PROLOGO
Los historiadores serios no juzgan, relatan.
Los revisionistas, por lo general, son tenden-
ciosos y partidarios. A los literatos les queda
contar la historia como pudo haber sido de no
haber sido lo que fue… Esto le permite muchas
licencias, de las que estimo no habría que abu-
sar para no distorsionar totalmente la historia
según nos la presentan en general. Pretendemos
muchas veces introducirnos en la psiquis de los
personajes, haciéndolos hablar y actuar a nues-
tro criterio. Quizá pudo ser, pero no fue.
Por ejemplo, si Francia no hubiera comprado
a la República de Génova la isla de Córcega en
1768, Napoleone Buonaparte Ramorino
nacido el 15 de agosto de 1769, de una familia
de la nobleza pobre napolitana, no hubiera sido
francés. ¿Podría entonces haber podido entrar a la
Ecole Militaire de Brenne, de donde egresó subteniente
de artillería a los 18 años ? Su vocación y ambición
lo hubieran llevado sin duda a ser un militar notable,
mas, ¿al servicio de quién? Podemos intuir que su
destino o suerte , hubiera sido distintaa que llegar
a emperador . . .
Si el seminarista georgiano Iósiv Visarionovich
Jugachvili hubiera continuado con su vocación
religiosa, Joseph Stalin, podemos afirmar, ¨el terrible¨,
Señor de todos los Soviets, con sus impiado-
sas matanzas, individuales, colectivas que dejan
enano al czar Iván el terrible, no hubiera existido.
Czar, césar en ruso.
Y así muchos otros que rebelándose ante
imposiciones paternas tomaron el camino que
les dictaba su vocación, en suma, sus destinos.
Cuando los norteamericanos dejaron
caer sus bombas atómicas sobre Hiroshima y
Nagasaki, el sabio Albert Einstein, que con
sus descubrimientos hizo posible ese nefando
suceso, habría dicho, ¨de saberlo, hubiera pre-
ferido ser plomero¨. El presidente Truman
desoyó a los hombres de ciencia que le pidieron
detonar las bombas en lugares inhabitados,
para amedrentar al Japón.
Pero las razones militares pudieron más, pues
Hiroshima era un estratégico centro japonés de
abastecimiento. .
Si el cabo de la primera guerra mundial,
Adolf Hitler hubiera logrado fama con s u s
pinturas, que fueron modestas, ¿ habría exis-
tido el führer… ? Enigma. Y así por el estilo.
Hay otros enfoques, relatar hechos como si
el autor los hubiera presenciado o sus imaginarios
personajes, las muertes de Belgrano, Alberdi y
la caballeresca de Enrique Granados, el músico
español.
O fantasías sobre el doble del general San Martín
o la fingida muerte de Moreno en alta mar . . .
Qué deci8r de la licencia de Shakespeare en Hamlet,
Que muerto su padre lo deja en príncipe, cuando debió
Ser el nuevo rey…no su tío que se casa con la reina
Viuda. Salvo mejores opiniones.
Aquí presento veintinueve relatos , cuyo
definitivo epílogo lo escribirán los lectores y quizá
impulse a muchos en bucear la historia que tenemos
por verdadera…según sus autores, pues bien se dice
que la Historia la escriben los vencedores . . .
José-Angel (Maese) Gregorio
C.A. BAIRES
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