Jueves, 03 de julio de 2008

SALUD PARA LOS MÁS POBRES

MELVIN MARTÍNEZ

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La mayoría de los hondureños conocemos las deficiencias del sistema gubernamental de salud en nuestro país. Lo más preocupante es la cantidad de compatriotas que no tienen acceso a servicios médicos. Son miles de hondureños que han muerto por falta de atención médica oportuna.

La pobreza de la mayoría de la población hace que en los lugares donde no existen ni centros de salud rural los pobladores estén, en la práctica, condenados a muerte.

Hay centenares de poblados en el país en los que no existe ni la más mínima oferta de servicios de un centro de salud público.

En algunos lugares el primer médico que conocieron, en su vida, fue a alguno de la brigada médica cubana que llegó después del huracán Match, gracias a esa vocación de verdadera solidaridad y predilección por los más necesitados que tiene la revolución cubana.

Si las familias, en esas regiones olvidadas en donde no hay servicios de salud básicos, no tienen dinero para trasladarse a la ciudad más cercana y lograr concurrir a un hospital o centro de salud del Estado, lo más probable es que su enfermo muera.

Lo que escribo es la cruel realidad de la mayoría de poblados rurales de mi país.

Los gobiernos nunca se han preocupado por superar este problema.

Pareciera que hay un interés secreto y maligno que pretende mantener esta injusticia y flagrante violación al los derechos humanos, para que siga sirviendo como pretexto de la campaña demagógica de los partidos políticos en tiempo de elecciones.

Es totalmente cierto que en tiempos de proselitismo político, los que aspiran a usufructuar el presupuesto gubernamental, alardean en estos pueblecitos la promesa, hasta hoy no cumplida, de llevar médicos a esas aldeas y caseríos olvidados.

Para avivar las esperanzas de los más pobres los políticos llevan de vez en cuando brigadas médicas a esos poblados. Esas brigadas tienen muy poco impacto en el mejoramiento del estado de salud de la población de estas regiones, por esporádicas y porque su objetivo es ganar votos no avanzar en estrategias de salud que beneficien a los habitantes de estas regiones.

Aunque parezca mentira en una ciudad tan grande como Siguatepeque, en el altiplano central de Honduras, con alrededor de cien mil habitantes, no existen servicios de salud para los más pobres entre las cuatro de la tarde y la ocho de la mañana del día siguiente. Esa decir que durante dieciséis horas del día no son posibles los servicios de salud para los que no tienen dinero para pagar una clínica privada o para pagar transporte al hospital público de Comayagua, la ciudad más cercana.

Hemos conocido casos de familiares de alumnos nuestros que han perdido su vida o han tenido enormes dificultades por la situación que hoy denunciamos.

En el centro de salud de esta ciudad hay apenas un servicio para atención de partos durante la noche que funciona con algunas debilidades. En general no existen los servicios de salud públicos básicos para nadie después de las cuatro de la tarde en Siguatepeque, una de las ciudades más importantes del país.

Eso si, los políticos locales no dudan en ofrecer en todas las campañas que en el menor tiempo posible construirán un hospital. Mientras tanto sigue la injusticia golpeando a los de recursos económicos limitados, que al final de manera disciplinada, en su mayoría, siempre votan por los que los engañan.

Hay en la ciudad una fundación para la construcción del hospital, que hace gestiones para que en esta ciudad hermosa se construya por fin un hospital con las mejores condiciones para atender a los más necesitados. Este grupo de personas, con buena intención, ha venido luchando por el hospital desde hace más de dos años, lamentablemente el trámite ha sido bastante lento; ojalá al final resulte en el fruto añorado. Sin embargo mientras eso sucede es urgente, mas que cualquier cosa en la ciudad, que se abran los servicios médicos en el centro de salud durante el tiempo que permanece cerrado.

Para suerte de los gobernantes, todavía tenemos un pueblo paciente que no lucha por sus derechos, ni exige ni demanda por las injusticias que contra él se cometen, pero ese tiempo se está terminando.

El gobierno está obligado a responder a esta situación de injusticia, no sólo en Siguatepeque sino en todo el país para no seguir cargando la culpa de tanta muerte de hondureños por falta de servicios médicos públicos.

Los amigos del Sindicato de Trabajadores de la Medicina y Similares y a la asociación de enfermeras auxiliares tienen aquí una hermosa bandera de lucha en la que seguramente serán apoyados por todos los patronatos y organizaciones de la sociedad civil.

 



 
Hasta la victoria siempre.

Tags: salud, ministerio, pobres, ricos, politica, social

Publicado por ChemaRubioV @ 9:15  | INFORMES -- CARTAS...
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