S?bado, 02 de agosto de 2008

 
 

Cae la tarde. Brilla en el poniente,
con resplandores de resol bermejo,
el cielo de verano. Pasa un viejo.
El viento se remansa de repente.

El mar se balancea indiferente.
Por un momento mi lectura dejo
y miro al mar. Su pálido reflejo
me trae recuerdos del amor ausente.

Evoca el cabrilleo de las olas
su engaño repetido y su falsía,
mi vana obstinación en olvidarla.

El libro cierro, y llorando a solas,
no quiero más constante compañía
que el íntimo placer de recordarla.

De : Francisco Aguilar Piñal.


Tags: foto, sirena, mujer, desnuda, poema, mar, arillas

Publicado por ChemaRubioV @ 14:12  | POESIA
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