Prisionero del Caucaso. Poema que él mismo definio como :
" El destino no le concedió
sino algunas noches deliciosas "
Pero a los censores no les gustó la palabra noches e impusieron dias. Y Pushkin enfureció y a la amargura del despecho enamorado , unió la superlativa ignorancia de la censura.
Pushkin escribe a su amigo Viasemsky: La censura me agarrota, me asfixia. no quiero , no debo , no puedo decir en ese verso dias...
de las 24 horas que tiene el dia ,
¿ Cuál es la más contraria al espiritu de nuestra censura?
Ayer tuve un sueño. Y desperte.
Me encontraba en Moscú , en el año 1996,era un día de sol pleno, impensable para el viajero que desconoce Rusia. Y alli estaba yo, en La Plaza del Arte frente a la estatua de Pushkin . En el lugar donde se acercan a leer sus poemas gentes de toda condición humana, y aplauden , o corrigen al rapsoda porque el pueblo ruso se sabe de memoria las rimas de su poeta favorito, mejor dicho, de su dios de carne.
En esta ocasión estuve muy acompañado y no dire nombres para no dejar en evidencia a la joven de La Fuente del Berro.
De aquel dia queda una fotografia donde queriendo señalar la estatua de bronce , lo que se ve a mi lado es un hombre cojo de una pierna y con unas viejas muletas. Entonces , y no sé por que motivo, recuerdo la obra de teatro Boris Godunov, interpretado por el grupo Tretanka . Disfrute mucho, pero me sentí como un inválido al no entender el idioma ruso.
Pero puedo leer una traducción y lo escribo:
" Todas las noches sueño con un niño degollado.
Sí, sí, así es; lo comprendo al fin.
Pero ¿ quien será , señor , ese adversario
que viene contra mí ? "
Aquellos dias moscovitas tenían un olor a pólvora pushkiana, sus calles fueron paseadas en algun momento por sus botas, y en los cafés donde conspiraron y los deseos decembristas volaron con las manos de los amigos exposadas camino de Siberia, estuve yo imaginandolo como el se figuraba tantas veces con lord Byron.
Ayer tuve un sueño. Y desperté.
Paseaba por las calles de Washington, con mi abrigo gris y la nieve de otros dias sobre las aceras, un bello sol se abría haciendo un hueco en el cielo apartando nubes, y de repente , cuando menos ganas tenia de caminar, resplandeció una estatua. Parecia de oro viejo , un bronce nuevo, otro vez Alexander Pushkin se paró frente a mis ojos, y una vez más di rienda suelta a la memoria que esta vez no era interrumpida por nadie, ni amigo ni curioso .Pero algunas gentes que salian de la universidad,me miraban o miraban a quien miraba yo. Probablemente entraban y salian a diario sin saber ni considerar por un segundo, a quien le habian levantado un monumento. Ellos no tenian porque saber, lo que habia profetizado el poeta de San Petersburgo:
" Me Erigí un Monumento
Famoso he de ser mientras
sin calma / bajo la luna
quede al menos un poeta "
Aquel día no necesité de ninguna joven para fotografiarme junto a Pushkin, pero tampoco supe nunca quien me hizo la foto con aquella cámara desechable.
Ayer tuve un sueño .Y desperté.
En el Retiro de Pushkin, más de doscientos años después, aun sigue el alma rusa atravesándome la sangre verso a verso.
Y canto ante la eternidad de su poesía a ese cuerpo mortal, que fundida su sangre en la nieve por una sola bala, quedó como un tronco caído por el golpe seco del hacha. Pero se levantará su pulso desde el cuero de sus libros, porque la lengua roja de dios, por la mano de Pushkin asoma, y siempre su lectura alarga la vida.
Entonces y para acabar; Alzo mi voz alta como un brindis, y te deseo:
Feliz Cumple-muertes Amigo Pushkin .Porque decir aniversario, homenaje bicentenario; es demasiado convencional y solemne, y tú no lo fuiste tanto, siempre tan joven e irreverente. Por eso digo FELIZ CUMPLE-MUERTES Amigo Pushkin, porque me parece más autentico, mas original, algo así como el epitafio de la felicidad.
Seminario Internacional Complutense:
Pushkin y la Cultura Europea
9-10-11 de enero de 2008
Facultad de Filología
Chema Rubio Velasco Tags: pushkin, rusia, retiro, poesia, monumentos, universidad