Lunes, 21 de julio de 2008

GUATEMALA . LA TIERRA DE LOS ÁRBOLES ROJOS

 

 

Cuando en el año 94 llegué a Guatemala, solo escribía  para mí, y las orejas que eran capaces de quedarse bajo el tormento a veces congruente, de la engreída voz filosofante y casi lírica también.


Cuando salí de Guatemala diez y siete días más tarde con 25 libros autografiados por
por sus autores (entre ellos :Max Araujo, Wilians Lemus, José Luis Villatoro, Jorge Godínez o Luis Alfredo Arango) no tuve más remedio que leer con una curiosidad galopante corrida de gusto, lo que casi no leía por entonces; fábulas ,narraciones breves,  pero sobre todo poesía.

Me pasé una semana releyendo a los autores atlantistas que habían cruzado el océano dentro de la maleta, y que me ayudaban a encontrarme con la felicidad de llegar a casa,y la nostalgia por no ser capaz de volver a Guatemala para quedarme a vivir. Pasaron los meses, y nuevos libros y revistas llegaban por correo o me entregaban en directo los amigos guatemaltecos. Era tan grande la obsesión pato-holográfica que tenía por Guate-Buena, que mis amigos españoles me regalaron libros como el Popol Vuh. (Nacho Pacho) Durante 10 días lo estuve saboreando .Leyendo entre-sueños camino del trabajo y cada poco frenando la lectura , girando la memoria hacia atrás ,y volviendo hacia delante a releer los poemas, simbólico-surrealistas, hasta absorber el otro lado de la grafía impresa  .


Llegamos (Por culpa de Nacho) en busca de la aventura del “Año del Queztchal

 ( Angel Pariente sabe mucho de la Obra  en la Colonia del Amparo) no quisimos volver a La Tierra de los Árboles Rojos, por no acabar con el duende y la pureza ecológica de los afectos atravesados por un inaudito destino benéfactor, imposible de eludir y  por la piel digerido.


Hoy, después de diez años, he vuelto a uno de los lugares donde se alimentaron las dulces hambres del poeta. Y aunque estoy seguro de que esta vez no quedaré embrujado, por el conocimiento que ahora tengo de América, también sé ,que la magia continua, mientras Uno se deje llevar por el vuelo de sus deseos. 

 

Como entonces, y cuando aun me quedan dias de saborear las tortillas del agro maiz, voy sintiendo la nostalgia de la pérdida segura. Guatemala no es más que otra tierra en la vida del viajero, al igual que cada ser con quien nos cruzamos, no tiene porqué marcar nuestras horas, ni llegar navegando bajo las oceánicas aguas de la sangre, si antes las puertas de la piel no se abren de igual a igual.

Del mismo modo que el año 94, otros amigos se comportaron con el poeta como Personas. Nada facil aunque a ustedes les pudiera parecer simple. Toda lista siempre es arbitraria y la memoria se debilita cuando más y mejor pretende demostrar. Pero algún nombre de las nuevas personas amigas, deseo que permanezcan, al menos mientras tu lectura y mi ahora se entienden.   


The Soledad Brother, Primera noche de tiempo editando Gallos en el Tiempo a Dos. Ácido Javier Palleras. La Matriz que no recuerda sin la voz en off (Paolo Guinea) Alan Milds o quien se oculta tras los poemas del título. Si de alguien se habian cansado mis oidos de saberle y mi pensamiento ha disfrutado al leer, ese ha sido,(espero que siga siendo, claro)Francisco Nágera. Mucho más que un gran poeta. Una persona en su plenitud mayestática y humana. Feria de vanidades y hojas encubriendo vidas fingiendo senti-mientos al aire.Pero siempre algún poema se enhiesta en el ojo y secuestra la retina y afloja la voz que cae lenta pero cae y se adentra y disuelve-se la sustancia toda en el libro” Transparencia del Mal”(Alejandra Flores) ¿Que decir del movimiento artistico Folio 114? Toda irreverencia puede desembocar con cierta facilidad y una perezosa actitud, en una inútil marginalidad ineficaz. Pero cuando se trabaja en la creencia de que lo visionario e iconoclasta ( respetando la proji-neidad ) es el camino , porque en sus costados se hallan los cuerpos que fueron personas y para volver a serlo necesitan gentes que puedan creer en ellas y favorecerles con su voluntaria intencionalidad altruista, “solo cabe quitarse el sombrero” y ser fiel al principio de la vida que nos dice que nadie nació de la nada y que todos nos cruzaremos sin hablarnos ya, seguro, pero igual de leve polvo quedará el contenido y forma de nuestros esqueletos. El licenciado Maximiliano Araujo fue el primero que puso empeño en su palabra para que yo me creyese la leyenda del icono Simón Pedrosa y me aproximara al soñagundo Leonel Juracán. No quiero olvidar a quien pasa por la vida con la misma discreción  como aquellos que no tienen honores que perder porque no tienen ningun interes en ganar superficialidades que construyan espejismos mentales. Poeta Francisco Morales Santos.            

 

 Menciones especiales se merecen Humberto Akabal, y Maximiliano Araujo, a quienes tanto debo y comparto siempre. 

www.chemarubio.com 


Tags: ATLANTICO, CABALLO, amor, antologia, guatemala, breve

Publicado por ChemaRubioV @ 18:50  | ENSAYO
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