Domingo, 06 de julio de 2008

 

Por: Magdiel C. Midence

(Estudiante de la carrera de lenguas extranjeras en la U.N.A.H.)

 

 

Hace unas semanas cumplí dos meses de haber sido dado de alta del hospital escuela, es increíble como uno puede ver la realidad de nuestro sistema político (particularmente la indiferencia de nuestros llamados “lideres&rdquoGui?o que mientras la gente que vive en niveles extremos de pobreza se juega la vida para conseguir unos miserables lempiras y así poder salvar sus extremidades y/o mejorar su salud, cabe decir que una alta cantidad de  pacientes no lo logra, los políticos arman grandes revuelcas para ver quien se lleva la mayor tajada del dinero que se destina hacia las elecciones ¿Es qué acaso la salud de los pobres no es la salud del pueblo? y niños, ancianos y adultos pierden su dignidad (pidiendo que una mano caritativa les regale algo de dinero) porque el ministerio de salud y el gobierno en general no se preocupan por ellos, los que darían su vida por defender el color de la bandera de su preferencia –los sedados por la droga de la demagogia- a la ahora de elegir a sus “lideres”,   durante el mes que estuve interno por una lesión en el tobillo pude conocer a un niño del área rural del país, que hacía un año se había fracturado el brazo izquierdo, su madre no pudo conseguir los ocho mil lempiras que vale el clavo quirúrgico que necesitaba, los médicos tomaron la decisión  de enviarlo a su casa solamente con el respectivo yeso que le otorgaría el hospital, un año después de que el niño había estado en custodia de sus tías porque su madre tuvo que emigrar a la ciudad para trabajar y conseguir el dinero del mencionado clavo, ingresaron al muchacho de nuevo al hospital escuela y como su brazo había sanado de forma incorrecta, no podía hacer ningún movimiento con él, tuvieron los médicos que volver a fracturar el hueso  y reconstruirlo esta vez con el material quirúrgico; que le llevo a la señora un año de trabajo como sirvienta  para poder conseguirlo, esta es la realidad de nuestro pueblo, ese pueblo que cumple con sus deberes dentro de esta sociedad y que nunca ve aflorar a cabalidad  sus derechos, considerémoslo como parte de esta sociedad que somos,  hagamos de Honduras un país digno, no una marioneta de las políticas de gobierno, busquemos reclamar los derechos de nuestro pueblo y no los pisoteemos olvidando que un día podríamos ser nosotros los afectados.  


Tags: memorias, hospital, unah, estudiante, lengua, extranjera

Publicado por ChemaRubioV @ 23:44  | RELATO .
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