Los viernes regresan desde el recuerdo.
Algún álbum de fotos mece el viento.
La glicina titubea en la pérgola
y salpica el amarillo del patio viejo
-acucia raspones el cielo-
Elevo mi mano, recupero el aliento,
un son diáfano surge
-allí siempre son viernes los encuentros-
Hubo uno de rosas y azahares,
alguno de orquídeas y silencios.
Quién sabe cuántos más
-en el zaguán- hubo de lamentos.
Esta soy madreselva despierta
-flor ajada de tiempos-
con camino de adoquines por delante
y manojos de sueños.
Elisabet Cincotta
de Dos tonos para una cordillera/ Ed. Primeros Pasos. Chile/2007
Tags: mano, sueños, vienes, encuentros, fotos, cordillera