Por Carlos Garrido Chalén (*)
Una vez una serpiente venenosa comenzó a perseguir a una luciérnaga. Ésta huía aterrorizada de la feroz depredadora, trataba afanosamente de esconderse de ella, pero su luminosidad la delataba. Pasó un día, dos y la serpiente seguía en su intento. Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga se detuvo y le dijo:
- ¿Puedo hacerte dos preguntas antes que me mates?
- No acostumbro ser misericordiosa con nadie, pero, vamos, como te voy a devorar, puedes preguntar
- ¿Te hice algún daño?
- No -
- Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo?
- Porque no soporto verte brillar...- .
Historias como esa, que parecen haber sido arrancadas de la ficción, se repiten a diario en nuestro medio a causa de ese prurito anormal, defectuoso, de denostar y tratar de destruir - en lugar de reconocer a. quién brilla por su talento, su inteligencia y su éxito. Y es que digámoslo con valentía - esta sociedad en muchos casos funciona al revés: a lo malo le dice bueno y a lo bueno malo. El éxito lo paga con el desprecio, y el talento con la maquinación vil y la calumnia.
Todo ese vómito nauseabundo, proviene de las canteras clandestinas de la envidia. El envidioso no soporta que nadie brille, él nomás quiere ser - y sus noches son borrascosas. Por que su avaricia no se sacia y su sed no se aplaca y se deja arrastrar por el cauce profundo de la mediocridad o el camino oscuro de la maldad ("Al malvado se le apagará la luz, y su fuego no volverá a dar llama" Job 18,5) - su amistad es peligrosa y su traición inminente.
Es esa luz, que según Efesios 5:8.10 produce toda una cosecha de bondad, rectitud y verdad, la que llena al envidioso de rabia y de soberbia. Y es sabido que nadie se ensorbebece sino por que lleva una imperfección dentro de sí, ni insulta ni ataca sino por debilidad moral y cobardía. Y es que al final, como se consigna en Proverbios i 13:9,"Los justos son como una luz brillante; los malvados, como lámpara que se apaga",aunque muchas veces no somos lo que pensamos de nosotros, ni somos lo que otros piensan de nosotros.
Por eso es perentorio atender ese consejo sabio que dice: aunque todo el mundo no soporte verte brillar, aunque digan lo que digan y hagan lo que hagan, no tengas miedo ni te preocupes por ello; anímate y ten valor, porque, como dice Filipenses 2: 14-16..."Entre ellos brillan ustedes como estrellas en el mundo, manteniendo firme el mensaje de vida la Biblia, que es la Palabra de Dios, nos expresa en Proverbios 20:27, que "El Espíritu que Dios ha dado al hombre esa luz que alumbra lo más profundo de su ser'.'Y en Salmo 34:14 nos aconseja mantenernos vigilantes y tener cuidado, alejarnos de la maldad y hacer lo bueno, buscar la paz y seguirla. Por que la vida cristiana no está en cumplir ritos, sino principalmente en orientar nuestra vida y nuestros actos de acuerdo a la voluntad divina que nos revela la Palabra de Dios ("Pon tu vida en las manos del Señor; confía en Él, y Él vendrá en tu ayuda. Hará brillar tu rectitud y tu justicia como brilla el sol de mediodía "Salmo 37, 5-6).Jesús, nuestro Señor y Salvador, nos ha enseñado en Juan 8:12, que Él es la luz para todas las personas de todos los tiempos..."Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, tendrá la luz que le da vida, y nunca andará en la oscuridad"; y nos ha dicho en 1 Juan 2:17 que "el mundo se va acabando, con todos sus malos deseos; y que en cambio, el que hace la voluntad de Dios vive para siempre, y la luz, el consuelo y el amor de Dios llena nuestro corazón eternamente
(*) Presidente Ejecutivo de la Unión Hispanoamericana de EscritoresTags: chalen, luciernaga, serpiente, dios, jesus, biblia