Jueves, 24 de julio de 2008

Rápidamente retrocedimos unánimemente ante el miedo más despiadado,
ese que entra por los ojos sin pedir permiso, e irrumpe endemoniado y
sin hacer escalas en los intestinos. Me pregunté cómo habían podido
imitar la apariencia y el comportamiento humano con tal grado de
perfección. Me acerqué todo lo que pude a las bisagras y escuché como
deliberaban en voz baja, seguramente en su idioma porque no pude
entender nada. Después, un sonido estridente se fue acercando,
parecía como si arrastraran un mueble pesado sin acabar de levantarlo
del suelo, efectivamente, estaban bloqueando definitivamente mi
salida del cuarto. La puerta se había convertido en una barrera casi
inexpugnable entre dos mundos intolerantes. Aún aislado logré oír a
alguien decir vehementemente: ya lo tenemos, llamad enseguida a al
policía. ¿A la policía? me pregunté, si cabe, aún más sorprendido.
Una de dos; o los alienígenas estaban licenciados en antropología y
clonación humana, o bien eran personas, ciudadanos, habitantes
autóctonos de este desconcertante lugar, quizás habían regresado al
unísono de algún tipo de acto masivo a las afueras del pueblo. -De
todas formas sería todo un detalle evolutivo que en momentos tan
angustiosos hubiésemos perdido la capacidad de hacernos este tipo de
preguntas sin respuestas, y que acaban de sumirnos en la más completa
zozobra emocional- Intenté tranquilizarme, esperé a que llegara la
policía, entre otros motivos porque no tenía otro remedio, y eso era
una causa aplastante. Entonces se aclararía todo, como mal mayor me
tendrían retenido en comisaría unas horas, y luego cogería el primer
medio de transporte, o tal vez el que llegara más lejos, para escapar
de esta pesadilla de una vez por todas, y para siempre…


Antonio Ruiz Bonilla" [email protected]


Tags: policia, avion, miedo, humano, pueblo, pesadilla

Publicado por ChemaRubioV @ 17:46  | RELATO .
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