(Jueves 30 de Octubre- 2002. F. C. C. Información )
Alumno1-Teniendo en cuenta
la muerte de Dios. (Según Nietzche)
¿Que opina del papel que debe jugar el científico en las guerras?
Respuesta del semiólogo como si vistiera los ropajes
en representación del Estado.
-Los pacifistas no tienen ni idea de ciencia.
Siempre están con la misma... pregunti-ta,
en contra de las guerras, pero ellos no hacen nada por evitarlas.
El poeta piensa : Yo no soy pacifista
pero me gustaría ser un hombre de Paz.
Mi hambre por la Naturaleza,
y la vida del Ser, no tiene limites.
(Escribe en sus cuartillas dobladas como si recordara).
Un Resinero que compartió su tiempo y su agua,
“Habló conmigo como con Dios”:
- Cuida el pino, si lo cortas antes de su hora,
no servirá nada más, que para calentar la casa durante poco.
Si lo cuidas como es debido, a cambio te regalara su resina.
Podrás negociar la recogida de su vientre, y los perfumes
de su vida llevaran las mujeres y los hombres,
aunque nunca se pregunten nada más,
que por el precio , y por aquellos
que lo llevaron en sus cuerpos de mentira.
Después de hablar con el pino durante años,
pensaras en su inutilidad , en echarlo al fuego,
pero con la duda de tu parte ganareis los dos.
Porque aprendiste la profundidad de sus raíces,
y aún aguantara otros días antes de morir por si mismo.
Ya siempre lo necesitaras para que respire la memoria del fuego.
II
Recuerdo que me viene y me lleva
al tiempo prohibido del pecado,
por la inocencia del juego santificado.
Escondidos en los trigos
dos cuerpos rodando entre besos hacían una Cama Oculta al Mundo.
Una manta cubre las agujas secas.
Los besos cubriendo labios.
Un ejército de pinos encubre los cuerpos amándose.
Ellos se van dejando entre vientres.
Lejos del ojo que censura,
apartados de la envidia y de su manifiesto lejos.
C o r r e r de los besos que r
u
e
d
a
n de boca a labio en cuello.
Labio y lengua entregados,
desaparecen: en el beso que les lleva al sueño.
El amor amanece con la misma luz que sentencia:
ojo que no mira las horas, lluvia de placer que cubre los cuerpos.
III
Poeta. Es cierto, debemos cuidar de nuestros dioses.
Al Rey puedes llamarlo Sol y a la luna Madre.
A tu mujer Divina y a tus hijos... ¡Vida Mía!
Pero ni el Rey es mi Sol, ni la Luna madre, salvo de noche.
Ni es la mujer Divina, excepto las veces que lo es,
y ha Ti, no creo que te importen demasiado mis privacidades.
Ciudadano-No entiendo que me quieres decir.
Poeta-Quien no atiende los signos naturales,
no tiene porque confiar más en las palabras.
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