sábado, 19 de enero de 2008
de CARLOS BENÍTEZ VILLODRES. Por GOYA GUTIÉRREZ


El poeta malagueño Carlos Benítez Villodres*, autor de más de una docena de libros publicados y colaborador crítico en numerosos medios de comunicación escrita, en este libro concreto que nos ocupa, construye, con su palabra, puentes verbales de una gran belleza, con el deseo de que alejen o diluyan la barbarie de la destrucción y de las guerras. Así, el poemario se constituye como una apología de la paz y por la paz y la armonía universal entre los seres humanos y un canto a la solidaridad con los más débiles.
El autor nos presenta estructurado su material poético a través de una introducción y otras tres partes. En todos los apartados destaca la metáfora del puente como signo de unión y concordia.
Ya en el primer poema de la introducción que da título al libro Los puentes debilitados se muestra el panorama desolador de destrucción y muerte, en donde en cambio, destacan o se abren camino unos hombres que aman la belleza y la paz: Estos hombres intentan conseguir, / con sus signos de lirios y violines, / que la noche absolutamente negra / aclare ya su imagen, sin ideas de fango / ni hervores de veneno/ [pág. 9].
El título de la primera parte del libro “Son puentes de deseos desnudos alude al deseo de la voz del poeta que quiere enfrentarse al muro del odio y traspasar la negrura de toda posible desgracia, y así en el poema titulado No estás solo viajero, nos dice: Destruyamos sin odio, / sólo con la palabra, / la noche que provoca / el dolor en el mundo. / [pg. 16]. O en otras ocasiones la palabra del poeta se alza exhortativa hacia los pueblos en guerra en el poema Pueblos del mundo: Mientras, rabioso y desbocado como / un oleaje atronador, galopa, / cegado por la sangre, / el tiempo con olor a cementerios. / [pág. 17]. El poeta se pregunta si aún hay esperanza en este tiempo y este páramo: ¿Quien nos devolverá la luz excelsa, / la luz que hace crecer el fruto de los puentes?/ [pág. 21], porque en la tierra baldía: La tierra que no habla, oprime el corazón / y aniquila la esencia / de los más soleados sentimientos. // [pág. 25]. Y en la tierra oprimida al niño cartonero: Le mataron la risa y la inocencia. / [pág. 28]. Y cayó sobre ella un manto de soledad: Se retiró la luz a los desiertos / llevándose con ella los siete corazones / de los ríos que nunca se escudaron / tras los teoremas de los puentes rotos. / [pág. 30]. Y ante este paisaje desolado, tan sólo la palabra del poeta: Sólo palpitará afanosamente / sobre la tierra insomne, amenazada, / la palabra rebelde del poeta. // [pág. 27].
En la segunda parte el tono poético se mantiene entre la nada y la dudosa esperanza. Frente a versos que expresan un oscuro pesimismo como: La paz es un olvido, un desengaño arcaico / [] Roto el mundo, sus puentes se derrumban. // [pág. 42], encontramos otros en los que se percibe al menos el deseo de que algo cambie, como en el poema La palabra en primavera: Tras la sombra de un signo sin hazañas / un hombre inquieto aguarda que retorne / al menos un reflejo de aquel puente/ [pág. 44]. O en el poema La aventura de encontrar: La madrugada levantó sus muros / de silencios y dagas, como selvas de hierro... / [pág. 37]. O en el poema Caprichos de humo: Mientras, se alzó la voz enérgica de Ariadna / instando a los poetas, constructores de puentes/ [pág. 38].
Los distintos títulos de los poemas distribuidos a lo largo de las cuatro partes del libro, son el referente para ir desgranando a través de sus versos ese mensaje de concordia y armonía universal, que quiere construir la voz poética, y para ello el poeta recurre a la fuerza descomunal de Heracles, el mitológico destructor del caos: Habrá que abrir los sueños del presente / para que Herakles deposite en ellos / el polen virginal de aquellos puentes / que acercan oquedades laberínticas… [pág .48].
En la última parte, el poeta se pregunta por aquellos que nos destruyen los puentes. Frente a los sueños y las huellas del hombre que cultiva / la amada libertad. // [pág. 56], encontramos también en el poema Manipulación que Arde la realidad. La esperanza agoniza. / [pág. 53].
La voz del poeta que planea por la tierra erizada y destruida, está atrapada entre la realidad y el deseo como dice el poema Pájaros de mármol negro: Penetrar en mi alma desea la armonía, / mas siempre se lo impiden los pájaros de mármol / negro que a cada instante aletean con furia. // [pág. 57].
Y a pesar de la constatación de la negra realidad: Sobre una tierra ocre la paz fue asesinada / [pág. 64], en el poema Arpas, la voz del poeta nos insta a no olvidar el pasado doloroso: No te acostumbres a la voz del río / que olvida con presteza el dolor de los puentes / [] Pero en las cuerdas de las arpas íntimas / se encuentra el resurgir de la sutil esencia / de las almas heroicas. // [pág. 60].
Ante la barbarie, pues, de la destrucción, triunfa la palabra del poeta, quien manifiesta: Con su primera brisa / me marcharé en las aguas / de un río tan rebelde como yo. // [pág. 59], y también la palabra del hombre libre, que esculpe palabras solidarias en la piedra, alimentando de memoria los campos desnutridos, con la esperanza de que florezcan nuevos tiempos.

GOYA GUTIÉRREZ

[Editorial Granada Club Selección, S.A., Granada [España] 2007]

Carlos Benítez Villodres*, poeta del mundo:
http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_europa.asp?ID=985

Tags: desnudos, POETAS DEL MUNDO, libro, goya, comunicacion, poesia

Publicado por Chemarubiov @ 21:57  | POESIA
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