Martes, 05 de agosto de 2008
 
 
  

Estimado Luís Antonio de Villena:

 

Se que no esperaras esta carta y menos desde este lugar famoso entre poetas por ROQUE DALTON  y los amigos de una libertad difícil que dejarse amigar.

 

Bueno iré al grano:

 

Una vez le asalte en el Palace Hotel, y pedí una dirección adonde enviarte un librito publicado en Guatemala.

Al cabo del tiempo, como a cuatro o cinco meses, sin tener noticias de si habría recibido ese libro, le vi junto a Luís Alberto de Cuenca y otros, para presentar un libro de un argentino de buena voz, y amante de la poesía de Miguel Hernández.( por cierto los libros sobrantes , aun están en el Palace, como unos 250 al menos)  y estuve escuchando toda la lectura ante el apremio de los jefes que “me interrumpían” y yo debía de hacer otras cosas pero al final no se porque demonios logre tanta fuerza que corriendo peligro de ser amonestado, no hice caso , pero le puedo decir que estaba mas ilusionado por saber si había leído mi libro que por la lectura que se estaba haciendo en ese momento, sin menosprecio hacia el poeta argentino.

Cuando iba a terminar el acto, rápido fui dar el aviso de sacar las bandejas de bebidas (pues había conseguido aparentar que era necesaria mi presencia allí, por si venia alguien a ultima hora ja ja)    

Yo fui el primero que llegue  con las bebidas  después de recorrer unos 60 metro con una carga de 3 kilos y medio soportados por solo cinco dedos, y al llegar me puse en el medio, y mirando para todos los lados, a ver si daba con usted, y le preguntaba de una vez si leyó el libro o no había merecido la pena. En esas estaba , con los  pies ya posicionados tan fuertemente sobre el piso que cuando le vi a mi izquierda  me dio un vuelco el corazón y hice un rápido movimiento de cintura y bandeja ( con las dos manos ya por el mucho  tiempo que llevaba allíGui?o pero no despegue ningún pie del suelo, porque le vi que ya tenia consumición, en ese momento se me cruzaron mil ideas y ninguna era ideal, porque si iba con la bandeja y no me reconocía mi timidez podía aflorar y joderme otra vez como tantos absurdos he tenido en los encuentros, en fin que no le dije nada y yo no se si leyó el libro, y si me reconoció aquel día.

Solo quería decirle esto .Espero haber sido claro porque siento que necesito decirle otras cosas, o de otro modo .En  fin  eso es todo desde este país maravillosos alejado de los mapas turísticos.

 

Un saludo cordial desde Santa Tecla. El salvador. Algún día de Agosto .20006.

 

Chema Rubio V.

Esta carta iba con un sello de Roque Dalton, y una postal con la montaña dorada de maiz,y un autobus de colores bajando, con la leyenda- Guatemala. Se lo envie a la dirección de Hiperión que encontré en internet .Todavia siento la verguenza de no haberlo saludado como se merecía .   


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