Jueves, 03 de julio de 2008

Siempre estaba sentado en la estación,
a estas horas todavía muy quieto;
en el maletín posaba sus brazos
con su espalda y mirada rígidas.
 
Cuentan los guardias que cada mañana
siempre en el mismo escaño, suspirando,
la mirada escapaba en su visión;
la veía feliz subir al carro.
 
Eran sus sueños de alcanzarla al fin
y con el brazo estirado cayó,
no soltó el maletín, que era su hogar;
el lo vio descanzando su mirada.
 
Y el tren siguió su carrera fugaz
jamás la ocurrencia de detenerse,
sonreír a aquella historia de amor;
sólo humo y ruidos, olvido y adiós.
 
 
 
bernaldo
 
 

Tags: poesia, estacion, metro, escaño, vision, carro

Publicado por ChemaRubioV @ 9:41  | POESIA
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios