Mi?rcoles, 25 de junio de 2008
 


El ex canciller de la República, Milton Jiménez Puerto, ahora asesor
del presidente Manuel Zelaya Rosales, fue detenido por la policía de
Miami mientras era conducido al aeropuerto de esa ciudad por una
funcionaria del Consulado General de Honduras en Miami. Según
versiones del propio señor Jiménez Puerto, el señor Fernando Agurcia,
cónsul de Honduras en Miami, lo invitó a cenar para pasar las horas
que faltaban para que saliera su vuelo hacia Puerto Rico. La cena
–como es natural– estuvo acompañada por algunas copas de vino. No
vemos nada extraño en eso. Generalmente se acostumbra servir escocés
con agua o soda antes de comer y con la comida se sirve el vino
adecuado. Nos parece que el señor Agurcia tuvo una gentileza para con
un alto funcionario del gobierno de Honduras. Cuando llegó el momento
de regresar al aeropuerto y habiendo terminado de cenar, el señor
cónsul Agurcia le pidió a una empleada del consulado, que también
participó de la cena, que condujera al señor Jiménez Puerto hasta el
aeropuerto, con tan mala suerte que la señorita cometió una
infracción al conducir y el auto fue detenido por la policía. La
policía de inmediato procedió a esposar a la funcionaria que conducía
el vehículo y esta acción no la aceptó el asesor presidencial puesto
que en Honduras no se acostumbra esposar a las mujeres… las “chachas”
están reservadas para los delincuentes peligrosos.

Estamos seguros que los policías percibieron el olor a licor y
dedujeron que tanto el funcionario Jiménez Puerto como la funcionaria
consular viajaban bajo los efectos del alcohol y fue por eso, y por
la negativa del funcionario de que se le colocasen las esposas a la
funcionaria, que la policía los llevó a la delegación donde
permanecieron cinco horas y el asesor presidencial tuvo que pagar una
multa de mil dólares. Todo nos parece injusto. Sabemos que todo licor
es escandaloso siendo el vodka la excepción. El hecho de que durante
la cena los invitados hayan tomado vino o quizás uno o dos whiskies
antes de comer no significa que anduvieran borrachos, aunque del
aliento se sintiera el olor a licor. En mi opinión todo pasó sin que
pasara nada y no hay motivo de escándalo, sin embargo, en Honduras no
se deja de hablar del incidente en Miami. El asesor Milton Jiménez
Puerto ha dicho que lo que ocurrió se debió al hecho de que es
“provinciano” al oponerse a que esposaran a la funcionaria consular.
La policía de Miami consideró la actitud del asesor presidencial no
sólo como “obstrucción de la justicia” sino como un acto de
insubordinación… suficientes razones para llevar a ambos a la
delegación, más aún si se les sintió olor a licor. Repetimos, el
penoso incidente fue provocado por la policía y no por el señor
Jiménez Puerto y la funcionaria que lo conducía al aeropuerto. Todos
sabemos cómo trata la policía a las personas que somete por una u
otra razón, en ocasiones la brutalidad es incalificable y lo decimos
porque lo hemos visto en vídeos. Ahora se está diciendo que el asesor
presidencial Milton Jiménez Puerto es enfermo alcohólico y que debe
someterse a una rehabilitación. No seamos ridículos. Si pensamos así,
los provincianos somos nosotros.

Los bebedores pueden calificarse en tres grupos. Están aquellos que
beben socialmente, es decir, en fiestas y reuniones. Luego están los
bebedores “fuertes”. Estos sujetos beben diariamente sin llegar a
emborracharse… y nunca pierden el conocimiento ni las buenas
costumbres y, finalmente, tenemos a los enfermos alcohólicos. Estos
beben hasta perder el conocimiento, abandonan sus empleos y a sus
familias y, debido a la enfermedad que es el alcoholismo, pierden
hasta la vergüenza y piden dinero a sus amigos para comprarse un
trago. A estos infelices únicamente puede ayudarlos Alcohólicos
Anónimos siempre y cuando hayan aceptado que son enfermos dominados
por su sed de alcohol. Honestamente, no creo que podemos clasificar
al señor Milton Jiménez Puerto entre este último grupo. En caso de
que fuese bebedor no sería ni el primero ni el último en serlo cuando
en Honduras casi todo mundo bebe licor… tenemos fama de borrachos.
Además, en los distintos gobiernos de Honduras ha habido funcionarios
conocidos por su desenfrenado alcoholismo, empezando por algunos
gobernantes. Y los diplomáticos de todos los países son bebedores
fuertes, sin embargo, no descuidan sus delicadas funciones y
responsabilidades, de manera que sería imposible calificarlos de
alcohólicos. Sir Winston Churchill se bebía de una a dos botellas de
coñac al día y el presidente Franklin Roosevelt dejaba todo lo que
estaba haciendo e invitaba a algunos amigos íntimos diariamente a las
4 de la tarde para charlar y relajarse antes de cenar… en ese lapso
de tiempo Roosevelt se bebía de ocho a diez martinis todos los días.
Luego cenaba tranquilamente. Asómbrense… ni Churchill ni Roosevelt
fueron alcohólicos. Fueron los líderes de dos grandes naciones
durante la Segunda Guerra Mundial.

Los ejecutivos de la entonces llamada United Fruit Company fueron
bebedores fuertes y hubo uno que otro alcohólico, sin embargo, aunque
diariamente llegaban a la etapa de la embriaguez después de haber
jugado al golf y luego de varios whiskies con agua o soda se iban
para sus casas a eso de las 9 de la noche, sin embargo, el siguiente
día, muy de mañana, en muchos casos antes de las siete, estaban
frescos, bañados, afeitados y olorosos en sus oficinas. De manera que
es injusto criticar tan despiadada e injustamente al asesor
presidencial Milton Jiménez Puerto. Los hondureños siempre nos
escandalizamos por lo que no debería escandalizarnos. Nos trastorna
el chisme y el sensacionalismo. Los provincianos somos nosotros.



JUNIO 18, 2008
 


Tags: presidente, detenido, policia, miami, consulado, puerto rico

Publicado por ChemaRubioV @ 18:10  | ARTICULO
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