Amigo, deberás cuidar tu pluma,
le dije a mi clonado en el espejo.
Si sabes atender a mi consejo
tu encanto subirá como la espuma.
La boca de tu amante miel rezuma
cuando besa la piel de su cortejo,
mas, si son labios de guerrero viejo,
no habrá otra miel que de panal presuma.
Tu amada, que parece dura y fría,
no tiene más placer que tu lectura,
cual bebedizo de un amor secreto.
Si escribes para ella cada día
conseguirás que llegue a la locura:
a ti se entregará por un soneto.
Inédito de
Francisco Aguilar Piñal.