10 Noviembre 2007
EL TERGIVERSADOR.Gabriel vivía solo por dentro y por fuera. Creía firmemente en que si no decía la primera silaba de las palabrotas, entonces no era vulgar. por eso para quejarse de la vida que le había tocado se expresaba con frases como: !dita sea! !ta madre! !existencia de erda!
Un día aquella soledad lo obligo aleer el "el principito" 10 veces, pero de esto solo entendió un mensaje: busca ayuda profesional. Lo trato un primer sicólogo durante cuatro meses, que a su vez lo envío al medico general que lo trato un mes, que a su vez lo amenazo con mandarlo con un siquiatra (que no lo trato nunca). Perodeesto, el solo entendió un mensaje: tomando antidepresivos solucionaras tus problemas. Cuando se dio cuenta que el dopaje anti-tristeza, no le hacia favores sustanciales; decidió consultar nuevamente los servicios solidarios de la psicología y lo trato un segundo terapeutadurante dos años y medio, pero de esto, el solo entendióun mensaje: ya estas curado. Como ya eraun hombre normala cargo de las riendas de su vida hizo varias locuras, como escribir poesía, abandonar la carrera universitaria, casarse, mudarse a otro país y volverse ordenado.
Extrañamente las cosas eran como el no se lo esperaba y seguía viviendo solo por dentro y por fuera.
"cuando uno vive solo..." pensaba Gabriel una de tantas noches, "no se destruye ni se construye...simplemente desaparece poco a poco." después se lanzo de cabeza por la terraza de un cuarto piso.
Amanecía por suerte y un hombre exaltado, abría los ojos de golpe...se llamaba Gabriel. Simplemente había tenidoun mal sueño, pero de él solo entendió un mensaje: me amo tanto... que me quiero morir.
Este relato ha sido robado del blog de ABIGAIL KOONTZ
Tags: LA COCTELERA, humor, gabriel, el principito, existencia, ironia