A veces uno sube a un avión pensando en lo que deja atrás y que tarde volverá a vivir , cuando al bajar del avión y alejarse, va pensando en las nuevas sorpresas que esta a punto de encontrar , y de pronto , siente una llamada , pero no es nada más que la seductora música de un bar. Se desliza el emigrante adentro como indio en un ataque nocturno, suelta la pequeña mochila de combate ( donde conviven aventureros quijotes con redomados entes borgianos y libretas emborronadas de tinta con bolígrafos de regalo y un lapicero con su pertinente sacapuntas )sin hacer ruido en el suelo , donde termina el mostrador que forma un Angulo recto con la pared. Allí queda la mochila en un tierno abandono al lado de una papelera.
_ ¡Hola, buenos días! Un vino por favor. De Ribera
La camarera, con un atractivo cuerpo y bellos rasgos árabes en el rostro, de cabello rubio y ojos negros, le responde con dulzura pero con el signo de la negación:
_ ¡Lo siento! no trabajamos nada más que vinos mallorquines. La verdad, nuestros clientes son más de cervezas y copas que de vinos.
-De acuerdo, lo dejo a tu elección, sírveme uno que te guste a ti.
Mientras la camarera vierte un Sant Jaume en la copa, le dice con voz cantarina en la boca feliz ; que tienen a veces los seres animados por la vida.
_ Eres de Castilla, ¿verdad?
_ Si ¡ Cómo lo sabes! de Segovia vine y ha Segovia me llevaran.
¿Y tú de donde vienes?
_ Te cuento. Aunque mi padre es de Córdoba, mi madre es de Ponferrada y allí
viví los primeros veinte años.
_ Vaya yo tengo amigos allí. Pero nunca llegue a conocer esa parte de León. Aunque sí que te puedo hablar de lo mucho y bien que me lo pase en Sahún
de Campos, y los alrededores o tierra de Bercianos
_ Si, Sahagùn es precioso. Pero si no conoces el Bierzo es como si vas a Segovia y sòlo visitas El Acueducto y te olvidas de los pueblos.
- Bueno, en realidad los viajes a León , provincia y capital , excepto
el primero que fue con una excursión colegial, siempre lo hice con un autóctono( Nacho Pacho) que conocí en la Facultad Ciencias de la Información .Y con el que mejor habría ido a Ponferrada hubiese sido con otro periodista pero desafortunadamente ... bueno tampoco él podrá volver nunca más.
La mujer se presiona el abdomen con la mano, como si de un mal presentimiento se tratara y pregunta:
_ ¿Cómo se llamaba?
_ Roberto. Roberto Salam Salam
La mujer de las tres décadas, es rehén de la profundidad de un suspiro que se rebela contra ella, dentro de ella; el mal aire enreda las paredes del diafragma hasta morir sin ser devuelto en un buen respirar.
_ Fue mi primer amor.
_ No me lo puedo creer.
_ Sí, me enamorè de Roberto a la primera.Yo no era nada más que una cría de 14 años y èl ya tenia 22. Por si fuera poco, Rober se dedicaba a la música, tenía un grupo de rock y hacia giras cantando por los pueblos y algunas ciudades como Madrid. Además, era un romántico empedernido .Yo nunca dejé de quererlo. Primero nos separó la distancia geográfica, después su impaciente debilidad para decir dos veces seguidas no a las mujeres que siempre le cercaban.
El cliente se pone en el lugar de la desgraciada e intenta evitar las lágrimas contando lo que el considera una divertida historia.
- Si, casi todo lo que me has contado lo sé muy bien, el grupo de música se llamaba CAOS. Pero lo que nunca olvidaré fue como me cautivó la primera vez que nos encontramos fuera de la facultad. Imagìnate: las tres de la mañana, yo iba a visitar a un colega que tiene un bar en la Republica Malasaña, él venia con Rafa al que no sé si conoces, llevaban un buen punto de alcohol y se dirigían cada uno a sus casas respectivas. Pero después de abrazarnos como es de rigor entre conocidos que por primera vez se encuentran, alejados del espacio de todos los días, les convencí, no solo por mi labia, sino también por la promesa de que les invitaba yo a beber la penúltima en el NUEVA VISION.
Allí mi colega Johnny alucinó tanto como yo. Estaba cerrando por imposición legal. Pero mientras limpiaba de gente el local nos sirvió su hermana Rosa. Y cuando nos encontrábamos los cinco solipandis, vacilando a tope, tanto los unos como los otros, pero casi todos contra Roberto, que como casi siempre iba de estrella, en un momento dado dijo:” cuando canto “QUIERO SER LIBRE”, nadie hecha de menos a Nino Bravo”. Todos comenzamos a reír y al final después de picarle una y otra vez donde más le dolía, yo que le conocía tan bien, casi como la palma de la mano, no tuve más que apelar a su hombría, y conseguimos oír la canción. Entonces, los cinco con la piel de gallina no tuvimos por menos que abrazarle y beber otra copa que nos invito el jefe.
-Sí, realmente se hacia querer. Yo pasé con èl unos años maravillosos. Era muy tierno conmigo ¡y sabía tanto de la vida, que no sé por qué!... no sé por qué èl...
No terminó la frase. No importaba. De todos modos con posteridad habló el lenguaje que viene desde las entrañas: algo sencillo, lágrimas.
En aquel bar con aquella mujer que tenía por nombre MARIMAR, pasè dos horas y media. Comimos juntos unos huevos con chorizo, regados con otra botella (regalo del dueño del restaurante) de la cual no recuerdo la marca pero si la zona donde se produce: En el Triangulo Blanco de Rueda; en los límites fronterizos: entre Burgos Valladolid y Segovia. Cuando salí, supe que siempre tendría un lugar al que volver.
A veces, Uno sube a un avión pensando en lo que deja atrás y tarde volverá a vivir, cuando al bajar del avión y doblar la primera esquina, le espera la mayor sorpresa posible. La novia de un amigo muerto, que en otras circunstancias, podría haber sido compañera de cama, o nada más que un rostro a olvidar. En cualquier otro momento aun habiendo hablado días con Ella, quizás nunca habría salido a la luz la historia de Roberto Salam Salam. Y es que las afinidades se desnudan de diferente manera, según la gravitación de los ánimos y la interrelación de los acentos del deseo.
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