Viernes, 01 de agosto de 2008

RAFAEL ALBERTI , poeta español (Puerto de Santa María 1902). En 1920 escribió algunos de los poemas recogidos luego en Poemas anteriores a Marinero en Tierra (1969). En 1925 apareció Marinero en tierra, poemario que le valió el premio nacional de literatura, compartido con Gerardo Diego, y en el que se alían experiencias personales con influencias de Gil Vicente y de los cancioneros musicales de los ss. xv y xvi. Romanticismo y surrealismo se han detectado en uno de sus títulos señeros: Sobre los ángeles (1929), fruto de una honda crisis moral y sentimental. 
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Viene luego la etapa de «el poeta en la calle», de la poesía «civil», que testimonia su incipiente compromiso político: Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos y Con los zapatos puestos tengo que morir (1930). Fundó y dirigió la revista Octubre con su compañera María Teresa León. En 1931 ingresó en el Partido Comunista de España (del que en 1983 llegaría a ser fugaz diputado por Cádiz) y ensayó el teatro vanguardista y comprometido: su «romance de ciego» escénico Fermín Calán, el auto sacramental El hombre deshabitado. 
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Tras la guerra civil, después de residir en otros países, se instaló en Argentina donde su obra creció de forma decisiva, señalada por el sentimiento del destierro: Coplas de Juan Panadero, Retornos de lo vivo lejano y la obra en prosa La arboleda perdida, libro de memorias, y en teatro El adefesio (1 944) y Noche de guerra en el museo del Prado (1956). En 1963 fijó su residencia en Roma, ciudad que evoca en los versos de Roma, peligro para caminantes (1968). En 1965 se le concedió el premio Lenin de la Paz. 
Antes de su retorno del exilio en abril de 1977, publicó Canciones del alto valle del Aniene y otros versos y prosas, a la que siguieron, ya en España, Abierto a todas horas (1979), Versos sueltos de cada día (1982) y Versos para A!tair (1988). En 1978 estrenó el «guirigay», según él mismo lo califica, La pájara pinta. En 1983 se le otorgó el premio Miguel de Cervantes. Figura sobresaliente de la denominada generación del 27, en su producción se entremezclan mito antiguo y utopía del futuro, lo lúdico y lo burlesco, gongorismo, tradición popular y surrealismo en una permanente búsqueda de la gracia poética. Es miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (1989), en reconocimiento de su actividad pictórica (dibujo en la línea surrealista).

 

A PABLO NERUDA, CON CHILE EN EL CORAZÓN
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No dormireis, malditos de la espada,
cuervos nocturnos de sangrientas uñas,
tristes cobardes de las sombras tristes,
violadores de muertos.
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No dormireis.
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Su noble canto, su pasión abierta,
su estatura más alta que las cumbres,
con el cántico libre de su pueblo
os ahogarán un día.
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No dormireis.
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Venid a ver su casa asesinada,
la miseria fecal de vuestro odio,
su inmenso corazón pisoteado,
su pura mano herida.
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No dormireis.
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No dormireis porque ninguno duerme.
No dormireis porque su luz os ciega.
No dormireis porque la muerte es solo
vuestra victoria.
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No dormireis jamás porque estais muertos.

 

HACE FALTA ESTAR CIEGO
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Hace falta estar ciego,
tener como metidas en los ojos raspaduras de vidrio,
cal viva,
arena hirviendo,
para no ver la luz que salta en nuestros actos,
que ilumina por dentro nuestra lengua,
nuestra diaria palabra.
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Hace falta querer morir sin estela de gloria y alegría,
sin participación de los himnos futuros,
sin recuerdo en los hombres que juzguen el pasado sombrío de la tierra.
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Hace falta querer ya en vida ser pasado,
obstáculo sangriento,
cosa muerta,
seco olvido.

 

COLEGIO
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Veo los años,
los mismos que ahora escucho volver a mí esta tarde colgados de sotanas,
espantajos oscuros,
henchidos como cerdos de pez muerta que fueran navegando,
dejando tras de sí una cola de tinta goteada de esperma sucia y vómito.
Oigo cómo me invaden crucifijos,
despiadadas penumbras de toses con rosarios y vía-crucis
y un olor a café, a desayuno seco,
descompuesto en las bocas tibias de los confesionarios.
No es posible que vuelva este mismo paisaje,
que reconquiste ni por un momento su sueño embrutecido de moscas,
formol  y humo.
No es posible otra vez este retrete sórdido de hábitos con eructos y sopa de tapioca.
No es posible, no quiero,
no es posible querer para vosotros la misma infancia y muerte.

 

BALADA DEL QUE NUNCA FUE A GRANADA
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¡Qué lejos por mares, campos y montañas!
 Ya otros soles miran mi cabeza cana. Nunca fui a Granada.
Mi cabeza cana, los años perdidos.
Quiero hallar los viejos, borrados caminos.
Nunca vi Granada.
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Dadle un ramo verde de luz a mi mano.
Una rienda corta y un galope largo.
Nunca entré en Granada.
¿Qué gente enemiga puebla sus adarves?
 ¿Quién los claros ecos libres de sus aires?
Nunca fui a Granada.
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¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone
cadenas al habla de sus surtidores?
 Nunca vi Granada.
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Venid los que nunca fuisteis a Granada.
Hay sangre caída, sangre que me llama.
Nunca entré en Granada.
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Hay sangre caída del mejor hermano.
Sangre por los mirtos y aguas de los patios.
 Nunca fui a Granada.
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Del mejor amigo, por los arrayanes.
Sangre por el Darro, por el Genil sangre.
 Nunca vi Granada.
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Si altas son las torres, el valor es alto.
Venid por montañas, por mares y campos.
Entraré en Granada.

El ángel de la ira
..
Sin dueño, entre las ortigas,
piedra por pulir, brillabas.
Pie invisible.
(Entre las ortigas, nada.)
Pie invisible de la ira.
Lenguas de légamo, hundidas,
sordas, recordaron algo.
Ya no estabas.
¿Qué recordaron?
Se movió mudo el silencio
y dijo algo.
No dijo nada.
Sin saberlo,
mudó de rumbo mi sangre,
y en los fosos
gritos largos se cayeron.
Para salvar mis ojos,
para salvarte a ti que...
Secreto.

El mar
..
El mar. La mar.
¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?
¿Por qué me desenterraste
del mar?
En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.
Padre, ¿por qué me trajiste
acá?

Si mi voz muriera en tierra
..
Si mi voz muriera en tierra,
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.
Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.
Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazon un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento una vela!

 

EL ABURRIMIENTO

Poema escénico

Me aburro.
Me aburro.
Me aburro.
¡Cómo en Roma me aburro!
Más que nunca me aburro.
Estoy muy aburrido.
¡Qué aburrido estoy!
Quiero decir de todas las maneras
lo aburrido que estoy.
Todos ven en mi cara mi gran aburrimiento.

Innegable, señor.
Es indisimulable.
¿Está usted aburrido?
Me parece que está usted aburrido.
Dígame, ¿adónde va tan aburrido?
¿Que usted va a las iglesias con ese aburrimiento?
No es posible, señor; que vaya a las iglesias
con ese aburrimiento.
¿Que a los museos -dice- siendo tan aburrido?
¿Quién no siente en mi andar lo aburrido que estoy?
¡Qué aire de aburrimiento!
A la legua se ve su gran aburrimiento.
Mi gran aburrimiento.
Lo aburrido que estoy.
Y sin embargo... ¡Oooh!
He pisado una caca...
Acabo de pisar -¡Santo Dios!- una caca...
Dicen que trae suerte el pisar una caca...
Que trae mucha suerte el pisar una caca...
¿Suerte, señores, suerte?
¿La suerte... la... la suerte?
Estoy pegado al suelo.
No puedo caminar.
Ahora sí que ya nunca volveré a caminar.
Me aburro, ay, me aburro.
Más que nunca me aburro.
Muero de aburrimiento.
No hablo más...
Me morí.

ME DIGO Y ME RETEDIGO

Me digo y me retedigo.
¡Qué tonto!
Ya te lo has tirado todo.
Y ya no tienes amigo,
por tonto. Que aquel amigo
tan sólo iba contigo
porque eres tonto.
¡Qué tonto!
Y ya nadie te hace caso,
ni tu novia, ni tu hermano,
ni la hermana de tu amigo,
porque eres tonto.
¡Qué tonto!
Me digo y me lo redigo...

SE DESPERTÓ UNA MAÑANA

Se despertó una mañana.
Soy la yerba,
llena de agua.
Me llamo yerba. Si crezco,
puedo llamarme cabello.
Me llamo yerba. Si salto,
puedo ser rumor de árbol.
Si grito, puedo ser pájaro.
Si vuelo...
(Hubo temblores de yerba
aquella noche en el cielo.)

NOCTURNO

Toma y toma la llave de Roma,
porque en Roma hay una calle,
en la calle hay una casa,
en la casa hay una alcoba,
en la alcoba hay una cama,
en la cama hay una dama,
una dama enamorada,
que toma la llave,
que deja la cama,
que deja la alcoba,
que deja la casa,
que sale a la calle,
que toma una espada,
que corre en la noche,
matando al que pasa,
que vuelve a su calle,
que vuelve a su casa,
que sube a su alcoba,
que se entra en su cama,
que esconde la llave,
que esconde la espada,
quedándose Roma
sin gente que pasa,
sin muerte y sin noche,
sin llave y sin dama.

 

NOCTURNO
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Cuando tanto se sufre sin sueño y por la sangre
se escucha que transita solamente la rabia,
que en los tuétanos tiembla despabilado el odio
y en las médulas arde continua la venganza,
las palabras entonces no sirven, son palabras.
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Balas, Balas.
.
Manifiestos, artículos, comentarios, discursos,
humaredas perdidas, neblinas estampadas,
¡Qué dolor de papeles que ha de barrer el viento,
qué tristeza de tinta que de borrar el agua!
.
Balas, Balas
.
Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste,
lo desgraciado y muerto que tiene una garganta
cuando desde el abismo de su idioma quisiera
gritar lo que no puede por imposible, y calla.
.
Balas, Balas
.
Siento esta noche heridas de muerte las palabras.

 

METAMORFOSIS DEL CLAVEL
A Ricardo E. Molinari
(A Ninoche)
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El caballo pidió sábanas,
rizadas como los ríos.
Sábanas blancas.
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Quiero ser hombre una noche.
Llamadme al alba.
La mujer no lo llamó.
(Nunca más volvió a su cuadra.)
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Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.

 

El negro alhelí
LA MALDECIDA
.
No quiero, no, que te rías,
ni que te pintes de azul los ojos,
ni que te empolves de arroz la cara,
ni que te pongas la blusa verde,
ni que te pongas la falda grana.
.
Que quiero verte muy seria,
que quiero verte siempre muy pálida,
que quiero verte siempre llorando,
que quiero verte siempre enlutada

 

PARAÍSO PERDIDO
.
A través de los siglos,
por la nada del mundo,
yo, sin sueño, buscándote.
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Tras de mí, imperceptible,
sin rozarme los hombros,
mi ángel muerto, vigía.
.
¿Adónde el Paraíso,
sombra, tú que has estado?
Pregunta con silencio.
.
Ciudades sin respuesta,
ríos sin habla, cumbres
sin ecos, mares mudos.
.
Nadie lo sabe. Hombres
fijos, de pie, a la orilla
parada de las tumbas,
.
me ignoran. Aves tristes,
cantos petrificados
en éxtasis el rumbo,
.
ciegas. No saben nada.
Sin sol, vientos antiguos,
 inertes, en las leguas

por, andar, levantándose
calcinados, cayéndose
de espaldas, Poco dicen.
.
Diluidos, sin forma
la verdad que en sí ocultan,
huyen de mí los cielos.
.
Ya en el fin de la Tierra,
sobre el último filo,
resbalando los ojos,

muerta en mí la esperanza,
ese pórtico verde
busco en las negras simas.
.
¡Oh boquete de sombras!
¡Hervidero del mundo!
¡Qué Confusión de siglos!
.
¡Atrás, atrás! ¡Qué espanto
de tinieblas sin voces!
¡Qué Perdida mi alma!
.
-Ángel muerto, despierta.
¿Dónde estás? Ilumina
con tu rayo el retorno.
.
Silencio. Más silencio.
Inmóviles los pulsos
del sinfín de la noche.
.
¡Paraíso perdido!
Perdido por buscarte,
yo, sin luz para siempre.

DESAHUCIO

Angeles malos o buenos,
que no sé,
te arrojaron en mi alma.
Sola,
sin muebles y sin alcobas,
deshabitada.
De rondón, el viento hiere
las paredes,
las más finas, vítreas láminas.
Humedad. Cadenas. Gritos.
Ráfagas.
Te pregunto:
¿cuando abandonas la casa,
dime,
qué ángeles malos, crueles,
quieren de nuevo alquilarla?
Dímelo.

PREGÓN

¡Vendo nubes de colores:
las redondas, coloradas,
para endulzar los calores!

¡Vendo los cirros morados
y rosas, las alboradas,
los crepúsculos dorados!

¡El amarillo lucero,
cogido a la verde rama
del celeste duraznero!

¡Vendo la nieve, la llama
y el canto del pregonero!

VAIVÉN

Por la tarde, ya al subir;
por la noche, ya al bajar;
yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.

¿ Es azul, tarde delante?
¿Es lila, noche detrás?
Yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.

Si el pájaro serio canta
yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.

Si el mirlo liliburlero,
que es lila su lilear;
yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.

Ya nieve azul a la ida,
nieve lila al retornar;
yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.

CANTO RIO CON TUS AGUAS

Canto, río, con tus aguas:

De piedra, los que no lloran.
De piedra, los que no lloran.
De piedra, los que no lloran.

Yo nunca seré de piedra.
Lloraré cuando haga falta.
Lloraré cuando haga falta.
Lloraré cuando haga falta.

Canto, río, con tus aguas:

De piedra, los que no gritan.
De piedra, los que no ríen.
De piedra, los que no cantan.

Yo nunca seré de piedra.
Gritaré cuando haga falta.
Reiré cuando haga falta.
Cantaré cuando haga falta.

Canto, río, con tus aguas:

Espada, como tú, rio.
Como tú también, espada.
También, como tú, yo, espada.

Espada, como tú, río,
blandiendo al son de tus aguas:

De piedra, los que no lloran.
De piedra, los que no gritan.
De piedra, los que no ríen.
De piedra, los que no cantan.

El ángel del misterio
.
Un sueño sin faroles y una humedad de olvidos,
pisados por un nombre y una sombra.
No sé si por un nombre o muchos nombres,
si por una sombra o muchas sombras.
Reveládmelo.
Sé que habitan los pozos frías voces,
que son de un solo cuerpo o muchos cuerpos,
de un alma sola o muchas almas.
No sé.
Decídmelo.
Que un caballo sin nadie va estampando
a su amazona antigua por los muros.
Que en las almenas grita, muerto, alguien
que yo toqué, dormido, en un espejo,
que yo, mudo, le dije...
No sé.
Explicádmelo.

 

Los ángeles bélicos
..
Viento contra viento.
Yo, torre de mando, enmedio.
Remolinos de ciudades
bajan los desfiladeros.
Ciudades del viento sur,
que me vieron.
Por las neveras rodando,
pueblos.
Pueblos que yo desconozco,
ciudades del viento norte,
que no me vieron.
Gentío de mar y tierra,
nombres, preguntas, recuerdos,
frente a frente.
Balumbas de frío encono,
cuerpo a cuerpo.
Yo, torre de mando, enmedio,
lívida torre colgada
de almas muertas que me vieron,
que no me vieron.
Vientro contra viento.

 

ESE GENERAL
.
-Aquí está el general.
¿Qué quiere el general?
- Una espada desea el general.
-Ya no existen espadas, general.
¿Qué quiere el general?
-Un caballo desea el general.
-Ya no existen caballos, general.
¿Qué quiere el general?
-Otra batalla quiere el general.
-Ya no existen batallas, general.
¿Qué quiere el general?
-Una amante desea el general.
-Ya no existen amantes, general.
¿Qué quiere el general?
-Un gran tonel de vino desea el general.
Ya no hay tonel ni vino, general.
¿Qué quiere el general?
-Un buen trozo de carne desea el general.
-Ya no existen ganados, general.
¿Qué quiere el general?
-Comer yerbas desea el general.
-Ya no existen los pastos, general.
¿Qué quiere el general?
-Beber agua desea el general.
-Ya no existe más agua general.
¿Qué quiere el general?
-Dormir en una cama desea el general.
-Ya no hay cama ni sueño, general.
¿Qué quiere el general?
-Perderse por la tierra desea el general.
-Ya no existe la tierra, general.
¿Qué quiere el general?
-Morirse como un perro desea el general.
-Ya no existen los perros, general.
¿Qué quiere el general?
¿Qué quiere el general?
Parece que está mudo el general.
Parece que no existe el general.
Parece que se ha muerto el general.
que ya, ni como un perro, se ha muerto el general,
que el mundo destruido, ya sin el general,
va a empezar nuevamente, sin ese general.

 

SALINERO
.
....Y ya estarán los esteros
rezumando azul de mar.
¡Dejadme ser, salineros, granito del salinar!
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¡Qué bien, a la madrugada,
correr en las vagonetas
llenas de nieve salada,
hacia las blancas casetas!
.
¡Dejo de ser marinero,
 madre, por ser salinero!

 

MALVA-LUNA-DE-YELO

Las floridas espaldas ya en la nieve,
y los cabellos de marfil al viento.
Agua muerta en la sien, el pensamiento
color halo de luna cuando llueve.
¡Oh, qué clamor bajo del seno breve,
qué palma al aire el solitario aliento!
¡Qué témpano, cogido al firmamento,
el pie descalzo que a morir se atreve!
Brazos de mar, en cruz, sobre la helada
bandeja de la noche; senos fríos,
de donde surge, yerta, la alborada;
¡oh piernas como dos celestes ríos,
Malva-luna-de-yelo, amortajada
bajo los mares de los ojos míos!

 


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Publicado por ChemaRubioV @ 11:58  | BIOGRAFIA
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