13 Agosto 2007
Conozco un lugar donde el corazón se queda quieto entre el asombro y la ternura de los días. La Puerta del Diablo se abre en la profundidad de los valles, y Panchimalco el viejo náhuatl sonríe ante la velocidad del progreso que viene de lejos sin medida ni saber. Conozco un lugar donde el corazón nunca se queda quieto y Los Cuentos de Barro son principio de todas las escrituras. La Joya de Cerén se descubre de siglos levantando las horas de pupilas y acentos. Porque las piedras hablan nos quedamos en silencio: Contemplándonos. Conozco un lugar donde el corazón no se queda. El mapa azul de las venas y el reloj de los sueños son la bandera que arde en los ojos. Las notas de una fuga cantan a dos cuerpos pero solo la luna acompaña nuestros pasos. Conozco un lugar que tú has abierto en el corazón. Atlánticos besos fueron, sobre un volcán enterrado donde florece la vida. En los bosques húmedos de salvajes orquídeas queda un rastro de alas veloces entre los fascinados ojos del amor y las frentes envueltas en su rocío de niebla. Conozco un lugar donde el corazón Desaparece sin fronteras: Océanos sin distancia ni visado. Un nombre tiene para los Soñagundos y El Principito sabe de su Consuelo. El rostro de la mujer dormida se aparece al ojo humano, prendido de la piedra se vacía en un viaje que recorre los pasados. La subyugada pupila en femenino labio, baja de las cumbres y se sumerge en las aguas de Suchitoto; donde queda la vieja ciudad abandonada en las fértiles nadas del olvido. Conozco un lugar que a golpe de corazón el misterio se levanta un día y despeja el horizonte de enigmas. Allí donde no llegan las maras con su capital de odio y pólvora, queda el pulso de una mano como página que memoria la luz del Salvador.
Poema escrito para el dia de la patria salvadoreña, por el impulso que me da vivir con Alexandra Estupinián, quien dirige la brújula de mi vida feliz, hizo que no me quedase en la verdad superficial de las cosas y aprehendiese la sangre geográfica salvadoreña como si de la primera sangre materna hablase.
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