Hace tiempo que por serme-en-tierra y pertenecer a mis fantasmas custodiantes, soy un preso, con clamor de opulencias y muchas veo y no me pertenecen.
Saqué del diccionario, por mi cuenta, la palabra «impersonal». Todavía para mí no tiene refulgencia; comegenes destruyeron otros nombres y vocablos, apenas si dejaron un lastre de la palabra trascendencia. ..
Otra suerte tuvieron los sentidos. ¡Qué impecablemente conservados están en la radiancia de la arcilla, en el sol tibio, en la arisca candela!
La maravilla estética que con sustancia se expresa me dijo sobre placeres cognoscibles. Le dio sus rangos, preconizó sus proezas. Cuando escribas un verso en lo que tengas de alma, llámalo «servicio», no fruto de tu ego.
Usted verá, hace tiempo yo no existo para nombrar la tristeza ni carencias ni absolutos; no me empeño en recuperar lo que se pierde.
Ya sé que amarrada a los pies va la cadena. La estética que falta es liberarse y pisar firme. Hace tiempo sólo me liberta un pensamiento: Para algo sirvo. El servicio desata mis cadenas.