Rumbo hacia la cumbre de su vida
el hombre en denodado sacrificio
transita por senderos escabrosos.
Lágrimas sin llanto, gota a gota,
transpira cada poro de su cuerpo.
Trayecto que lo deja sin aliento
con la boca reseca sin saliva;
agrieta la tersura de su piel,
que arruga luego con los años;
ojos que otean en tinieblas,
dientes que caen al vacío;
hebras canas junto al viento,
raudas vuelan en su huída;
muros grises de lamento,
tropieza entre las piedras;
sangran y supuran las heridas,
que cicatrizan con el tiempo.
Ruleta indolente de estaciones
implacable gira en su rutina.
Seduce a un cuerpo ladronzuelo
que atrevido birla horas al reloj,
aferrándose al juego de la vida
como un empedernido jugador
y obstinado insiste en ascender,
arrastrando lerdo entre peldaños:
sueños, ilusiones y sus huesos,
con deforme giba a cuestas.
©SKORPIONA
Derechos de autor reservados.
Publicado en mi libro Rebeldía poética.
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