Viernes, 17 de octubre de 2008

 

 

Los apuros del Presidente

Thelma Mejía

Tegucigalpa.- El presidente Manuel Zelaya sí que está en apuros.
Ahora es que no dijo, lo que afirmó acerca de la legalización de las
drogas. Hasta una cadena de radio y televisión impuso para enredarse
aún más en su discurso. Nadie entendió para qué fue esa cadena,
ilógica e improvisada, que sirvió, incluso, para presentar al nuevo
"zar de la droga", el general retirado Walter López Reyes.

Así fue presentado este ex jefe de las Fuerzas Armadas, que agrandó
más sus ojos al oír de boca del mandatario semejante aseveración. El
gobernante en vez de decir que López Reyes es el nuevo "zar
antidrogas" en Honduras, prácticamente lo presentó como el "nuevo
capo" de la droga en el país. ¡Vaya error semántico! ¿Quién confunde
así al Presidente?

Acostumbrados, como estamos, a las excentricidades del Presidente,
algunas con mayor gracia que otras, en esta ocasión, se le fue la
mano. Hacer tal propuesta en medio de un cónclave internacional en
donde Honduras es país anfitrión, no desató sonoros aplausos entre
sus funcionarios y asistentes, sino que preocupaciones.

"Por qué no buscar la manera de que en nuestros países, porque no lo
podemos hacer aisladamente, empecemos un proceso de legalidad de este
tráfico ilícito, para que así el que está propenso a adquirir esta
enfermedad del consumo de drogas, sea considerado un enfermo. Su
enfermedad se le cubre legalmente en la farmacia, con un médico, con
un doctor, con programas sociales de los Estados; entonces, en vez de
estar persiguiendo y matando narcotraficantes, podemos invertir esos
recursos en la educación y en formación para que consumo y vicio,
sean controlados y bajados en nuestra sociedad", dijo en su discurso
el presidente Zelaya.

La propuesta cayó como balde de agua fría y sus servidores públicos
corrieron a aclarar que el presidente fue "tergiversado" porque él se
refería a una legalización específica de algún tipo de droga, pero no
a perdonar a los narcotraficantes. Ellos, al igual que quienes
consumen, también son "enfermos" de la droga. Eso no fue lo que dijo
ni lo que está escrito en el discurso pronunciado por el gobernante.

No es extraño, entonces, que en las últimas 24 horas, después de la
cadena de radio y televisión, los funcionarios cercanos a Palacio
asistan como feria a los programas de radio y televisión para
"aclarar" la "manipulación" de la que fue objeto el gobernante
hondureño. Como ejemplo, citan la legalización de la marihuana en
algunos países europeos, sin explicar los detalles, alcances,
contexto, entorno y nivel cultural, entre otros. Se nota que ellos
tampoco saben mucho de lo que hablan y se enredan con facilidad.

En algunas partes de su discurso, el presidente Zelaya no deja de
tener razón. Ningún gobierno en Honduras, incluyéndolo a él, ha
tomado en serio el tema de las drogas y el narcotráfico en el país.
La ayuda de Estados Unidos, principal interesado en combatir este
flagelo porque golpea a su gente, tampoco ha sido abundante que se
diga, y si hoy el problema ha avanzado más allá de lo imaginable, es
porque ellos también son co-responsables.

De corredor de paso de la droga en los años setenta, Honduras es hoy
un consumidor en potencia y puente del trasiego de armas y drogas de
Sur a Norteamérica, al grado que existen zonas del país donde la
presencia del crimen organizado y la narco política es evidente.
Algunas regiones en el litoral atlántico, el occidente y el
nororiente de Olancho, son territorios "calientes" en tema de
narcotráfico y crimen organizado. La expansión avanza al centro y al
sur, según los expertos.

Hace un par de meses, un policía me hizo una pregunta que me impactó:
¿Cómo se puede liberar a un pueblo que es presa de los
narcotraficantes? ¿Cómo ayudar a esa gente que está intimidada por su
propia autoridad, y no se puede ir porque la matan, además no tiene
adónde ir? Ahí están sus tierras, sus cosechas y sus casas, me
explicó.

Intenté dar algunas respuestas pero todas fueron rebatidas. La
historia contada por ese policía era de película, erizaba la piel. La
sensación fue de un país sin salida. Por eso el discurso del
presidente sorprendió tanto, por esa forma simplista de querer cerrar
un problema del cual parece desconocer su magnitud o es más fácil
fingir demencia.

En temas tan delicados, el presidente merece estar mejor informado.
No se le puede lanzar a una cadena nacional de prensa sin
herramientas, sin argumentos ni claridad. Un Presidente, considero,
merece respeto, y por tanto, no debe ser sometido al ridículo.

El Observatorio de la Violencia de la UNAH, que promueve el PNUD, nos
alerta acerca del repunte de asesinatos bajo la modalidad de
sicariato y en zonas en donde la presencia del narcotráfico y el
crimen organizado es alta, las tasas de homicidios superan la media
latinoamericana y el promedio mundial. Tenemos serios problemas.

Los anillos de poder que rodean al presidente Zelaya- si aún
funcionan- deben ser más cuidadosos con el mandatario, porque la mala
imagen de Honduras, no la hacen los opositores ni la prensa, sino los
exabruptos cometidos por los funcionarios, que nos exponen como una
nación que un día repica y otro dobla, por no tener claridad de
propósitos, visión de país y coherencia de discursos. A medida que
se acerca el cierre de su gobierno, cabe preguntar al presidente
Zelaya: ¿Quién lo quiere tener en este tipo de apuros?

Periodista

Tags: drogas, legalizacion, presidente, radio, television, narcotrafico, zar antigrogas

Publicado por ChemaRubioV @ 22:24  | ARTICULO
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