Martes, 29 de julio de 2008


Allí donde huele a excremento
huele a ser.
El hombre podría haberse abstenido de cagar,
mantener cerrado el bolsillo anal,
pero eligió cagar
como eligió vivir
en vez de consentir en vivir muerto.

Para no defecar
debería haber aceptado
no ser,
pero no aceptó perder el ser,
es decir, a morir viviendo.

En la existencia
hay una cosa especialmente tentadora
para el hombre
y esa cosas es
LA CACA
(aquí estruendo)

Para existir alcanza con dejarse ser,
pero hay que ser alguien
para vivir
se debe tener un HUESO,
no tener miedo de enseñar el hueso
y dejar de lado el alimento.

El hombre eligió la carne
y no la tierra de los huesos.
Porque sólo había tierra y madera ósea,
y tuvo que ganarse su alimento,
no encontró mierda,

nada más que hierro y fuego,
y el hombre no quiso perder la mierda,
o mejor dicho deseo la mierda,
y con ese fin sacrificó la sangre.

Para conservar la mierda,
es decir, la carne,
allí donde no había más que sangre
y desperdicios de huesos,
allí donde tenía poco que ganar,
y mucho que perder: la vida.

o reche modo
to edire
de za
tau dari
do padera coco

El hombre, entonces, se ensimismó y huyó.
Lo tragaron los gusanos.

No consistió en una violación.
Fue dócil al lascivo banquete.
Lo encontró gustoso,
aprendió a hacerse el tonto
por sus propios medios
y a comer carroña
sin miramientos.

Pero, ¿de dónde proviene esa execrable bajeza?

¿De que el mundo todavía no está en orden,
o de que el hombre tiene apenas una ínfima idea del mundo
y la quiere preservar al infinito?

Procede de que el hombre, un buen día
detuvo
la noción del mundo.

Se le ofrecían dos caminos:
el exterior infinito,
el mínimo interior.
Se decidió por el mínimo interior.
donde alcanza con apretar
la lengua
el bazo
el ano
o el glande.

Y fue dios, dios mismo quien apuró el movimiento.

Y si dios es un ser,
es la mierda.
Si no lo es
no existe.
O solamente tien existencia
como el vacío que crece con todas sus figuras
y cuya representación más certera
es el avance de un grupo innumerable de ladillas.

"¿Usted ha enloquecido, señor Artaud? ¿y la misa?"

Reniego del bautismo y de la misa.
En la dimensión erótico interna
no hay acto humano más nocivo que el descenso
del presunto Jesucristo
a los altares.
Descreerán de lo que digo,
y puedo observar desde cómo el público
se encoge de hombros,
pero el denominado cristo es
quien ante la ladilla-dios
consintió en vivir sin cuerpo
mientras una manada de hombres,
bajando de la cruz
en la que dios creía mantenerlos clavados,
se sublevó
y ahora esos mismos hombres
bien provistos de hierro,
sangre,
fuego y esqueletos,
se adelantan, denostando al Invisible
para acabar al fin con el JUICIO DE DIOS.


Tags: artaud, surrealista, maldito, dios, juicio, radio

Publicado por ChemaRubioV @ 20:16  | POESIA
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios