Domingo, 03 de agosto de 2008

Entrevista Claudia Hernández:

“Cuando busco la literatura busco a la persona”

La joven cuentista salvadoreña Claudia Hernández conversó con El Faro sobre el último libro que ha estado trabajando, “La canción del mar”, de próxima publicación, al que ella considera su mejor libro.

Ruth Gregori




La última vez que platicamos nos quedamos en que las cosas que te interesaban ahora estaban aquí ¿En qué has estado trabajando últimamente, después de “Olvida Uno”?

Dos libros distintos. Siempre con lo que te comentaba, que ahora los temas estaban acá, que lo que me interesa estaba acá. Supongo que estás pidiendo una descripción de los libros, pero me cuesta traducirlo a tan pocas palabras. Y esta vez no tiene que ver tanto con historias como con ideas. Uno es la continuación de toda aquella historia que había comenzado en los tiempos de la guerra, el tiempo de la desubicación, el tiempo de estar en el extranjero. Ahora, este libro que terminé, se llama “La canción del mar”, y es acerca de lo que se aprende una vez que alguien se ha movido, y ese movimiento puede ser de una ciudad a otra, de un continente a otro, de una acera a la otra, de una silla a la otra. Es acerca de eso, una vez que has regresado a la posición en la que estabas en forma inicial, has aprendido algo, es sobre eso la enseñanza del regreso, y la enseñanza del movimiento, eso que se aprende. Y pues, que lo que se aprende es algo más inefable, por decirlo así.

Decís que “La canción del mar” es un libro más de ideas que de historias ¿En qué forma ha cambiado, o no ha cambiado, la forma en que venías escribiendo?

Es una manera distinta. Lo que pasa es que cuando abordás temas distintos no es posible encajonarlos en formas definidas o formas que eran ideales para otro tipo de temas. No quiero decir que esto sea experimentación, no es experimentación, no es una cosa que yo me haya sentado a pensar cómo jugar y todo, sino que tenía ideas muy claras acerca de los géneros, y me tracé… una teoría por así decirlo, que tal cosa era posible, y ese tema se prestaba para mostrar esas posibilidades.
 
¿Y cuáles eran esas posibilidades concretas, a nivel de forma, entiendo?

Quizás menos atención a la historia, y más atención a la idea que se vehicula. Suena difícil así ¿verdad? Sin verlo.

¿Qué destino se plantea para ese libro a nivel de publicación?

Esto es gracioso, porque mis libros son, por sí, pequeños, son cortos; pero este libro es mucho más corto que mis libros cortos.

¿Qué tan corto?

Como la cuarta parte. Si mis libros tienen como cien páginas, este tendría como veinticinco. El problema es que yo lo considero el mejor de mis libros. Nunca he trabajado tanto, nunca he trabajado tan bien, como en este libro. El problema es que cuando se lo presentás a los editores pueden darte comentarios favorables, pero es bien difícil encontrar a uno que esté dispuesto a apostar por algo tan… corto. Hay como cierto estándar, cierta idea entre los editores. Un libro es así, de tal y tal forma, tantas páginas más o menos. Y llegar y presentarse con uno de esta naturaleza…

¿Cuál fue el trayecto para llegar a una editorial que sí quisiera aceptarlo?

Se lo ofrecí a un par de personas, solamente para sondear si tenía posibilidad, si estaban interesados o no, y contestaron que no, que no eran ni los temas que les interesaban, ni tampoco daba ni para un lomo de libro. Me lo rechazaron, claro, de forma muy amable. Me daba un poco de pena proponérselo a la editorial que publicó “Olvida Uno” porque están comenzando, ya habían apostado por un libro, tenían otros en línea, pero se los propuse y ellos van a ser, lo aceptaron.

¿Las editoriales a las que se los presentaste eran nacionales o internacionales?

Depende de cómo considerés Centroamérica, si Centroamérica es internacional es internacional.

¿Y por qué éste es tan pequeño, en comparación con los anteriores?

No es corto porque yo no haya sabido seguir escribiendo, es corto porque es muy conciso. Y es corto porque lo que necesitaba decir lo dije de esa manera. Yo creo, a ver qué dirán los lectores, yo creo que lo que se pierde en largura se gana en intensidad.

Decías antes que en este libro los cuentos no están amarrados a la estructura introducción, nudo y desenlace

Sí lo tiene, pero puede estar distribuido de distinta forma, podés jugar mucho con la distribución. En algunos casos el riesgo de estos cuentos es que los leés y te da la impresión de que no estás leyendo un cuento, que estás leyendo otra cosa, y entonces o no se puede acabar o lo amás. Si te ponés a examinar, todos los elementos están ahí, distribuidos de otra forma.

¿Cuánto tiempo trabajaste en este libro?

Más de dos años.

¿Y por qué estás particularmente feliz con el resultado?

(Levanta el dedo índice, para pedir una pausa y buscar entre sus cosas una copia de “La canción del mar”, aún inédita, y muestra el primer cuento) 

Estoy particularmente contenta porque estoy, como siempre, tratando temas que me interesan, pero resulta que con esto yo tenía una teoría acerca del cuento, y tenía muchas ideas acerca del cuento. He estado pensando todo el tiempo mucho en el cuento y las posibilidades en los cuentos, en sus puntos de inflexión, todo. Y en este libro está toda mi teoría, todo lo que yo pensaba que se podía hacer, y que mucha gente me ha dicho que no se puede, está ahí, y se mueve. Por eso estoy particularmente contenta.

¿Cuáles son los presupuestos de tu teoría?

¡Ja ja ja! No puedo decir mis secretos. Yo creo que en este momento se ha olvidado que el cuento puede ser muy lírico. Creo que se ha olvidado que puede nutrirse de esa vertiente, y que debe nutrirse de esa vertiente.

¿Por qué “debe”?

Por la naturaleza del cuento. El género del cuento mide la cara mágica del mundo. ¿Cómo puedes ver la cara mágica sin lo lírico?

¿Esa búsqueda es particular de este libro, o en cierto modo, es una búsqueda particular para cada libro o es un proceso?

Es un proceso de aprendizaje, en cada libro has aprendido algo nuevo. Has aprendido algo nuevo como persona, has aprendido algo nuevo del género, has aprendido algo nuevo acerca de la humanidad.

¿De qué manera te llevó “Olvida Uno” a esto?

“Olvida Uno” es acerca de las partidas. Cuando uno regresa, las cosas ya no son como eran antes, pero como tienes una perspectiva distinta te es posible dejar de ver lo que está a la simple vista y ahora ver todo lo que está detrás. Cuando yo te decía, usaba el término “inefable”, me refería a eso.

¿Lo que está detrás es la magia que buscarías a través del lirismo?

No la magia, no de esa manera. Cuando uno se mueve conoce algo acerca de uno mismo. Cuando yo me moví, cuando los cuentos se movieron, cuando todo esto se movió, he aprendido algo más. Hay cambios, hay cambios en el lenguaje, hay cambios en la técnica, hay cambios en los temas, hay cambios en la percepción del mundo… el movimiento te da una posibilidad que ni siquiera imaginás. El lirismo siempre ha estado en mis cuentos, sólo que antes era una parte mínima, y ahora está siendo parte máxima, retomando la dimensión que debería tener.

Sí, estaba tratando de aclarar tus búsquedas literarias

No hay separación, cuando busco la literatura busco a la persona, mientras busco a la persona estoy buscando a la humanidad, mientras busco a la humanidad estoy buscando a la literatura. No son búsquedas separadas. Me planteo una pregunta sobre mí misma y la respuesta se evidencia en mi forma de escribir. No puedo explicarlo de una manera más sencilla. Me estoy yendo por el lado de las posibilidades, el cuento son posibilidades, el día que uno le ponga límites, se traba.

No me queda claro por qué tu interés de profundizar en ese lirismo, cómo se amarra a nivel formal con la parte de contenido.

La gente identifica un cuento como una historia, la historia no es la parte fundamental del cuento. Entonces aquí ves menos acciones, pero hay mucho más cuento.

En este se siente menos acción y más lirismo, pero la parte de… quizás tendría que leerlo más detenidamente

De hecho son cuentos que se leen más detenidamente

Pero es que, no necesariamente tendría que ser así pero, es menos claro dónde está la parte, la idea del aprendizaje por haberse movido… Supongo que en el transcurso del libro…

En el transcurso del libro completo. Este es el primero. (Saca otros) En este cuento, si te fijás, sólo los que lo atraviesan aprenden. Todos los que no lo hacen continúan siendo ellos.

(Uno de los cuentos del libro inédito “La canción del mar” lleva como epígrafe un verso de un poema de un libro inédito de Jorge Galán, que es usado para la frase final del relato).

Me llama la atención que tomás un fragmento de un poema de él. ¿Tú dirías que existe una búsqueda común entre Jorge Galán y tú?

Jorge y yo no nos parecemos mucho, de hecho no nos parecemos nada. En lo único en lo que él y yo coincidimos es un profundísimo respeto por la literatura que tenemos.

Una de las personas consultadas decía que tanto tú como Jorge están captando el espíritu de la época, aquí. 

Gracias, qué gentil de su parte

¿Tú creés que están haciendo eso? Te lo pregunto por esa coincidencia.

Para ese cuento me faltaba una sola oración, para el libro me faltaba una sola oración, y la oración la tenía Jorge… Nosotros hacemos un esfuerzo por acercarnos a la literatura como una forma de entender el mundo, una forma de conocerlo, una forma de percibirlo, pero eso supone que todo, todo, todo, no sólo cuando te sentás a escribir y que todos los recursos técnicos estén dedicados a darle sostén. La literatura es la que es capaz de ver el espíritu de los tiempos. Y tener un profundo respeto por la literatura, y entrar en el terreno de ella, es ver con claridad a las personas, al mundo en sí.



De Wikipedia, la enciclopedia libre

Claudia Hernández es una escritora salvadoreña. Nació en San Salvador, el 22 de julio de 1975. Licenciada en comunicaciones por la Universidad Tecnologica de El Salvador, realizó también estudios de derecho. En 1998 ganó el premio "Juan Rulfo" de Radio Francia Internacional, en la categoría de cuento. En 2004 obtuvo el prestigioso premio "Anna Seghers", en Alemania, por obra publicada. Ha sido antologada en España, Italia, Francia, Estados Unidos y Alemania. Actualmente trabaja como catedrática de la Escuela Superior de Economía y Negocios.

 

Obras publicadas [editar]

Libros

Otras ciudades. Alkimia, San Salvador, 2001. =)

Mediodía de frontera. Dirección de Publicaciones e Impresos, San Salvador, 2002.

Olvida Uno. Índole Editores, San Salvador, 2005.

De fronteras. Guatemala: Editorial Piedra Santa, Colección Mar de tinta, 2007.

La canción del mar. Suplemento de La Prensa Gráfica, San Salvador, junio de 2007.


Algunas antologías

Los centroamericanos. Alfaguara, 2002. Selección y prólogo de José Mejía.

Papayas und Bananen. Erotische und andere Erzählungen aus Zentralamerika. Brandes & Aspel, Frankfurt, 2002. Selección, prólogo y traducciones de Werner Mackenbach.

Pequeñas resistencias 2. Antología del cuento centroamericano contemporáneo. Editorial Páginas de Espuma. Madrid, 2003. Edición de Enrique Jaramillo Levi.

Antología de cuentistas salvadoreñas. UCA Editores, San Salvador, 2004. Edición de Willy O. Muñoz.

Cicatrices. Un retrato del cuento centroamericano. Anama editores, Managua, 2004. Werner Mackenbach, compilador.



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Publicado por ChemaRubioV @ 17:33  | ENTREVISTAS
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