Domingo, 12 de octubre de 2008

Vicente A. Vásquez B.

 

  

 

            Mi amigo Hans, como ustedes saben, es un hámster. Él vive apasionado por los ejercicios físicos y mentales. Habita en una bonita y espaciosa jaula, y en ella tiene una especie de noria en donde vigoriza sus extremidades y fortalece su corazón. Allí lo pueden ver dentro de la rueda corriendo a diferentes velocidades, según el impulso que le desee dar. Además tiene un laberinto multicolor formado por muchas secciones plásticas transparentes. En él ejercita su mente, recorriéndolo en varias direcciones y siempre encontrando la salida.

            ¡Es muy inteligente!

 


 

 

            Lo que no saben y es lo que les quiero compartir, es que con él, he aprendido mucho. Es mi maestro. 

            Al principio, yo sabía muy poco del universo de los números y en un santiamén duplicó mis conocimientos. Me explico. Yo sólo sabía contar hasta dos y en la primera lección, me enseñó a contar hasta cuatro. Como pueden ver, no cualq1uier maestro, por bueno que sea, logra duplicar el conocimiento de su alumno. Por eso le tengo respeto y mucho cariño.

            Hans suele llevar parte de su comida, de la parte inferior de la jaula hacia su casita que queda en la parte alta y dice que me va a enseñar a contar, conforme vaya trasladando su alimento. Contaremos los viajes que efectúe y también las vueltas que de en su noria. ¿Verdad que es interesante?

 

            Hans, también me enseñó a conocer y memorizar las vocales. Él es muy listo. Bueno, y yo que me intereso en aprender. Un día me dijo de sopetón:

            -¿Con qué letra se escribe elefante?

            Y aunque ustedes no lo crean, a la primera, le contesté que con E. Él quedó complacido. Caminó por mis manos y mis brazos mostrando su alegría por mis conocimientos. Lo que ignoraba, era que soy admirador del elefante del zoológico. Es uno de mis animales preferidos y que me había aprendido la primera letra de su nombre, después de visitarlo varias veces en compañía de mis padres.

            -Te felicito -me dijo-. No todos los niños de preparatoria me dan la respuesta correcta.

            Me sentí feliz y dispuesto a seguir aprendiendo.

            -Ahora te enseñaré el resto de las vocales. Partamos de la palabra elefante.

            Y con gracia y gran sapiencia me las enseñó utilizando un método muy particular y de su invención:alumnos,

a : alefante

e : elefante

i : ilefante

o: olefante

u : ulefante

            Lo repetimos varias veces y además lo cantamos.  Pronto dominé las vocales. La U, la sentí muy fácil, porque la relacioné con el hule de mi resortera, aunque me dice que hule se escribe con H, una letra que aún no conozco, pero creo que va a ser una de mis preferidas, porque me dice que Hans y hámster, también se escriben con ella.  Ahora ya estoy aprendiendo las consonantes y estoy feliz, pronto sabré leer y escribir. Y todo gracias a Hans, mi maestro.

            No cabe duda que estudiando se aprende mucho y mejor, si es con un buen maestro.

 

 

 

 


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Publicado por ChemaRubioV @ 13:39  | RELATO .
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