Domingo, 13 de enero de 2008
Definici?n Pol?tica Como partidarios de la democracia conducente hacia sociedades m?s justas y desarrolladas, partimos de la realidad existente, producida en torno de intereses y beneficios particulares, para favorecer el giro hacia la realidad que deber?a existir centrada en los intereses generales y el bien com?n de las y los habitantes. Hay descontento y desconfianza ciudadana en el funcionamiento apropiado del Estado hondure?o y de la institucionalidad centroamericana con respecto a la satisfacci?n de las necesidades colectivas de la poblaci?n tal como pactado en la Constituci?n de la Rep?blica y los tratados centroamericanos e internacionales, porque se ha desviado hacia el beneficio de grupos y sectores dentro del pa?s y de la regi?n que se consideran una "clase" diferente al resto de la ciudadan?a con derecho al aprovechamiento inmediato del poder, de sus instrumentos y de sus permanentes influencias en el Estado. Con ese desv?o, se ha perdido la perspectiva del proceso pol?tico de avance progresivo hacia el progreso y el bienestar general de la poblaci?n, los cuales s?lo son punto de referencia en el discurso electoral, el de propaganda institucional y el de justificaci?n personal. La pol?tica del bien com?n de las y los habitantes, si alguna vez se pens? para dar contenido a la democracia formal en Centroam?rica, emigr? tambi?n de nuestras tierras ante el rechazo de aquellas mentalidades que se niegan a reconocer los derechos humanos y el derecho al desarrollo de todos incluyendo a los pobres, marginados y excluidos. Por ello, vivimos en el subdesarrollo y la injusticia social, cuyo cambio por el desarrollo y la justicia requiere de un giro decisivo para establecer la hasta ahora ausente pol?tica del bien com?n, con la determinaci?n activa de la ciudadan?a, en particular de la juventud consciente y responsable de su propia vida colectiva e individual como fuerza vital del presente y del futuro del Estado de Honduras y de la regi?n centroamericana. La experiencia muestra que, durante varias d?cadas, hemos perdido oportunidades de avanzar realmente en democracia, porque en lugar de separarse de aquellos grupos o sectores, nuevas generaciones los han reproducido, perfeccionado y modernizado; con lo que el desarrollo humano de la mayor?a poblaci?n, la democracia redistributiva y el Estado de Derecho que los garantiza, al no existir en la realidad en que vivimos, continuar?, para esas mentes, siendo siempre un "ut?pico" bien colectivo que nunca podr?n gozar las mayor?as poblacionales y, con esa convicci?n, continuar?n utilizando los foros nacionales, centroamericanos, americanos y mundiales para hacer discursos presentando, como formas de progreso y bienestar, logros que s?lo tienen sentido en relaci?n con sus propios intereses particulares que han sobrepuesto a la soberan?a del pueblo y a la soberan?as individuales de la ciudadan?a. Eso explica el claro deterioro de la institucionalidad del Estado y de la Regi?n; de la identidad y solidaridad nacional y de la centroamericana; de la fuerza, impulso y creatividad de los habitantes como sujetos determinantes y prioritarios en la producci?n y el aprovechamiento del desarrollo local, nacional y subregional; y la poca credibilidad de nuestros representantes institucionales en la escena internacional. Todas y todos debemos comprender que, para dirigirnos hacia sociedades m?s justas y desarrolladas con Estados comprometidos con la democracia funcional: "es necesario recuperar la legitimidad del ?mbito de lo pol?tico como un espacio constitutivo de la vida en sociedad, no como rinc?n en el cual se decide sobre asuntos de importancia decreciente" tal y como se plantea en la mayor?a de las actuales democracias. Con esa comprensi?n, adem?s de formular cr?ticas positivas sobre el comportamiento de quienes desempe?an cargos p?blicos nacionales y regionales, debemos simult?neamente examinarnos nosotros mismos, nuestras familias, nuestras amistades, nuestros centros de estudio y de trabajo, nuestros gremios, nuestras organizaciones con o sin fines de lucro, nuestros partidos pol?ticos: para verificar que, en esos espacios individuales y sociales, quienes los dirijan o controlen respondan a la prueba de la honestidad e integridad, de la democracia, de la identidad y de la solidaridad y del respeto a la colectividad local y nacional en la b?squeda del bienestar para todas y todos. Los desaciertos en la conducci?n del Estado se encuentran en la misma confusi?n que ya trae el ciudadano o la ciudadana sobre el valor de la ?tica para la vida en sociedad. Por eso, con nuestro derecho de igualdad pol?tica soberana, debemos recuperar la pol?tica del bien com?n, examinando critica y constructivamente actitudes y comportamientos en sociedad civil, as? como la representaci?n que, desde hace largo tiempo, estamos confiriendo a quienes, en Honduras y Centroam?rica, han hecho un modus vivendi de la democracia ficticia o de supervivencia en que vivimos. Defin?monos pol?ticamente por el bien com?n y mediante la acci?n pol?tica responsable recuperemos los valores en nuestra sociedad para transformar el Estado y la integraci?n centroamericana, convirtiendo esta oportunidad en posibilidad y esta posibilidad en camino cierto para lograrlo.

Dr. H. Roberto Herrera C?ceres

Tags: republica, tratado, centroamerica, honduras, democracia, politica

Publicado por ChemaRubioV @ 11:56
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