Tú
con el valle erguido frente al sol del mediodía
y yo
con la lluvia del atardecer, forma que se hace casi
de puntos blancos, discordante, sobre el cielo raso
casi
puro,
Tú
con la palabra que investiga, se retuerce y, directa,
perturba, azorándose en el ojo que se abre fácil
Yo
con un ojo cuidando las luces bajo tu cuello y el otro
viqilando los brillos de tu mirada... y el otro
que cabalga sobre tus labios cada vez que tu verdad
se produce y viaja fuera de ti.
Tú con el recuerdo blindado como un sueño
en la nuca, quietud temerosa.
Yo, con el rescoldo nacido del ayer, en perfecta
armonía contigo, en la querencia que te niegas a
ver, quiero que juegues otra vez,
avances hacia el luqar donde la maqia se deshace
y encuentra gemidos que el animal pronuncia, y
cualquier dios entiende.
Tú, con la boca serenando la conciencia, yo estimulando
el gusto en el ahora, presencia inocente.
Quieres ganar el olvido sin mirar a la memoria,
y no puedes cruzar 1os brazos cuando se desata el
instinto de la lluvia ácida, quiero ser llama sobre
el aqua de la noche, sabiendo que sin imaginarla
la isla y su luz naufragarían.
Ni dioss contemporáneo entiende, si haciéndose ser
entre nosotros lo intentará. Ni ministros en guerra
de la pólvora almacenada saben, ni en la bolsa juegan
los sentimientos vencidos por la voz del tiempo.
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