viernes, 11 de enero de 2008
Lo recuerdo subiendo despaciosamente por la calle del Honduras Maya, con una bubanda y repleto de libros bajo su brazo.

Lo recuerdo desde niño cuando me dio sus Figuras de Agradable Demencia, y aun puedo ver a ese Judas borracho que subvertió la procesión de sus cuentos.

Aun escucho sus palabras de aliento para que nunca dejara a la poesía, género que tanto respetaba, y lo recuerdo sonriente, reconcentrado, vivamente lúcido como una lámpara en manos de Diógenes.

Testigo de su Subida al Cielo, me planto al lado de estos recuerdos, le sonrío a su sombra, quemo incienso a sus penates y lo veo con su rostro en paz, ya lejos de esta Guerra Mortal de los Sentidos.
Un solo de corneta lo despide, el sonido más profundo que Roberto Castillo ha dejado en nosotros.

Fabricio Estrada.

"Tierras de sol y no poder ver de frente al sol, tierra de hombres y no poder ver de frente al hombre" Seferis

Tags: poema, prosa, elegia, corneta, robertocastillo, demencia

Publicado por Chemarubiov @ 20:45  | POESIA
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