Martes, 26 de agosto de 2008

 
Por Roberto Quesada

"Quien no castiga el mal, ordena que se haga"-- Leonardo da Vinci.

En una novela, no recuerdo cual, del escritor checo Milan Kundera, un
personaje aspirante a escritor o escritor en ciernes, frustrado
porque un escritor ya establecido no le contesta nada acerca de un
manuscrito que él le envió, se dedica a cortar auriculares de los
teléfonos públicos y se los envía por correo al escritor. No sé si
es una forma de insulto, reclamo, o es para recordarle al escritor
que debe de comunicarse con él. Cosas así suceden y no sólo en la
ficción. Tengo, para el caso, un amigo hondureño que está
incursionando en la narrativa y me entregó un fragmento de su novela,
pero como no me he dado la suficiente prisa, según él, para
responderle, en vez de auriculares me ha enviado un correo
electrónico diciéndome que tengo el "ego inflamado". Por supuesto,
considero eso una injusticia pero así es la vida y para ello, como
diría en las Selecciones, el remedio infalible es tomarlo con humor.

Afortunadamente existen otros escritores que se toman con una calma
tal situación, que termina sintiéndose uno culpable por no haber
tenido el tiempo suficiente para dedicarle a la obra del colega, y
este es el caso de un joven escritor hondureño, J. H. Bográn (así se
firma en el libro aunque se llama José Bográn).

Pero no puedo hablar de la obra sin hacerlo antes de José Bográn, con
quien nos conocimos primeramente a través de la magia del correo
electrónico, por el cual me envió su novela Treasure Hunt (sí, así en
inglés porque Bográn la escribió originalmente en este idioma).
Tiempo después, en fugaz paso que hice por San Pedro Sula, fue mi
anfitrión y guía avezado para visitar los dominios del ahora amigo
común Billy Peña.

Para quienes es primera vez que oyen, digo, leen, sobre este autor,
aquí van unos cuantos datos: J. H. BOGRAN (1972) nació en San Pedro
Sula, Honduras. Desempeñó el cargo de Editor en Jefe con la revista
especializada en turismo Tips & Trips en la que durante los 11 años
de su publicación se dedicó de la sección bilingüe.

Publicó su primera novela en inglés Treasure Hunt en 2006, con la
editorial Chippewa Publishing LLC en Estados Unidos de Norte América.
La novela fue muy bien recibida por la crítica especializada y
finalizó en el Top Tep del Editors & Editors Reader Poll en 2006. La
novela corta Love me two times, fue publicada por Red Rose Publishing
LLC en el 6 de Septiembre de 2007.

Es impresionante el dominio del inglés de Bográn sin haber vivido
fuera de las maquilas, lugar en donde trabaja como jefe de algo, pues
es bastante atrevimiento escribir una obra literaria en el lenguaje
que no es el materno. Pero así es José Bográn, impredecible.

Así en viaje de trabajo José Bográn visitó Nueva York, y, por
supuesto, no podía faltar nuestro encuentro. Creo que es la vez que
más hemos hablado de literatura y proyectos, en un bonito lugar,
Ipanema, en la calle catorce y octava avenida. De hecho, ya entonces
había comenzado a leer su libro Heredero del mal, el cual llevé
subrayado para hacerle observaciones (desde luego, diciéndole
previamente que si eso lo convertiría en mi enemigo, mejor evitáramos
el tema). No he visto a nadie más ruborizado por pequeños detalles,
y, a su vez, muy contento porque aseguraba que con ello estaba
aprendiendo algunos secretos como nunca. Sin duda, aquella se
convirtió en una reunión inolvidable.

Es seguro que a estas alturas ya José Bográn ha saltado de grado y ya
ha dejado con melancólica juventud su pasión por Harry Potter, para
internarse en una literatura mejor elaborada, como mucha de la
novelística latinoamericana, aunque quizá económicamente menos
favorecida. Y en esos senderos le señalé a un maestro de la sátira, a
uno de los más grandes escritores estadounidenses del siglo XX, Kurt
Vonnegut, quien con maestría e irreverente humor escribió sobre
Hitler. Después de todo, repetido por muchos es que la mejor manera
de crecer como escritor es leyendo y leyendo a los mejores y
escribiendo y escribiendo.


Bogran es autor de la novela Heredero del mal (Letra Negra,
Guatemala, 2007). Un enigmático título de una obra entre policial y
el afamado thriller, quizá inspirado en la novelística o
cinematografía estadounidense. Realmente es un título atractivo, pero
que lastimosamente pierde el efecto que tendría si la portada no
estuviera ilustrada a rostro grande con Adolfo Hitler. No obstante,
la novela atrapa al lector desde el comienzo y lo lleva a querer
descifrar los códigos que el autor va dejando en el terreno narrado.

La historia, como ya lo dejé ver (o especialmente lo deja ver la
portada), tiene como centro al nazismo y su protagonista por
excelencia, Adolfo Hitler. Y la idea da para sospechar si Hitler
heredó su maldad o tiene descendencia que pudiera heredar y culminar
su locura de conquistar el mundo para llevarlo a la perfección de su
imperfecto cerebro y putrefacto corazón.

La novela tiene un buen desarrollo, aunque, hay que decirlo y esto no
es culpa del autor, faltó que los editores pusieran su parte, que es
editar (no confundirlo con publicar). Sin duda, para tratarse de una
primera novela, de un autor joven, sale muy bien librado y vale la
pena internarse en las páginas de Heredero del mal. Así lo hice yo,
me deleitó la historia de una Alemania nazi, discutida en la oficina
oval de Washington, escrita por un hondureño de la maquila y leída
por un piñero hondureño en el subterráneo de Nueva York!

Nueva York, NY 18 de agosto 2008. [email protected]*
Roberto Quesada: Escritor y diplomático hondureño, autor de varios
libros, entre los que destacan El desertor (1985), Big Banana (Seix
Barral), Nunca entres por Miami (Mondadori) Los barcos (Baktún), La
novela del milenio pasado (Tropismos, Salamanca), y es Consejero de
la Misión de Honduras ante las Naciones Unidas.
 



Tags: seix barral, mondadori, libros, naciones unidas, diplomatico, leonardo da vinci

Publicado por ChemaRubioV @ 21:44  | RELATO .
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