Ciudadano que mira -Me gusta lo que escribes, y también la música con que lo expresas, pero es difícil de comprender para el gen desarrollado en la depredación que impone la urbe.
Poeta-Recuerdos del aire de una infancia en Segovia, y una adolescencia de viento rebelde y trabajo en La Calle Real.
Ciudadano- Yo siempre he vivido en grandes ciudades, donde el ruido y el estrés; me inoculaban sus tiempos desalmados. Igual quedaba la cuerda del esperma en el asiento trasero de un taxi, que no llegábamos a salir de la oscuridad protectora del bar. Nunca he tenido la oportunidad de conocer el aire de los pinares, ni podido templar el instinto siempre en guerra.
Poeta-Uno ha leído y ensoñado, el Londres de Dickens, ha sido tigre y viajado con Emilio Salgary, ha soñado con las musas del burdel de Lord Byron .Mientras trabajaba en los pinares, vivía los mundos de la realidad subvertida. Mi sudor era acompañado por el aire puro, y la imaginación (La única patria posible) que filmaba mil aventuras sin bandera única
Ciudadano. Mi vida ha sido, demasiadas veces, la búsqueda de la paz última, a través de la fácil seducción de la Dama Blanca. He soñado viajar por sierras de nieve en un coche que llevaba cuatro viajeros con los rostros Blancos, y el sonido de la encocada carcajada componiendo la música hasta despertar. Cuando te escucho, pienso en lo que dicen los nuevos seguidores del pueblo Maya. Dicen que sus dioses, tienen nombre de Maíz, y de Quezchal, y que se muestran como “Guardián de la Caída del Agua”.Pero yo no creo que los milenios hayan servido para tan poco.
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Poeta. Es cierto, debemos cuidar de nuestros dioses.
Al Rey puedes llamarlo Sol y a la luna Madre.
A tu mujer Divina y a tus hijos... ¡Vida Mía!
Pero ni el Rey es mi Sol, ni la Luna madre, salvo de noche.
Ni es la mujer Divina, excepto las veces que lo es,
y ha Ti, no creo que te importen demasiado mis privacidades.
Ciudadano-No entiendo que me quieres decir.
Poeta-Quien no atiende los signos naturales,
no tiene porque confiar más en las palabras.
- Representante -No quiero peleas entre los hijos de la Nación.
Ciudadano- Perdone señor Representante no era mi intención ofenderlo.
Representante- No me ofendes a mí sino al Estado.
Ciudadano - Siempre ocurre lo mismo con los poetas, yo diría que no saben lo que quieren.
Representante- Son peligrosos por eso mismo.
(El ciudadano y el Representante del Estado, ven como se aleja el Poeta cantando. A cada paso del Espíritu Libre, se va expandiendo la rabia hasta entonces contenida por los “jueces”, que se congratulan ventilando la amarga envidia)
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