El primer vagón y el último de las líneas 1 y 2 del Metro de Madrid
se han convertido en sitios populares donde grupos de hasta seis
hombres se practican mutuamente masturbaciones.
"Según informa en su edición de hoy el diario 'Metro', grupos de
hombres practican el onanismo en los vagones de cabeza y cola de la
línea dos, entre San Bernardo y Príncipe de Vergara, de la línea
uno, entre Atocha y Sol, y de la línea cuatro, entre Colón y
Esperanza. El relato del periódico cuenta lo que nos podemos
encontrar en algunos de estos vagones en un día cualquiera."
http://www.cadenase r.com/sociedad/ articulo/ sexo-metro-madrid/csrcsrpor/ 20080923csrcsrso c_9/Tes
¡A mí ya se me caen los palos del sombrajo!
Romance del Metro de Madrid.
Juanjosé estaba esperando
Que un delfín se lo tragase,
Perfil de estatua romana
Que ya era el acabase.
En sus muslos, rey Apolo,
Y en su cintura, rey Eros,
Y en sus ojos, negros toros,
Diez mil vírgenes en cueros.
Madrid bajo el subterráneo
Olor a cloaca sucia
Y él con una camisa
Blanca y con rayas fucsias.
Por encima la Cibeles
Se paseaba en un carro
Y sesenta mil Gabrieles
Iban del laurel al barro.
Era lunes, y en lo obscuro
De los cines que hay en Tirso
Adán le comía a Adán
La manzana de los vicios.
Pero en el centro profundo
Que hay debajo de Tierra
Juanjosé estaba esperando
Elefantes y ballenas.
En eso que espera al borde
Recto de los precipicios
Y en el peligro se encuentra
A David, el sin juicio.
Llega entonces la ballena,
El lagarto caudaloso,
David es una azucena,
Juanjosé, qué bello oso.
Entran los dos en el monstruo,
El lagarto se los come,
Los dos ángeles parecen
Estatuillas de bronce.
Perfil pantalón vaquero
Y en los ojos de claveles
Lilas, ponientes nocturnos
Y mil ramos de laureles.
En el vagón solitario
Se miran los dos los ojos,
Y David, el sin juicio,
Tiene escorpiones rojos.
Se arrima pronto a su Juanjo,
Preso de calor y vicio,
El monstruo va tan deprisa
Que hasta los saca de quicio.
David arrima su mano
A los muslos de su Efebo
Y el lagarto va danzando
Por debajo del Erebo.
Preso de locura insana,
David quiere mil cipreses,
Recto obelisco de carne
De la cintura que viese.
Y a los muslos de su Juanjo,
Que echa chispas de deseo,
Baja su atrevida mano
Para pescar en Egeos.
Como el vagón está solo
Y no hay nadie que moleste,
David coge al ángel monstruo
El monstruo que le pertenece.
El lagarto va furioso
Entre Colón y Esperanza,
Y sale un ave de fuego
De donde se oculta lanza.
Sale un largo y poderoso
Aguijón de escorpión
Y David toca las arpas
De carne con inspiración.
Mas el lagarto se para
Y sube Ricitos de Oro
¿Y qué ve la pobre niña?:
A dos perdiendo el decoro.
Mas el lagarto se para
Y sube una pobre vieja
¿Y qué ve la pobre dama?.
A dos cociendo lentejas.
Mas el lagarto se para
Y sube Dionisio el tuerto
¿Y qué ve el pobre hombre?
A dos vendiendo su cuerpo.
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Francisco Antonio Ruiz Caballero.Tags: masturbaciones, gays, diariometro, sexo, onanistas, madrid, publicos