Lunes, 21 de julio de 2008

 

 

Sólo nos queda entregarnos ahora

aun en el amor sin hallar.

Porque somos sangre del ánimo y el desánimo:

Sólo nos queda ser fieles a las horas

y honrar la construcción del tiempo

que nos sostiene, antes del derrumbe

de la voluntad y lo por venir.

 

Porque ahora somos carne como siempre de la luz

y su contraste, no podemos caer en el abandono,

ni morir en los desiertos que la fe deja al huir.

 

Porque somos médula del odio y su contrario,

de la desgana y  también del amor  

descendemos y ya sólo nos queda

entregarnos ahora, una vez más otra,

en el deseo que nos espera a contramano

quizás al lado del ojo que viene en silencio

a rozar la piel sin latido casi

y nos devuelve a la palabra, a la boca, a la lengua,

a la gloria toda de recorrido sin fin.

  

Porque somos hijos del amor en amor perdido

en jardines de sombras y graníticas piedras,

nuestros cuerpos saben

de las arenas iguales y los soles repetidos;

no debemos olvidar jamás

el principio de la vida:

Que prohíbe a los hijos del amor

el darse nunca por vencidos

 ni entregar sus cuerpos de luz

al enemigo brazo de la nada.

 

 

 

 

 

 

Porque caminamos el amor hasta su música perdida

 no deseamos quedar  

como un poema detenido

en la página secreta del libro

que muere antes de ser escrito.

Porque somos vida del amor en amor perdido

no queremos ser como brazo sin nadie, ni mano sobre nada.

Sólo nos queda volver a entregarnos ahora

en la frontera del amor

siempre a punto de nacer.

    

Porque somos hijos del amor en amor perdido:

Nos encontramos siempre amados  

en la voz de la lengua que nos puso nombre,

sin miedo alguno a encontrarnos solos;

porque no existe soledad que pueda

acabar con la independencia del ser,

sino corazón que se resigna a morir

sin comprender, ni aviso a la vida

que legar, ni esperanza que satisfacer.

 

Porque solo somos tiempo en tiempo conjugado
nuestro interés no vive en la materia 
de bancario papel.
 
Cuando nuestros ojos se mueren por el amor perdido,
la nostalgia les sobrevive
en la agonía que solo acaba 
al conjugar el verbo del tiempo.
O al recibir la verdad de la belleza 
donde el poeta desaparece satisfecho
adentro del poema de la vida. 

www.chemarubio.com 

 

 


Tags: amor, desamor, sangre, entregarnos, enemigo, hijos

Publicado por ChemaRubioV @ 17:44  | POESIA
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