Viernes, 11 de enero de 2008
Ayer tuve un sue?o. Y desperte.

Me encontraba en La Fuente del Berro, en Madrid , con un fr?o que invitaba a no salir de casa , pero yo por entonces solo pensaba en la poes?a y Pushkin era el poeta . Quien lo habia vivido todo , y habia muerto joven, como demandan los c?nones del h?roe .


Durante varios inviernos estar a solas junto a esa estatua , significaba para mi, estar solo en mi palacio de aire. De vez en cuando algun curioso pasaba por alli , y se adentraba esperando encontrar alguna nada, que le saciara el apetito de curiosidad. Otras veces era asaltado por algun vagabundo, pidiendo un cigarrillo, o volaba el faisan que vive alli , y se levantaba del suelo sin previo aviso por encima de mi cabeza y me pegaba un susto de muerte , antes de aterrizar en el tejado de la casa .

Recuerdo un S?bado de Enero de 1995, en que lleg? una chica con una c?mara fotogr?fica colgada del cuello, y pregunt? a la vez que levantaba una bolsa de plastico , muy sencilla , de esas que dan cuando compras algo de segunda mano :

- ? Estos libros son tuyos ?

- S?

- ? Podr?a dejarlos en el suelo ? ? Quiero hacer una foto!

- ? S? Claro! Contest? , sin dar demasiada trascendencia ni a la mujer, ni al hecho de estar acompa?ado por primera vez , junto a la estatua que representaba, a un hombre alto, vestido con levita y camisa de encaje, su brazo izquierdo en apoya -codos, y el brazo derecho abrazando delicadamente el primero. La estatua estaba subida sobre un pedestal, y entre ambos media lo q ue dos hombres, subido uno encima del otro .

Yo fumaba sumido en mis pensamientos, y mis ojos daban vueltas alrededor del atrio de la casa. Miraba los restos de materia , las huellas de otros nadies que hab?an pasado por all? , filtros de cigarrillos, el cerco de una peque?a lumbre donde alg?n fuego sirvi? para dar calor a unas manos, o para hacer una lamentable comida. No pasaron muchos minutos, cuando la joven me hablo desde abajo :

-? Te importar?a posar ?

- ?Como?? Y para qu??

- Creo que puede ser una fotograf?a interesante.

-Bueno, dije yo, e igual me dije a mi mismo.

Hablamos un rato, ella viv?a en Paris, y yo le pregunt? si hab?a estudiado en la Facultad de Ciencias de la Informaci?n.

Lo que m?s tarde me confirmo.

Pas? el tiempo , y me encontr? en casa una carta con una diapositiva. En ella, aparec?a , un hombre de pie, al lado del pedestal bajo la mirada indiferente de Pushkin .El hombre llevaba un abrigo gris que le llegaba a los tobillos,la cabeza rapada, y una perilla como de un Lenin poco refinado.

No recuerdo como se llamaba la fot?grafa, pero ese dia fue la primera vez que me vi retratado con el poeta, que en su retiro madrile?o desde el a?o 1991 , fue intercambiado por Cervantes que tuvo mejor suerte al esatr en una avenida centrica de Moscu.

Ayer tuve un sue?o. Y desperte.



Aun seguia intacta la blancura de la p?gina . Solo un estribillo.

La fuerza de un estribillo constante , horadaba mi cabeza .

Unos versos inmortales , que en el silencio de mi mundo ,

me acercaban a la otra esquina de Europa, esa gran

desconocida. Durante a?os y a?os aislada del resto

del continente, hablo de Rusia:


La tierra del abedul

cuajado de nieve como un cuerpo clavado bajo

las lagrimas del invierno.


Y de alli procedian los versos arrebatados del poeta.

Apenas una estrofa que se me qued? a vivir en la boca.


A mis deseos he sobrevivido

y no amo ya mis sue?os

? Llegar? pronto la muerte?

( 1821)



? Como se podia sentir asi un joven con 21 a?os de edad?

Quizas porque se habia quedado alojada la verde y larga espina de la rosa, adentro de la carne entre los huesos. Porque siempre llega ,

indefectiblemente despu?s de las dulzuras del amor y el ensue?o , el agrio fruto de la realidad y la fragmentaci?n de los cuerpos.

Tres mujeres de la familia de su amigo Raievstky, se negaron , una por una a comprometer sus vidas con el poeta , que les sirvio para sus juegos de carne y deseo, pero al que nunca tomaron en serio para el resto de sus vidas .Quiza por su tez morena, o su temperamento temerario con la jerarquia dominante.

Alguien que era capaz de escribir versos que corrian de mano en mano , y de boca a boca eran recitados desde todos los rincones de la rusia zarista:


" Quiero cantar a la Libertad

y acabar con la peste tir?nica...

Estais por encima del pueblo

pero la ley est? sobre vosotros"



Pushkin no podia ser buen esposo, al menos nunca podria llevar tranquilidad a la nueva familia.

Pushkin , herido de muerte en su amor propio, huyo de las fiestas y los banquetes que los amigos organizaron tantas veces por ?l , y se fue a refugiar en el silencio y la soledad, en la musica atormentada que solo el oia, porque solo su corazon sabia tocar las cuerdas de la muerte.

En esos momentos fue cuando escribio El Prisionero del Caucaso. Poema que ?l mismo definio como :



" El destino no le concedi?

sino algunas noches deliciosas "

Pero a los censores no les gust? la palabra noches e impusieron dias. Y Pushkin enfureci? y a la amargura del despecho enamorado , uni? la superlativa ignorancia de la censura.

Pushkin escribe a su amigo Viasemsky: La censura me agarrota, me asfixia. no quiero , no debo , no puedo decir en ese verso dias...

de las 24 horas que tiene el dia ,

? Cu?l es la m?s contraria al espiritu de nuestra censura?


Ayer tuve un sue?o. Y desperte.

Me encontraba en Mosc? , en el a?o 1996,era un d?a de sol pleno, impensable para el viajero que desconoce Rusia. Y alli estaba yo, en La Plaza del Arte frente a la estatua de Pushkin . En el lugar donde se acercan a leer sus poemas gentes de toda condici?n humana, y aplauden , o corrigen al rapsoda porque el pueblo ruso se sabe de memoria las rimas de su poeta favorito, mejor dicho, de su dios de carne.

En esta ocasi?n estuve muy acompa?ado y no dire nombres para no dejar en evidencia a la joven de La Fuente del Berro.

De aquel dia queda una fotografia donde queriendo se?alar la estatua de bronce , lo que se ve a mi lado es un hombre cojo de una pierna y con unas viejas muletas. Entonces , y no s? por que motivo, recuerdo la obra de teatro Boris Godunov, interpretado por el grupo Tretanka . Disfrute mucho, pero me sent? como un inv?lido al no entender el idioma ruso.
Pero puedo leer una traducci?n y lo escribo:

" Todas las noches sue?o con un ni?o degollado.

S?, s?, as? es; lo comprendo al fin.

Pero ? quien ser? , se?or , ese adversario

que viene contra m? ? "



Aquellos dias moscovitas ten?an un olor a p?lvora pushkiana, sus calles fueron paseadas en algun momento por sus botas, y en los caf?s donde conspiraron y los deseos decembristas volaron con las manos de los amigos exposadas camino de Siberia, estuve yo imaginandolo como el se figuraba tantas veces con lord Byron.

Ayer tuve un sue?o. Y despert?.

Paseaba por las calles de Washington, con mi abrigo gris y la nieve de otros dias sobre las aceras, un bello sol se abr?a haciendo un hueco en el cielo apartando nubes, y de repente , cuando menos ganas tenia de caminar, resplandeci? una estatua. Parecia de oro viejo , un bronce nuevo, otro vez Alexander Pushkin se par? frente a mis ojos, y una vez m?s di rienda suelta a la memoria que esta vez no era interrumpida por nadie, ni amigo ni curioso .Pero algunas gentes que salian de la universidad,me miraban o miraban a quien miraba yo. Probablemente entraban y salian a diario sin saber ni considerar por un segundo, a quien le habian levantado un monumento. Ellos no tenian porque saber, lo que habia profetizado el poeta de San Petersburgo:



" Me Erig? un Monumento

Famoso he de ser mientras

sin calma / bajo la luna

quede al menos un poeta "

Aquel d?a no necesit? de ninguna joven para fotografiarme junto a Pushkin, pero tampoco supe nunca quien me hizo la foto con aquella c?mara desechable.



Ayer tuve un sue?o .Y despert?.



En el Retiro de Pushkin, m?s de doscientos a?os despu?s, aun sigue el alma rusa atraves?ndome la sangre verso a verso.

Y canto ante la eternidad de su poes?a a ese cuerpo mortal, que fundida su sangre en la nieve por una sola bala, qued? como un tronco ca?do por el golpe seco del hacha. Pero se levantar? su pulso desde el cuero de sus libros, porque la lengua roja de dios, por la mano de Pushkin asoma, y siempre su lectura alarga la vida.



Entonces y para acabar; Alzo mi voz alta como un brindis, y te deseo:

Feliz Cumple-muertes Amigo Pushkin .Porque decir aniversario, homenaje bicentenario; es demasiado convencional y solemne, y t? no lo fuiste tanto, siempre tan joven e irreverente. Por eso digo FELIZ CUMPLE-MUERTES Amigo Pushkin, porque me parece m?s autentico, mas original, algo as? como el epitafio de la felicidad.




Seminario Internacional Complutense:
Pushkin y la Cultura Europea

9-10-11 de enero de 2008
Facultad de Filolog?a

Chema Rubio Velasco

Tags: pushkin, rusia, retiro, poesia, monumentos, universidad

Publicado por ChemaRubioV @ 19:55
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