Indómita redoma que bulle en mis adentros,
Mezcla de vivencias tan dispares
Signo sorprendido, tantas causas impensables
Cuando creo destilar la esencia nueva,
Antes que decante el sedimento
Se enturbia mi sosiego, se trasforma,
Cualquier suposición se descompone
Reacciones que impensables se producen
La norma se rompe no hay supuesto
Humores concebidos en secretas e ignotas diluciones
El matiz buscado refundido
Sumido en constantes distorsiones increíbles colores encontrados
Tras el rojo emocionado por el verde
De viejos muros arañado
Trasformado en colores de mi mundo
Intentando rescatar viejos pigmentos
Aparecen en escena esencias nuevas
Que alteran mi sentir me difuminan,
Intento prever no lo consigo
Manejar el calor sin abrasarme
Por donde estallara, marmita de inservibles proporciones
Desconocido manejar, “Opus nigrum” perpetuado.
Momento sin lugar
Abandonado
Llanura del sentir
Apaciguado
Sutil, entre la hierba fresca, prado luengo
Encuentro
Mirada que contempla la caricia
Tan cercana
Deseo compartir la llamarada
Sin razón que envuelve
Ojos que explican,
Hipnotizan
Arrastrado sin fuerza,
Desnudado
Ofreciendo la suave sin razón
De su misterio
Mirada que se cruza
Sin retorno
Llamada que detiene,
Sonrisa vergonzosa desvelada
Anhelo del sutil
Aroma de su cuerpo
Ciega ilusión apasionada
Confluencia vital que se derrama
Huye monte abajo,
otra rodada
Arrastra brotes nuevos
los desgaja
Rota de nuevo la lenta floración
de la nostalgia.
Carlos Vázquez Molina 23/04/2008
Tags: poemas, molina, desnudado, misterio, floracion, miradas